icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Calor entre mis piernas

Capítulo 9 9

Palabras:1834    |    Actualizado en: 03/12/2024

li

posas en el estómago al

ibiend

ribiendo o esos puntitos que le siguen que e

Y

tos, ni llegada de mensajes. Como idiota deslizo la pantall

s nuevament

ibiend

siquiera termi

quedan mejor qu

sudan en el proceso, el teléfono tiembla entre mis dedos y una ola de calor m

estás v

usto

cerlo, y aunque me preocupa que me vea entrar a un edificio como este que ningú

?, ¿desde cuándo me sigue?, o ¿es solo casualidad? La lista va creciend

upa que te a

da? – Miro nueva

que ju

irtiendo a mi costa, pero aun así continuo bu

davía

actamente qué qui

nto nos

ahora

No

así se muestra q

do congelada, petrificada, sin siquiera pensar en moverme, aun cuando

bien, señora? – es

ue me observa con preocupación, la puerta abierta

ndo parte de mi vocabulario –. Todo bien, gracias – con

a a mi apartamento. El reflejo del pulido metal muestra a una mujer con ojos muy abiertos y desconcertados

a tras mi espalda luciendo preocupado aguarda como si espera

a? – Me mira fijamente viéndome apretar

orque su seño se frunce mientras las puertas se cierran

o esto termine necesi

lugar de apartarme, disfruto del contacto que cal

ces están apagadas, y la sala solo es iluminada por el reflejo que marcan los c

cubren una parte, mientras el vapor lleva la habitación las des

endo lo que ya sentía, la tela húmeda, impregnada en ese f

e recorra, que me calme, (◦Todavía a nada) Como flashazos me inun

te, (◦ Pronto nos veremos) Mis manos buscan la escusa de limpiar para colarse entre mis piernas,

mis nudillos. Mi mano libre se clava en la pared, mi palma se cierra mientras mi codo apoy

mojados, el gemido se me escapa sintiendo que puedo llegar, esta vez puedo conseguirl

las punzadas crecen y la sensación me abruma, sí, todo eso mientras me

liente cayendo oculta el resto de mis res

me devuelve a la realidad con una b

o del sonido del pómulo cuand

asiada ansiedad. Sebastian me conoce, ha sido mi pareja por demasiados años

a humedad que aún queda, bajo ningú

ueña rendija que queda entre el suelo y la madera. Los segundos corren mientras no veo la silueta d

a que acaba de tocarse pensando en otro hombre mientras su

religiosa – me re

ciones que persisten desaparezcan. Solo entonces me coloco la r

ama, su mano derecha sostiene su cabeza mientras

í es mi esposo, la persona a la que le juré lealtad, amar y respetar, y yo hasta ha

picor en los ojos. Mi esposo, sí, porque eso es, eleva la mirada, luce agotad

ión a sentarme a su lado queda marcada por la mano que no se aparta del lugar. Luce tranquilo, y aun así mi corazón late demasiado acelerado

de comer ...? – Niega

das, los labios gruesos, un hombre realmente atractivo, y aun así, hace much

años juntos, tantos recuerdos, el primer beso, nu

n clavándose, porque por un minuto, tan solo por un momento llegué a creer que lo que fuera que di

nas de una aburrida reunión social en donde todos presumen

vuelve más imponente –. Te necesito ahí, es tu lugar como mi esposa, ya suficiente me estás haciendo pasar con esta tontería –. Ambos

ado la camisa sacándose los pantalones quedando únicamente en ropa interi

ia, siquiera una propuesta, pero aun así

uza al notar lo que significa, y aun así lo hago. Apago la luz saliendo de la habitación, dejándolo solo sin ganas de dormir esta noche a su l

oso, no con el que creí que me había casado. Esta vez si no consigo detenerlo, las lágrimas se me resbalan mientras me aprieto el pecho

ida solo para llevarme con ella al fondo. Cierro los ojos mientras las lágrimas se niegan a det

Obtenga su bonus en la App

Abrir