Calor entre mis piernas
labios mientras el sabor invade mi pala
–. Sebastian señala las ojeras que ador
la taza más de lo que debo –. Su
darle importancia –. ¿Revisaste el
. mis palabras lo ponen de buen humor
tu padre – asume de inmed
to a lo que serán las palabras de mi padre, es un hombre que actúa bajo
cosas Rossa –. Deja de lado
tocolo de la empre
a de verificar que todas las cuentas e informes que las adquisiciones nos brindan sean reales. También verifica
su apuro, Sebastian tiene una buena vista para los negocios
ue el invierno aquà se aproxima. Su móvil suena anunciando la notif
o a ver qué es lo que ha llegado a mi bandeja de
iera –. Su rostro se descompone por
qué mierda me ha llegado una solicitud de junta?
a brusquedad en sus palabras hace que mi hermana lo mire con rabia, rabia que traspasa
agrega en cuanto l
esposo – l
– reúne ambos alegatos
No tengo ganas de lidiar
a asÃ, ¡ya date cuent
pie –. Sé que mi matrimonio no es perfecto, pero el de nadie lo es, ahora estam
mana fiel creyente de conocer el mundo y decirles a to
el instante en que
cusión en esto – me a
y es bueno – insisto e
entando arreglar todo, la casa, mi falta de fertilid
y deja de preocuparte –. Conozco a mi padre
to hablar, pero
encio se hace en la lÃnea entre los dos, esta ha sido una conversación demasiado extensa los últimos dos años. Él quiere que regrese, p
sabes que no
ra que sus propias palabras –. No te crie para estar a la sombra de nadie, siquiera a la de un buen hombre, aunque ese sea tu esposo –. Simplemente cuelga de
ra disfrutar de la po
que eso
se me escurre con lentitud. Esta jodida sensación de vacÃo en el pecho, esta hambre de todo pero sin tene
espera por su regreso, porque tenga tiempo para una caricia, porque me mire tanto como a su teléfono,
ue ir – me
a que todos los miembros estuviéramos si
uipaje llega en estos dÃas, asà que tiro de lo que hay. La puerta de mi habitación se abre
onectará a todos los miembros, nosotras debemos ir a
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or exclusivo que solo lleva a un sitio, la última planta perteneciente a mi familia. De inmediato al abrirse la secretaria se a
se molesta en verme mientras toma su lugar en la mesa, la pantalla se enciende mientras de apoco los miembro
para mi sorpresa, mi madre también está
–. Mi padre toma las riendas –. Como primer punto
e nunca le ha importado nada de esto. Desde que es mayor de edad adquirió sus acciones en
mpre ha sido funcional, restaurantes, hoteles – menciona –. Pero los clubes
restaurante –. Sebastian interfiere –. Quieren cosa
eso, la juventud es demasiado c
a a optimizar esfuerzo y gastos teniendo todo, Rossa estudió el proyecto – me menciona y yo solo deseo que no lo hubiera hecho, ya que todas la
aguardan por una res
si la empresa sabe aprovechar las ventajas –. La ubicación es buena, una clientela variada
sà no podemos confiarnos –. Su interrupción es acompañada del asentimiento de algunos miembros –. Necesitamos un trabajo de campo p
tian accede, sabe que yendo en contra no conseguirá nada, esta gente no es de los que dan pasos en arena movedizas –. Asà que elijan a quien de
por un momento –. La persona designada ya se encuentra en Montevideo –. SonrÃe y
erda
s en sus videollamadas de atreven a moverse, y yo solo puedo pensa
que está sentado a mi lado. Se toma el tiempo de ponerse de pie mientras j
sa se le pierde mientras asegura
n de mi hija –. El hombre e
azonar –. Rossa ahora es una mujer casa
e nunca tuvo nada en contra de Sebastian, no puedo decir lo mismo en cuanto a nuestra decisión de que dejara de
ño – renueva su supli
revisó tu proyecto –
é viene eso – le hab
ue –. Si quieres la palabra de mi hija como seguro para tu adquisi
labra que dice luce hacerle gracia – Ella ya no puede con
eguridad ante mi falta de capacidad, y, sobre todo, la
a, Sebastian mira a su alrededor viendo que todos son participes de esta circ
so – aclara
? – la intervención de Ange a mi lado s
a de él, ambos sabemos que sà lo hacÃa –. Solo es qu
entras abandona a Sebastian y tan solo me observa a mà –. Esperaremos una respuesta de tu parte, pero te advierto que
pectáculo, y yo, solo deseando que el mundo se me termine de
osas, y, aun asÃ, hay un pequeño latido de emoción en mi pecho, sile