Calor entre mis piernas
ne
principi
y no voy a dejar que Se
esposo frente a mÃ, sino a un implacable hombre de negocios el cual cree que le están queriendo quitar algo que es suyo –. Pero si no puedes hacerlo, si no puedes ser ese h
e me preocupe más –. Ya que has tomado tu decisión, espero que entiendas que también tomaré la mÃa
rda verme flaquear, o pedirle que piense las cosas, o preguntar al
crea al girarse con brusquedad hace que las hebras de cabello suelt
, y comprendo que llevo la
–. Ange entra, porque claro, la mocosa nunca se fue –. Estoy muy orgullosa –. El labio se le desbo
murmuro de la forma más honesta que le
scan los mÃos clavándose con fuerza, mostrando en ellos un reflejo que se
nerviosÃsimo mientras ella se aleja dejándome respirar –. V
el cosquilleo en mi abdomen dice qu
...
ras veo la hora que se me viene encima, mi nuevo horario se encuentra establecido, y a pesar del
ian ha sido lo más dif
asoma por la puerta señalando mi pantal
observo en el espejo y nad
late – se burla y solo me queda volte
elegante
s una declaración inminente de que no has
dificulta el habla –. No puedes decir esas cosas –. Ella no conoce
palabras que hurgan en mi intimidad haciendo que mis mejillas ardan de inmediato –. ¿Cuándo fue
y aunque no pienso decirlo en voz alta, es cierto, por lo qu
cobra tonos más conciliadores
jos entusiasmados, o su puchero, ese
ermino con esto porque no saldré de aquà co
una idea
o miedo
resistencia hasta llegar a su habitación, en la cual sobre la cama se encuentra
– cuestiono, qu
o estaba planeado par
s manos mostrando sus flamantes uñas demasiado puntiagudas de un tono rojo demasiado alarmante para mi gust
los escotes excesivos y las faldas insinuantes
sonrisa se le desaparece –. Bien –. accede viendo mi mirada amenazante
tes reveladores
finge una toz que no
vanza comenzando a apartar las malas opciones, que son la mayorÃa, quedando
–. Levanta unas med
tuta barata. Aunque me reservo el criterio para mà antes de que comience una discusión por ello –. Esta luce bie
na blusa a juego –. Me muestra u
e que marca en el pecho, no es muy indiscreta –. Creo que
o –. Celebra con pequeños saltit
aré tarde –. Me acerco d
tiendo, es increÃble como el tiempo pasa, y quién me d
y un bolso pequeño en donde hecho mis cosas. Me apresuro a salir del apartamento, una de las ventajas de tener ascensor pri
. Paso por su lado
unca tendrÃa uno de los autos de la cochera, aún menos un chofer, y hace tantos años que no monto en un transpor
a calle del local. Me subo de inmediato y aunque no está demasiado lleno, me cuesta p
casi me lanza contra el suelo y por nada termina costándome una dentadura nueva mientras me af
o de los frenazos –. Perdón –. Miro al señor junto a mà el cual amortigua mis intentos fallidos p
lo –. No estaba lista para esto –. Avanzo la cal
istal y sobre ella el letrero de cerra
nrisa apretada delata su cara de: ¿qu
nueva, supon
asa de una de fastidio a una más relajad
os se van acercando para saludar, de cuyos no
local y si no me muevo me llevan puesta –. Ven –. Camila me señala el lugar detrás de la escalera que lleva a
hace –. Intento no mentir demasiado, con los años que llevo s
ue no te atrapen. Son pocas las empresas adquisitivas que hacen trabajo de campo como nosotros, por lo que no es muy usual que coloquen antes
mozas más antiguas prácticamente se encarga de dirigir a los chicos. Observo todo mientras ellos hacen algunas preguntas, procuro n
ero nadie tiene algo como eso. Que esa clase de pensamientos pasen
cuerdo a nada de pegarme por
go? – Camila
toy algo nervios – me justifico lo mejor que puedo y no es
el, a pesar de tener una mirada penetrante y una actitud que anuncia control, parece ser alguien agradable –. Más ta
siento y no me conviene, pero persiste m