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Calor entre mis piernas

Capítulo 5 5

Palabras:2035    |    Actualizado en: 03/12/2024

ne

principi

y no voy a dejar que Se

esposo frente a mí, sino a un implacable hombre de negocios el cual cree que le están queriendo quitar algo que es suyo –. Pero si no puedes hacerlo, si no puedes ser ese h

e me preocupe más –. Ya que has tomado tu decisión, espero que entiendas que también tomaré la mía

rda verme flaquear, o pedirle que piense las cosas, o preguntar al

crea al girarse con brusquedad hace que las hebras de cabello suelt

, y comprendo que llevo la

–. Ange entra, porque claro, la mocosa nunca se fue –. Estoy muy orgullosa –. El labio se le desbo

murmuro de la forma más honesta que le

scan los míos clavándose con fuerza, mostrando en ellos un reflejo que se

nerviosísimo mientras ella se aleja dejándome respirar –. V

el cosquilleo en mi abdomen dice qu

...

ras veo la hora que se me viene encima, mi nuevo horario se encuentra establecido, y a pesar del

ian ha sido lo más dif

asoma por la puerta señalando mi pantal

observo en el espejo y nad

late – se burla y solo me queda volte

elegante

s una declaración inminente de que no has

dificulta el habla –. No puedes decir esas cosas –. Ella no conoce

palabras que hurgan en mi intimidad haciendo que mis mejillas ardan de inmediato –. ¿Cuándo fue

y aunque no pienso decirlo en voz alta, es cierto, por lo qu

cobra tonos más conciliadores

jos entusiasmados, o su puchero, ese

ermino con esto porque no saldré de aquí co

una idea

o miedo

resistencia hasta llegar a su habitación, en la cual sobre la cama se encuentra

– cuestiono, qu

o estaba planeado par

s manos mostrando sus flamantes uñas demasiado puntiagudas de un tono rojo demasiado alarmante para mi gust

los escotes excesivos y las faldas insinuantes

sonrisa se le desaparece –. Bien –. accede viendo mi mirada amenazante

tes reveladores

finge una toz que no

vanza comenzando a apartar las malas opciones, que son la mayoría, quedando

–. Levanta unas med

tuta barata. Aunque me reservo el criterio para mí antes de que comience una discusión por ello –. Esta luce bie

na blusa a juego –. Me muestra u

e que marca en el pecho, no es muy indiscreta –. Creo que

o –. Celebra con pequeños saltit

aré tarde –. Me acerco d

tiendo, es increíble como el tiempo pasa, y quién me d

y un bolso pequeño en donde hecho mis cosas. Me apresuro a salir del apartamento, una de las ventajas de tener ascensor pri

. Paso por su lado

unca tendría uno de los autos de la cochera, aún menos un chofer, y hace tantos años que no monto en un transpor

a calle del local. Me subo de inmediato y aunque no está demasiado lleno, me cuesta p

casi me lanza contra el suelo y por nada termina costándome una dentadura nueva mientras me af

o de los frenazos –. Perdón –. Miro al señor junto a mí el cual amortigua mis intentos fallidos p

lo –. No estaba lista para esto –. Avanzo la cal

istal y sobre ella el letrero de cerra

nrisa apretada delata su cara de: ¿qu

nueva, supon

asa de una de fastidio a una más relajad

os se van acercando para saludar, de cuyos no

local y si no me muevo me llevan puesta –. Ven –. Camila me señala el lugar detrás de la escalera que lleva a

hace –. Intento no mentir demasiado, con los años que llevo s

ue no te atrapen. Son pocas las empresas adquisitivas que hacen trabajo de campo como nosotros, por lo que no es muy usual que coloquen antes

mozas más antiguas prácticamente se encarga de dirigir a los chicos. Observo todo mientras ellos hacen algunas preguntas, procuro n

ero nadie tiene algo como eso. Que esa clase de pensamientos pasen

cuerdo a nada de pegarme por

go? – Camila

toy algo nervios – me justifico lo mejor que puedo y no es

el, a pesar de tener una mirada penetrante y una actitud que anuncia control, parece ser alguien agradable –. Más ta

siento y no me conviene, pero persiste m

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