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Capítulo 10
Él tenía otra mujer
Palabras:1239    |    Actualizado en:07/01/2021

Brian no esperaba chocar con esa estúpida mujer al entrar en la villa, por lo que ni siquiera la ayudó a pararse cuando ella se tambaleó y cayó sobre su trasero. Entonces él le lanzó una mirada fría mientras fruncía los labios.

Ayla gimió de dolor antes de mirar hacia arriba y toparse con la gélida mirada de Brian. Ella tragó saliva y se disculpó de inmediato, "Lo siento, no te vi venir".

"¿Con quién te vas a encontrar que vas saliendo a toda prisa?", le preguntó Brian con desprecio, haciéndola flaquear. Por supuesto, no podía tener suerte todo el tiempo, y era necesario que el diablo apareciera justo ahora para probar ese punto.

"Solo iba a la universidad", Ayla respondió gimoteando mientras se levantaba tambaleándose un poco. Se abstuvo de seguir hablando, pues sabía que de todos modos él no le creería.

Según Brian, todo lo que ella decía eran solo excusas.

"¿De Verdad?", preguntó él, ya que obviamente no le creía nada.

Ayla echó un vistazo a su reloj; hoy llegaría tarde. Luego, volvió a mirar a Brian y notó una mancha roja en su cuello.

Al observarla con más detenimiento, se percató de que se trataba de una marca de lápiz labial. Eso significaba que anoche había estado con otra mujer, razón por la cual no había regresado a casa anoche. Sin embargo, a ella no le importaba. De hecho, sería un alivio para ella que él estuviera con otras mujeres, porque de ser así, a lo mejor la dejaría vivir su vida tranquila.

Aunque se tratase de un deseo desesperado, el cual nunca sería más que un mero sueño, ella deseaba que así fuese.

Después de ese encuentro, Ayla se fue sin decir nada más. Lyle ya la estaba esperando en el auto, y apenas subió, el vehículo emprendió su rumbo. Ayla miraba por la ventana, pensando en las posibilidades que tenía de escaparse de Brian. El padre de la chica no le debía nada más que dinero, por lo cual si ella pudiese ganar el dinero suficiente para devolverle lo que su padre le adeudaba, ella podría recuperar su libertad.

Cuando llegaron al cruce en medio de la carretera, otro vehículo que se había saltado el semáforo pasó frente a ellos a una velocidad imprudente. Entonces Lyle apretó el freno a toda velocidad, lo que la hizo saltar hacia adelante. Y cuando Ayla alzó la mirada hacia el frente, sus ojos posaron en la gran pantalla LED al costado de la carretera. Estaban pasando las noticias financieras y Toby estaba en el programa.

Ayla miró atentamente las noticias y sus ojos brillaron de emoción cuando se enteró de que él se había convertido en el director ejecutivo del Grupo Smith. Él se había ido al extranjero tras su último encuentro, y ella nunca recibió noticias sobre su regreso. ¿Acaso ya se había olvidado a ella? ¿Por qué aún no venía a rescatarla?

Aquellos pensamientos la entristecieron mucho. Ni siquiera pudo concentrarse en sus estudios y estuvo distraída todo el día. ¿Volvería a verlo alguna vez?

No podía contener sus ganas de volver a ver a Toby, así que decidió ir a verlo a su oficina sin previo aviso. Una vez terminadas las clases, salió por la puerta trasera de la universidad para evitar a Lyle y se fue en silencio. Cuando finalmente llegó frente al edificio del Grupo Smith, se detuvo. De pronto, el valor que había juntado para llevar a cabo su misión se desvaneció.

Se quedó pasmada mirando el edificio hasta que se hizo de noche. Al final, no pudo hacerlo y sintió una carga en su pecho mientras daba media vuelta para retirarse.

Sin embargo, tuvo que detenerse cuando escuchó la puerta automática abrirse y un grupo de personas salió. Se dio media vuelta de inmediato y pudo reconocer un rostro familiar entre el grupo; era Toby y llevaba del brazo a una mujer hermosa y elegante. El corazón de Ayla se partió en mil pedazos cuando se dio cuenta de que él estaba saliendo con otra mujer.

Sus labios temblaron y las lágrimas rodaron por sus mejillas debido a la escena que se mostraba ante sus ojos. Los observó hasta que se subieron juntos a un carísimo auto de lujo.

