icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Calor entre mis piernas

Capítulo 2 2

Palabras:2258    |    Actualizado en: 03/12/2024

iernas, huele a almendra. Anudo la bata en mi cintura, debajo de

la recamara, su pecho descubierto, tan

casi –

ocador le veo levantar la t

de mi lugar en la empresa como mi esposo –. Deberías hablarle –. Como accionista de la empresa tengo un lugar en la mes

ierde tiempo, así que la larga llamada que tuve con él en la tarde básicamente se trata

e, ambos hombres terminan dejándome en medio espe

ono deja en claro lo que espera de mí –. Si tú siendo

, al final del día, las acciones que maneja son mías, no suyas, y a más de un

nto, pero simplemente ellos dos creo que nunca van a ente

siones de su rostro se endurecen demostrándolo –. Necesito que me ayudes –. Extiende la table en donde se encuentra toda la información del nuev

me dedicaba a encontrar nuevos lugares para comprar. Los socios siempre han confiado en mi opi

a, y de eso se trata el matrimonio, ¿no? De apoyarnos –. Lo revisa

por las horas de gimnasio, sus brazos firmes y su abdomen marcado. El hombre que haría fantasear a cualqui

mi bata, que deshace en cuestión de segundos. Me acomoda a su altura en la cama, hundiendo sus dedo

o de hacerlo, pero, aunque no sea el tipo de mujer que le guste el drama, hay cosas que no me h

mi esposa, pero tengo que trabajar, ya no eres una niña –. Su frase más frec

yo trabajaba – le recuerdo –. No siempre fui l

que debía darme un descanso el primer año cuando lo intentamos y no conseguíamos tener, y acep

se redujo a embarazarm

ntieras –. Sus labios se despe

s eso –

laros con lo de que re

siendo así, todo se desvía, y nunca puedo decir lo que en verdad siento –. Solo que n

eva, en un país nuevo, defi

dos reinician el contacto en mi cintura –. Quería pas

conversación simplemente ha llegado a su fin mientras sus p

a llenar de saliva sus dedos mientras empapa mi entrada con ella. Se hunde dentro de mí buscando el

a mientras embis

e se lo entrego, recorro su pecho dejando leves besos en su cuello. Su penetración cada ves más

hubiera escuchado explotar en gemidos que serían los restos de mi orgasmo, pero

to, minutos de penetración que terminan con su eyaculación en mi

a perdida en el techo sintiendo todo lo que me falta, eso que mi cuerpo grita que quiere, pero

onsable, cariñoso en medida, obvio que no es perfecto. Sí, las noches alocadas de

tengo tantas ganas d

un lado buscando limpiarse antes de acomodarse nuev

dándole la espalda, donde él no puede ver

ras sus brazos me envuelven. Tan solo me quedo quieta, sin moverme, esperado que

segundos y al ver que no habla, tan solo me salgo de su lado tan rápido como puedo sin hacer ruido. La

ella a un rincón de la sala –. Veamos qué hay aquí –. Cuando pasas tanto tiempo sola siendo ama de c

o lugar está en ella, no solo estados de cuenta, ingresos, registro del

e dedicaba antes, y aunque ya hace mucho, siento que no pierdo el toque –. La estructura no parece ten

la estable, por lo que es favorable –. Reviso los videos, detallo l

la vista, el Bartender muestra su agilidad, aunque lo único que se ve en cada video son sus brazos elabor

ala por mi garganta –. Aunque hay que revisar la carta –. Continúo

s, sus brazos llenos de ellos al parecer, una pequeña estrella en su codo, una coctelera desbordand

os tatuajes para soportar tanto dolor? – Dejo salir mi humilde opinión, yo solo

curos, la silueta del lobo en su antebrazo, me entretiene detalla

r sí sola. Tiene a todas hechizadas mientras él hace lo que sabe hacer, preparar las

él parece disfrutarlo. De nuevo la sonrisa se muestra en el video, sus labios carnosos conformándola, sus brazos moviénd

etecibles – describo sintiendo el cosquilleo al paso de mis dedos, mientras uno

labio, y simplemente me permito introducirme un dedo, y aunque mi mente me grita que esto no era par

n la pantalla simplemente me hace

con Alnor

tificación

para mí –. ¿Qué mierda estás haciendo, Rossa? – me reprendo sin poder creer que estuviera haciendo cosas como estas, y no p

e la tablet. Seamos honestos, no estoy joven para estarme masturban

pensarlo me acerco más a él por instinto, aunque una parte me grita que culpabilidad. Me acurruco en su espal

ate de fantasías locas – me recuerdo cerran

late, las ganas, la sensación sigu

Obtenga su bonus en la App

Abrir