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Capítulo 3
Es mejor que nos divorciemos
Palabras:812    |    Actualizado en:17/11/2022

La intensidad de la lluvia apretó de golpe, mientras Becky cada vez notaba su corazón más frío.

Ya había perdido la cuenta de cuánto tiempo había estado arrodillada ahí fuera; lo único que sabía era que cuando la lluvia paró, el cielo todavía estaba completamente negro.

Los dos empleados del hogar se habían quedado dormidos, oportunidad que ella podría haber aprovechado para irse, si bien no lo hizo.

Lo cierto era que no creía que Rory pudiera ser realmente tan cruel, aunque a veces tenía que admitir que ella era demasiado ingenua.

Al amanecer, finalmente llegó el hombre.

Después de pasarse toda la noche arrodillada, Becky tenía la espalda dolorida, así que lo miró con ojos adormilados cuando él se le acercó, y preguntó: "¿Ya estás más tranquilo?".

De ser así, debía estar dispuesto a escucharla ahora.

Por su parte, el recién llegado le devolvió la mirada, observando lo empapada que estaba la mujer debido a la tormenta de la noche anterior, aunque no por eso fue menos convincente la voz de esta.

"Eso depende. ¿Estás dispuesta a admitir tu error?", contestó él, lo cual la dejó atónita y con los ojos abiertos como platos. De repente se dio cuenta de que la larga y mala noche que había pasado a la intemperie había sido una broma de mal gusto;

lo había hecho para validar su postura en la discusión que habían tenido, pero aparentemente no había servido para nada.

"No empujé a Babette para tirarla al agua. Fue ella quien saltó a la piscina sola", se explicó la mujer, entumecida de dolor. Cuando finalmente pudo ponerse en pie, lo miró a los ojos y continuó: "Pero ya sé que no me crees, de modo que es mejor que nos divorciemos, Rory".

El aludido, quien esperaba escuchar una disculpa por parte de su esposa, se quedó descolocado ante esa sugerencia.

Sin embargo, sin darle oportunidad de responder, Becky simplemente se dio la vuelta y comenzó a alejarse a paso lento y doloroso, puesto que tenía las rodillas hinchadas. Por si no bastara con eso, la lluvia había hecho empeorar su fiebre, por lo que cada paso que daba se hacía más difícil que el anterior;

pese a esto, consiguió mantenerse erguida y regresar a su habitación. A continuación, apretó los dientes debido a la fiebre que tenía y le envió un mensaje de texto a Jessie Walker, su mejor amiga, disponiéndose a empacar sus pocas pertenencias a toda prisa justo después.

No obstante, cuando ya estaba a punto de bajar las escaleras con el equipaje listo, Rory subió en su dirección, aunque la mujer ni lo miró y pasó junto a él con indiferencia al marcharse.

El estado enfermo de Becky le estaba pasando factura, ya que el momento en el que salió de la casa, la vista se le comenzó a nublar.

Afortunadamente, antes de que se desmayara a un lado de la calle, llegó Jessie para socorrerla.

"¿Dónde diablos está Rory?", dijo sorprendida a la vez que salía del auto, para después agarrar el equipaje de su amiga y meterlo en el maletero. Al instante, la mujer enferma no pudo aguantar más: las rodillas dejaron de responderle y acabó por perder el conocimiento.

"¡Becky!", gritó la otra mujer, la cual se apresuró a sujetarla. En cuanto su piel hizo contacto con la de ella, se sorprendió de lo caliente que estaba, algo que la hizo sentirse un poco alarmada. Acto seguido, la condujo con cuidado hasta el asiento del copiloto y dijo: "Te voy a llevar al hospital", aunque para entonces, Becky estaba ya sin conocimiento y no se enteró. Esta última tenía el rostro pálido como un fantasma, y a la otra mujer le dio pena verla así.

Por el momento, su amiga no tenía tiempo de avisar a la familia Casper, de manera que pisó el acelerador y se dirigió al hospital más cercano.

Por otro lado, y visto lo febril que se encontraba la afectada, esta durmió toda la tarde, y para cuando despertó al cabo de las horas, vio que su amiga se había quedado dormida al borde de su cama.

Entonces, casi de repente, recordó lo que había sucedido, todavía vívido en su mente, y comenzó a sentirse atormentada.

Sin embargo, no quería despertar a su amiga, así que apretó los dientes para evitar gritar de la frustración, y en su lugar, se trató de desahogarse llorando en silencio en aquella habitación en penumbras.

Efectivamente, se había equivocado con Rory, pues este todavía estaba enamorado de Babette, y nunca debería haber creído que podría cambiarle. Durante los últimos tres años, Becky no había sido más que una broma para él;

con razón la otra mujer le había dicho que era estúpida. De hecho, ahora que ella misma lo pensaba, se dio cuenta de que aquella tenía razón:

probablemente era la mujer más estúpida del mundo.

