icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
Capítulo 19
El caddie
Palabras:710    |    Actualizado en:29/08/2022

"Señorita Taylor, hoy es su cumpleaños, así que no me parece apropiado que usted pague. Trevor debería hacerlo", protestó Bernard.

"Un hombre debe hacerse cargo de la cuenta, ¡o no es un hombre en absoluto!", agregó.

Allí, al ver que Trevor no parecía tener la intención de pagar, la recepcionista lo miró con condescendencia.

"Pero...".

Bessie sabía que Trevor apenas ganaba mil dólares al mes para mantenerse, por lo que si pagaba las botellas de agua, no le quedaría nada para las semanas restantes.

"No se preocupe, señorita Taylor. Pagaré", dijo Trevor, sacando su tarjeta de crédito.

Él sabía que Bernard quería verlo quedar en ridículo frente a todos. Si bien en el pasado habría sufrido la humillación en silencio, ahora las cosas habían cambiado.

Ya no era el mismo Trevor que permitía que otros lo molestaran por culpa del dinero.

Ese nuevo Trevor tenía una cuenta bancaria con cien millones de dólares. Ya no tenía que sobrevivir ni acobardarse ante la mirada burlona de nadie.

Tras deslizar la tarjeta, la caja registró que los mil doscientos dólares habían sido pagados exitosamente.

"¡Vaya! ¡De verdad hay dinero ahí!".

Pronto, la expresión desdeñosa de la recepcionista se suavizó solo un poco, pensando en que la tarjeta de ese pobre perdedor podría tener esos mil doscientos dólares y nada más.

Entonces, volvió a poner la tarjeta sobre el mostrador, diciendo con frialdad: "Listo".

El rostro de Trevor se oscureció ante esa actitud, pero logró controlarse.

Todas estas tiendas eran propiedad de su familia. Pero el comportamiento de esta mujer es inaceptable. Él decidió hablar sobre esto con su hermana después. Tal empleado era perjudicial para el negocio. ¡Los camareros que despreciaban a sus clientes debían ser despedidos!

Trevor guardó la tarjeta en su billetera.

Acto seguido, agarró las botellas de agua y se fue.

"Este idiota pagó esto con todo su dinero. Ya veremos cómo hará para llegar a fin de mes", se burló Bernard, riéndose con sus amigos.

Por su lado, sacudiendo la cabeza, Corrie no podía creer lo estúpido y descuidado que acababa de ser Trevor.

Estaba despilfarrando todo el dinero que tanto le costaba ganar solo porque lo habían incitado a hacerlo.

Sin embargo, a Trevor no le importaba un carajo. Era el negocio de su familia. Todo lo que gastara aquí eventualmente regresaría a su cuenta.

"Necesito a dos caddies para que nos recojan las pelotas", soltó Grant, gastando otros diez mil en dos ayudantes.

Ciertamente, el Kisas Tennis Club también ofrecía el servicio de caddies que ayudaban a los clientes durante su juego, y cada uno tenía un costo de cinco mil dólares.

"Lo siento, señor. Por ahora solo tenemos un caddie disponible", se disculpó la recepcionista.

"Bien, envíanos a ese", respondió Grant.

Resultó que la caddie era una mujer joven de aspecto inocente y piel bronceada.

Llevaba una falda corta de tenis que dejaba ver un par de piernas suaves, fuertes y bien formadas.

Y aunque no era tan hermosa como Bessie o Corrie, lo era de su propia manera. A fin de cuentas, era comprensible que costara cinco mil dólares hacerse de sus servicios.

Enseguida Grant los llevó a todos a las canchas de tenis, cuya extensión cubría un área de al menos diez mil metros cuadrados.

Él había alquilado dos canchas, así que se dividieron en dos grupos para jugar. Mientras Bernard jugaba contra Grant, Corrie lo hacía contra Bessie.

Las canchas estaban al aire libre y rodeadas de césped, lo que permitía que no hubiera nadie alrededor. En definitiva, era un lugar bastante privado y exclusivo.

Cada vez que Bernard o Grant golpeaban la pelota fuera de la cancha, la caddie la iba a buscar por ellos.

Pero en el caso de Corrie y Bessie, no estaba ocurriendo lo mismo.

Entonces, Bernard sugirió: "Trevor, ya que no tienes nada que hacer, te daré quinientos dólares si haces de caddie para Corrie y Bessie".

"¡Basta, Bernard! ¡Trevor vino a jugar con nosotros, no a ser nuestro caddie!", espetó Bessie, harta de lo grosero que había estado siendo Bernard con el otro chico. Ya no podía soportar más esos niveles de intimidación.

"Solo estoy tratando de ayudarlo, señorita Taylor. Después de todo, usó todo su dinero para comprarnos un poco de agua, ¿no?", argumentó Bernard.

