Calor entre mis piernas
ma
go a pesar de las adversidades, o de seguir luch
eca en una caja de plástico! – Las ú
es más que un recipiente para deposi
tiene derecho a opinar –. Las
iudad con un impecable vidrio que me separa que muestra mi reflejo mientras l
ltura no creÃa algo asà posible. Su actitud ante la petición de mi padre deja en clara su postura, o más b
s su forma de lidiar cuando algo no le gusta, simplemente finge que n
endÃa algunas velas y enviaba un mensaje luego de que ignorara mis llamadas pidiéndole que cenáramos, las cosas mejorarÃan, o al menos harÃamos a
te asienta, a él, a lo que quiere, a lo que
mi cintura hasta quedar en la alfombra, el camisón p
ellas, apoyando la cabeza en la almohada, simplemen
años de mi matrimonio, porque siendo sincera conmigo misma, es lo único que he hecho, esperar, siempre esperar por él, porq
s mientras la puerta se abre lentamente cierro los
decisión correcta – habla dejando
continúa a los pies de la cama decidido a con
r que una sonrisa se dibuja partiendo de su
a mientras su mano acaricia mi pierna dejando
e – hablo mientras sus caricia
ienza a calentar su sangre aun procesando mis palabras y la sorpr
dormir a mi lado o irte a otra habitación, porque mañana es mi primer dÃa de trabajo y tengo sueño –. Las manos bajo la tela me tiemblan y solo rezo para que no note los rastros de debilidad en mi voz, el nerviosismo, y el m
onder mis pupilas demasiado dilatadas. La ansiedad me recorre por el cuerpo como bombeos de
pasa mientras la puerta de la recamara es azotada, y siquiera me molesto en comprobar si tan solo se va a otro cuarto o se marcha de la cas
imera vez en un largo tiempo, creo que
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abitación. El lado de mi cama se siente vacÃo, me giro contemplando que
relajando mi cuerpo, busco un poco de ropa cómoda y salgo de la habit
ersona se toma el tiempo de respond
es el momento. A pesar del enfado notorio del hombre junto a mÃ, sirvo café y tomo tres tostadas qu
ar las cosas – murmura con los dientes apre
nge solo permanece callada observando cada parte de la escena que se desata ante su
–. Solo entonces lo miro, como hacÃa mucho no lo hacÃa, con determ
esposo que solo parece estar a nada de escupir fuego –. ¡Aceptaste! – reafirma volteando
erne –. Su ira se traslada hacia
i hermana es explosiva, divertida, una joven con ganas de comerse el mundo, con ansias de vivir y sueños de libertad
rmitiendo que quedemos a sola, pero antes de marcharse del todo pasa
. Su rostro dibuja los años, pero aún es ese hombre atractivo y masculino que hizo girar mi mundo por él. TodavÃa conserva rastro
i –. Desde hace muchos años todo ha sido asÃ, y yo también tengo cu
6 –
cuestiona, esta vez miránd
mano la primera vez, la segunda estuviste aquÃ, pe
Ro
– le detengo, y aunque le t
dolor hundido en tu trabajo, yo lloraba todas las noches
mplemente no me echaba en un rincón – su tono agrio, las
a hacerlo por mi cuenta. Cuando en las madrugadas silenciaba el llanto contra la almohada para no despertarlo, cuando la ducha sofocaba mis gritos. Noches largas de ansiedad, de ver cómo no
de lágrimas, pero no bajan, permanecen dentro opacándome la mirada –. Ne
Se levanta de la mesa dejan
or para mà –. Le
estra vida –. Sus fosas nasales s
o sà puedo