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1 Capítulo 1 Arrodíllate2 Capítulo 2 Castigo3 Capítulo 3 Es mejor que nos divorciemos4 Capítulo 4 Chismes5 Capítulo 5 El acta de divorcio6 Capítulo 6 Todo fue por culpa de Rory7 Capítulo 7 No tan leal como un perro8 Capítulo 8 Una mujer demasiado confiada9 Capítulo 9 ¿Quién te crees que eres 10 Capítulo 10 ¿Es que Becky está loca 11 Capítulo 11 El divorcio le ha sentado bien12 Capítulo 12 Altercado en el hotel13 Capítulo 13 Nuevo novio14 Capítulo 14 La fiesta de cumpleaños15 Capítulo 15 Mi musa16 Capítulo 16 Nosotros17 Capítulo 17 Mundos aparte18 Capítulo 18 A él no le importaba un carajo19 Capítulo 19 Hermosa y misteriosa mujer20 Capítulo 20 ¿Qué hace Becky aquí 21 Capítulo 21 La sonrisa de Becky22 Capítulo 22 ¡Menuda ganga!23 Capítulo 23 Perlas y diamantes24 Capítulo 24 Esperaré25 Capítulo 25 Represalias débiles26 Capítulo 26 ¿Sincero o no 27 Capítulo 27 En medio de la nada28 Capítulo 28 No me hagan nada29 Capítulo 29 Ojo por ojo30 Capítulo 30 Ajuste de cuentas31 Capítulo 31 Secuestro32 Capítulo 32 Retribución33 Capítulo 33 La audacia34 Capítulo 34 Pídemelo con amabilidad35 Capítulo 35 Comprar un auto36 Capítulo 36 Los viejos tiempos37 Capítulo 37 Summer Band vuelve a atacar38 Capítulo 38 Un ramo de flores39 Capítulo 39 Está muerto para mí40 Capítulo 40 Los pretendientes de Becky41 Capítulo 41 Estancamiento42 Capítulo 42 No estoy interesada43 Capítulo 43 ¿No había dicho que no podía bailar 44 Capítulo 44 Un perro rabioso45 Capítulo 45 No es mi problema46 Capítulo 46 El dinero es su prioridad47 Capítulo 47 No te dejes llevar por su apariencia48 Capítulo 48 Un gran elogio49 Capítulo 49 Un imbécil50 Capítulo 50 ¿Qué tal una apuesta 51 Capítulo 51 ¿Qué tienen de bueno los Casper 52 Capítulo 52 Eres una genio53 Capítulo 53 ¿Becky se enamoró del señor Stanley 54 Capítulo 54 La subasta55 Capítulo 55 Mi futura novia56 Capítulo 56 ¿Cuánto quieres 57 Capítulo 57 Un mundo pequeño58 Capítulo 58 Salir con chicos que están buenos59 Capítulo 59 Kendal60 Capítulo 60 Es mi futura esposa61 Capítulo 61 Arruinar su buen humor62 Capítulo 62 Celoso63 Capítulo 63 ¿Me estás amenazando 64 Capítulo 64 ¿Me estabas esperando 65 Capítulo 65 Te estoy haciendo compañía66 Capítulo 66 Llora si eres infeliz67 Capítulo 67 Un rompecorazones68 Capítulo 68 ¿No podía Becky prescindir de los hombres 69 Capítulo 69 Día de mala suerte70 Capítulo 70 Estaban en igualdad de condiciones71 Capítulo 71 Papito y su mantenida72 Capítulo 72 Un Sugar Daddy73 Capítulo 73 ¿Y quién lo hizo 74 Capítulo 74 Promesas75 Capítulo 75 ¿Quién es ese hombre 76 Capítulo 76 Mil millones77 Capítulo 77 ¿Qué sueño 78 Capítulo 78 Te enseñaré a pedir disculpas79 Capítulo 79 ¿Cómo se atrevieron 80 Capítulo 80 No soy tan estúpida81 Capítulo 81 Aprende modales82 Capítulo 82 La niña de mis ojos83 Capítulo 83 Tres acusaciones84 Capítulo 84 Mentiras85 Capítulo 85 Claridad86 Capítulo 86 Una humillación como ninguna87 Capítulo 87 No debemos ofenderlos88 Capítulo 88 Disculpa pública89 Capítulo 89 No tenía idea90 Capítulo 90 Devin te ama91 Capítulo 91 El amor barato sale caro92 Capítulo 92 Algo significativo93 Capítulo 93 Principios94 Capítulo 94 Basura95 Capítulo 95 Eso es mío96 Capítulo 96 Posesivo97 Capítulo 97 ¿Estás decepcionada 98 Capítulo 98 Parece hablar muy en serio99 Capítulo 99 Es nuestro turno100 Capítulo 100 Yo me encargo