No obstante, antes de entrar en el coche, Toby se volvió de pronto y miró hacia donde se encontraba Ayla. Tan pronto como sus miradas se cruzaron, él se paralizó. Ayla se dio media vuelta de inmediato para que él no pudiera ver sus lágrimas. Y cuando miró de nuevo, el auto ya se había ido.

En contraste con Toby, quien se había vuelto un hombre exitoso, ella estaba viviendo un infierno. La vida la había tratado de forma tan injusta últimamente. Le entregó su virginidad a alguien que ni siquiera la amaba; un demonio le quitó su libertad, y ahora el hombre al que amaba la evitaba. No le quedaba ninguna esperanza.

Lo único que le quedaba era su propio ser junto a su lastimada autoestima.

Cuando regresó a la universidad, todos se habían ido, excepto por un auto que parecía familiar junto a su conductor. Se trataba de Lyle, quien aún la estaba esperando. Ayla se puso tensa al verlo. "Lyle, lo siento".

"Señora Clark, el señor Clark la está esperando en casa". Lyle mantuvo la puerta abierta hasta que ella entró en el auto.

Cuando Ayla regresó a la villa, como era de costumbre, Brian estaba sentado en el sofá de la sala de estar. Pero no se esperaba ver a Anna sentada a su lado. Ayla ya había tenido la oportunidad de conocerla antes.

"¿Así que por fin te diste cuenta de que era hora de regresar?", preguntó él mientras apagaba su cigarro y la miraba. Los ojos de ella estaban hinchados de tanto llorar y su cara mostraba rastros de haber estado llorando.

"Lo siento. Tuve que ocuparme de algo importante. Era justo y necesario", dijo Ayla agachando la cabeza.

"¡No quiero escuchar tus excusas!", gritó él.

"No volveré a hacerlo", dijo ella, dando un paso adelante para retirarse, pero él la detuvo.

"¡Detente! ¿Dije que podías irte?", dijo él poniéndose de pie y acercándose a ella. "¿Acaso tienes el concepto erróneo de que puedes andar por ahí actuando como si de verdad fueras la señora Clark?".

"No". Ayla nunca se consideró a sí misma como su esposa. "Te...tengo que preparar la cena como me pediste. Déjame ir por favor. ¿Qué te gustaría cenar?".

Brian la miró fijamente por un momento, luego se dio media vuelta y se sentó junto a Anna otra vez. Mirando a Anna gentilmente, le preguntó: "¿Qué quieres comer?".

La mujer miró a Ayla y luego tomó a Brian del brazo y dijo: "Señor Clark, ¿la señora Clark siquiera sabe cocinar? No quiero enfermarme comiendo comida cocinada por una extraña".

"Pruébala una vez. Si no te gusta, te llevaré a comer". Ayla notó la intimidad entre ellos, pero desvió la mirada de inmediato. ¿Estaba él montando una especie de espectáculo para ella?

Sin embargo, no le dio mucha importancia y se fue a la cocina sin decir más. Mirando los ingredientes en el refrigerador, se prometió a sí misma cocinar bien.

Brian, por su parte, estaba decidido a hacerle todas las cosas más difíciles para verla sufrir.

Así que envió a todos los sirvientes a hacer distintas tareas para que nadie estuviese disponible para ayudarla. Quería ver cuán capaz era ella.