Obtenga su bonus en la App

Abrir
1 Capítulo 1 A través de la puerta2 Capítulo 2 Pisoteado3 Capítulo 3 Enriquecerse de la noche a la mañana4 Capítulo 4 Mundo nuevo5 Capítulo 5 Un perfume de trescientos mil dólares6 Capítulo 6 Compraré este perfume7 Capítulo 7 Me engañaste8 Capítulo 8 La insignia familiar9 Capítulo 9 La mano maloliente10 Capítulo 10 Una impresionante caja de regalo11 Capítulo 11 Este perfume debe ser una falsificación12 Capítulo 12 La mujer más rica de Jork13 Capítulo 13 Mi hermano14 Capítulo 14 Los pobres no tienen sentido de la existencia15 Capítulo 15 Bienvenido, señor Sanderson16 Capítulo 16 Restaurante francés17 Capítulo 17 Reloj Patek Philippe18 Capítulo 18 Un tipo pobre19 Capítulo 19 El caddie20 Capítulo 20 El Rolex21 Capítulo 21 Por mi padre22 Capítulo 22 Todo estará bien23 Capítulo 23 Todo estará bien24 Capítulo 24 Arrodillarse y pedir clemencia25 Capítulo 25 Quién es tu amigo26 Capítulo 26 Hola, señor27 Capítulo 27 Sin registros de membresía28 Capítulo 28 Me suicidaré29 Capítulo 29 Nosotros terminamos30 Capítulo 30 Terminamos para siempre31 Capítulo 31 Trescientos mil dólares32 Capítulo 32 La caja del perfume33 Capítulo 33 Detectar falsificaciones34 Capítulo 34 El escándalo de Trevor35 Capítulo 35 Contraatacar en una situación desesperada36 Capítulo 36 Te creo, Bernard37 Capítulo 37 Un misterioso millonario en la facultad38 Capítulo 38 Estaré esperándote39 Capítulo 39 Celos40 Capítulo 40 Fracasar en hacerse rica41 Capítulo 41 Hacer las cosas difíciles a propósito42 Capítulo 42 Un accidente43 Capítulo 43 La mancha44 Capítulo 44 Limpiar el paraninfo45 Capítulo 45 La reunión46 Capítulo 46 Se encuentra de nuevo con Zavier47 Capítulo 47 Un sinvergüenza48 Capítulo 48 Quién pagará la factura49 Capítulo 49 Esa botella de vino50 Capítulo 50 La lujosa Finca Willard51 Capítulo 51 Echarlo52 Capítulo 52 Cambio de reglas53 Capítulo 53 No se permite ingresar sin comprar boletos54 Capítulo 54 Romper la botella de whiskey costosa55 Capítulo 55 Hijo de un hombre adinerado56 Capítulo 56 Un adinerado discreto57 Capítulo 57 ¿Cómo diablos se ha hecho tan rico 58 Capítulo 58 Algo raro59 Capítulo 59 Una fiesta60 Capítulo 60 Pagar a medias61 Capítulo 61 Obtener ganancias62 Capítulo 62 Pide cinco botellas de vino más63 Capítulo 63 Pedir prestado dinero64 Capítulo 64 Sin pagar la cuenta65 Capítulo 65 La deuda66 Capítulo 66 Su forma de conseguir el dinero67 Capítulo 67 Qué hace este degenerado aquí68 Capítulo 68 La respuesta de Evie69 Capítulo 69 Dónde está Trevor70 Capítulo 70 Una bendición oculta71 Capítulo 71 Castigo72 Capítulo 72 Una chica bella y un auto de lujo73 Capítulo 73 El lápiz labial74 Capítulo 74 Cómo puede ser posible75 Capítulo 75 Invitación a una fiesta de cumpleaños76 Capítulo 76 El motivo de la invitación77 Capítulo 77 El rico misterioso78 Capítulo 78 Difícil decisión79 Capítulo 79 Identidades ocultas80 Capítulo 80 El último asiento libre81 Capítulo 81 Un trabajador ocasional82 Capítulo 82 En defensa de Trevor83 Capítulo 83 El señor Sanderson.84 Capítulo 84 Video explícito85 Capítulo 85 El sorprendente video86 Capítulo 86 Ebriedad incontrolable87 Capítulo 87 El héroe88 Capítulo 88 Sin consecuencias89 Capítulo 89 Tomar el control del nuevo restaurante90 Capítulo 90 No puedes pagar un automóvil91 Capítulo 91 Preste atención a sus modales92 Capítulo 92 Alguien conocido93 Capítulo 93 El recuerdo desolado94 Capítulo 94 Ambiente incómodo95 Capítulo 95 Una chica de buen corazón96 Capítulo 96 Una mesa pequeña para Trevor97 Capítulo 97 Platillos especiales98 Capítulo 98 Cliente cien mil99 Capítulo 99 Su número100 Capítulo 100 No lo toques si no puedes pagarlo