Calor entre mis piernas
has sentid
rlo dentro, esa hambre que hace retorcer tus piernas, el deseo sediento por una
en medio del colapso de tus sentidos, todo parece ser lo mismo. Luego de tantos años sintiendo mi cuerpo y mi deseo apagado, luego de por tanto tiempo no sentirme viva, no sentirme ... mujer
sortija en mi dedo que me declara una mujer casada pued
da, y eso
s segura
egura, no lo estaba, para nada, si
al piloto que se de vuelta estando a 42.000 pies
con solo cambiarte de ciudad –. E
ogando porque comprenda –. Estoy segura de
ente –. Te voy a extrañar hermanita – murmura rindiéndose ante el hecho de q
r una hermana menor no es tan malo – bromeo –. Exceptua
les alto –
susurro ganándome que voltee la mirada, ahora re
esa –. Aquí la santurron
entar cabeza
ches de sexo desenfrenado» –
i turno de hablar bajo –. ¿Qué te
xi, tu ropa holgada, las pan
cómoda, y la lencería con encaje me lastima la piel, y, y, además; mis pantuflas son tierna
de lo que hab
e de viaje, porque nadie se qu
arreglar – susurra solo para nosotras. Le discuti
o, digámoslo así. Pero juraba que Sebastian y yo lo haríamos bien. Luego de diez años
ima oportunidad, creo
s y las carreteras, sin didas estamos llegando.
es para que los coloques en la nueva casa –
i casa mejor que yo –. Amo a mamá, pero creo que se está pasando
rda –. Tu matrimonio fue más planeado que tu nacimiento
deja nada al azar
tiene sus ventajas, entre ellas el no tener que preocuparme por hacer fila pa
llevándonos hacia donde la torre de control indica
n traje elegante que teclea desenfrenado en su teléfono mientras
pasos, desciendo los escalones notando que me to
pequeña hermana por delante. Se supone que luego de tres meses sin vernos debería
solo deseando postergar el encuent
e vio –
mientras acaparo t
pa en su mirada, además de alguna flor escon
gra que llegaran – generaliza mirando a Ange –. Pero no tengo mucho tiempo –. Agreguemo
e tendré que conformarme con mi nom
o cierto desencanto por mi nombre,
ro los ojos acallando co
ieces – l
rogando porque mantenga sus imprudenci
esposo continúa en lo suyo en el teléfono, creo que debió casars
los mensajes le siguen llegando –. Ha sido un día
da – murmuro recostándome contra la puerta mientras veo los edificios no m
r que siquiera
e, la falta de contacto, la distancia entre ambos. Se siente tan desc
levanta la mirada observando a Ange –. Pero traes compañía, así que no me necesi
plias calles de Uruguay, nunca había estado aquí. No niego que es prec
ian continúa a mi lado resolviendo sus negocios –. Pero
an malo para el matrimonio – se e
bastian detiene la llama
ñadito –. Le son
e me ama, pero tiene que entender que él es mi marido,
– intento mediar –. Ya sabes
o entonces Sebastian se acomoda retomando
cullo último piso por completo es una de las cedes de nuestro negocio famili
la noche –. Más que una promesa parece una advertencia –. Usa algo l
bios no tocan los míos, tan solo se quedan en mi mejilla antes de
s, señora –. El hombre ante el vola
monos
laba? – Ange se aco
explico –. La empre
semanas escucho hablar del lugar. Si me iba a mudar acá tenía que investigar u
ara un curioso lugar. Tres grandes plantas que acogen un local
planta, como si fuera un paraíso, un salón perfecto para grandes cenas
decidir a qué parte ir según lo que busques esa noche, lo elegante y clásico, o algo expertacular bajo el cielo es