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1 Capítulo 1 Ella era solo una sustituta2 Capítulo 2 Él odiaba su hipocresía3 Capítulo 3 Ella no tenía elección4 Capítulo 4 Comprometida5 Capítulo 5 Prometiéndole6 Capítulo 6 Dándole una oportunidad7 Capítulo 7 Haciéndolo enojar sin intención8 Capítulo 8 Tu hermoso rostro es tu fuerte9 Capítulo 9 Solo ella tenía permiso para estar enojada10 Capítulo 10 Él tenía otra mujer11 Capítulo 11 Molestándola descaradamente12 Capítulo 12 Todavía era el mismo Toby13 Capítulo 13 Manteniendo la dignidad14 Capítulo 14 Tratando de compensarlo a su manera15 Capítulo 15 Él tiene una prometida16 Capítulo 16 Su libertad17 Capítulo 17 Ella se doblegó una vez más18 Capítulo 18 Él quería conocerla realmente19 Capítulo 19 Hizo su mejor esfuerzo por verla20 Capítulo 20 Fingiendo que no había sucedido nada21 Capítulo 21 Paga el precio22 Capítulo 22 Ellas eran personas completamente distintas23 Capítulo 23 Ella es mi esposa24 Capítulo 24 Él controlaba su vida25 Capítulo 25 No llores más26 Capítulo 26 Él era su pesadilla27 Capítulo 27 ¿Qué más podía esperar ella 28 Capítulo 28 No tenía a dónde ir29 Capítulo 29 Por favor, ayúdame30 Capítulo 30 Ella estaba dispuesta a hacerlo31 Capítulo 31 Dejar de hacerle la vida miserable32 Capítulo 32 Deber de esposa33 Capítulo 33 Solo desprecio34 Capítulo 34 No puedo negarme35 Capítulo 35 Perdió el derecho a amarlo36 Capítulo 36 Tomar esa decisión por Lala37 Capítulo 37 No hay forma de escapar38 Capítulo 38 No quiere tener un hijo39 Capítulo 39 Hacerle pasar un mal rato40 Capítulo 40 Verdadera esposa41 Capítulo 41 Sentir pena por ella42 Capítulo 42 Él hace las cosas según su estado de ánimo43 Capítulo 43 Si ella es feliz, él lo será también44 Capítulo 44 Enamorarte de mí es la destrucción45 Capítulo 45 La invitación de boda46 Capítulo 46 Asistir a la boda de Toby47 Capítulo 47 Esconderse48 Capítulo 48 En el club49 Capítulo 49 Imposible pagar las deudas50 Capítulo 50 ¿Tienes fiebre 51 Capítulo 51 Él no hará una excepción52 Capítulo 52 No odia ese cambio53 Capítulo 53 Como su verdadera esposa54 Capítulo 54 Él jamás permitiría que sus deseos se hicieran realidad55 Capítulo 55 Olvídate de él56 Capítulo 56 Embarazada57 Capítulo 57 Me mentiste58 Capítulo 58 ¿Estás embarazada 59 Capítulo 59 Deshacerse del niño60 Capítulo 60 Último recurso61 Capítulo 61 Volver con él62 Capítulo 62 Aborto63 Capítulo 63 Ella quiere morir64 Capítulo 64 ¿Sigo estando viva 65 Capítulo 65 Ya todo debería haber terminado66 Capítulo 66 No merezco ser madre67 Capítulo 67 Muerta en vida68 Capítulo 68 No quería estar a su lado69 Capítulo 69 Embriagarse para dejar de sentir dolor70 Capítulo 70 Situaciones difíciles71 Capítulo 71 No me interesa lo más mínimo72 Capítulo 72 Su corazón adormecido y frío73 Capítulo 73 Esta vez, no hizo una escena74 Capítulo 74 La actitud presumida de Anna75 Capítulo 75 Tramando algo76 Capítulo 76 Un vaso de leche con pastillas para dormir77 Capítulo 77 Encontrarse de nuevo con Lucas por casualidad78 Capítulo 78 Olvidó su promesa79 Capítulo 79 ¿Por qué eres tan testaruda 80 Capítulo 80 ¿Plan o coincidencia 81 Capítulo 81 Confesión de amor82 Capítulo 82 ¡Eres el mismísimo demonio!83 Capítulo 83 Herido por Ayla84 Capítulo 84 No será sencillo morir85 Capítulo 85 Lala ha desaparecido86 Capítulo 86 Ayla, como un peón87 Capítulo 87 Otro problema88 Capítulo 88 Te será difícil sobrevivir89 Capítulo 89 Ella no quería ser su debilidad90 Capítulo 90 ¿Acaso Dios estaba jugando con ella 91 Capítulo 91 Lo pagó con su vida92 Capítulo 92 ¡Todo es tu culpa!93 Capítulo 93 Puedes elegir la vida que quieras94 Capítulo 94 Larga separación95 Capítulo 95 ¿Por qué no puedes olvidarlo 96 Capítulo 96 Amor incondicional97 Capítulo 97 No quiero verlo en este momento98 Capítulo 98 Puedo esperar99 Capítulo 99 Es imposible que sea Ayla100 Capítulo 100 Encuentro inesperado