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Calor entre mis piernas

Calor entre mis piernas

Autor: li94
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Capítulo 1 1

Palabras:1802    |    Actualizado en: 03/12/2024

has sentid

rlo dentro, esa hambre que hace retorcer tus piernas, el deseo sediento por una

en medio del colapso de tus sentidos, todo parece ser lo mismo. Luego de tantos años sintiendo mi cuerpo y mi deseo apagado, luego de por tanto tiempo no sentirme viva, no sentirme ... mujer

sortija en mi dedo que me declara una mujer casada pued

da, y eso

s segura

egura, no lo estaba, para nada, si

al piloto que se de vuelta estando a 42.000 pies

con solo cambiarte de ciudad –. E

ogando porque comprenda –. Estoy segura de

ente –. Te voy a extrañar hermanita – murmura rindiéndose ante el hecho de q

r una hermana menor no es tan malo – bromeo –. Exceptua

les alto –

susurro ganándome que voltee la mirada, ahora re

esa –. Aquí la santurron

entar cabeza

ches de sexo desenfrenado» –

i turno de hablar bajo –. ¿Qué te

xi, tu ropa holgada, las pan

cómoda, y la lencería con encaje me lastima la piel, y, y, además; mis pantuflas son tierna

de lo que hab

e de viaje, porque nadie se qu

arreglar – susurra solo para nosotras. Le discuti

o, digámoslo así. Pero juraba que Sebastian y yo lo haríamos bien. Luego de diez años

ima oportunidad, creo

s y las carreteras, sin didas estamos llegando.

es para que los coloques en la nueva casa –

i casa mejor que yo –. Amo a mamá, pero creo que se está pasando

rda –. Tu matrimonio fue más planeado que tu nacimiento

deja nada al azar

tiene sus ventajas, entre ellas el no tener que preocuparme por hacer fila pa

llevándonos hacia donde la torre de control indica

n traje elegante que teclea desenfrenado en su teléfono mientras

pasos, desciendo los escalones notando que me to

pequeña hermana por delante. Se supone que luego de tres meses sin vernos debería

solo deseando postergar el encuent

e vio –

mientras acaparo t

pa en su mirada, además de alguna flor escon

gra que llegaran – generaliza mirando a Ange –. Pero no tengo mucho tiempo –. Agreguemo

e tendré que conformarme con mi nom

o cierto desencanto por mi nombre,

ro los ojos acallando co

ieces – l

rogando porque mantenga sus imprudenci

esposo continúa en lo suyo en el teléfono, creo que debió casars

los mensajes le siguen llegando –. Ha sido un día

da – murmuro recostándome contra la puerta mientras veo los edificios no m

r que siquiera

e, la falta de contacto, la distancia entre ambos. Se siente tan desc

levanta la mirada observando a Ange –. Pero traes compañía, así que no me necesi

plias calles de Uruguay, nunca había estado aquí. No niego que es prec

ian continúa a mi lado resolviendo sus negocios –. Pero

an malo para el matrimonio – se e

bastian detiene la llama

ñadito –. Le son

e me ama, pero tiene que entender que él es mi marido,

– intento mediar –. Ya sabes

o entonces Sebastian se acomoda retomando

cullo último piso por completo es una de las cedes de nuestro negocio famili

la noche –. Más que una promesa parece una advertencia –. Usa algo l

bios no tocan los míos, tan solo se quedan en mi mejilla antes de

s, señora –. El hombre ante el vola

monos

laba? – Ange se aco

explico –. La empre

semanas escucho hablar del lugar. Si me iba a mudar acá tenía que investigar u

ara un curioso lugar. Tres grandes plantas que acogen un local

planta, como si fuera un paraíso, un salón perfecto para grandes cenas

decidir a qué parte ir según lo que busques esa noche, lo elegante y clásico, o algo expertacular bajo el cielo es

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