Calor entre mis piernas
ele
ción perfecta que solo
o cambia, el techo blanco tan solo decorado por la
nciones? –
Tengo que hacerlo,
uelen los brazos por el peso y la espalda me cruje
tando tanto como puedo el dolor, me levanto de la cama consiguiend
tra puesta, y nadie está sentado, solo Ilda es la únic
– avisa mientras tomo asiento en la mesa sinti
de café a los labios y sin duda alguna el c
s trabajando con nosotros como para que sepa que esta es la manera de Sebastian de hacer que haga lo que él quiere.
mi cansancio y mis pensamientos a cuesta, el re
duda alguna la primera de ella es hacer algo con esa infernal escalera, me da lo mismo si hay que coloc
earme con el pantalón para que me suba de una vez si quiero llegar a tiempo, porque qu
el parqueo, no me detengo y continuo hacia la p
por lo visto, los artistas en las calles, en el bondi, en las esquinas. Asà que hago lo mejor p
imera que me nota –. Me alegro de que regresaras –. Deja de bajar las si
expresión indica que no quiero saber
Me palmea la espalda con un empujoncito que me
No lo niego parecen buena gente, pero mi mano aferra la
me sé su nombre. Claro que no es mi culpa, nunca se presentó, no solo tiene que aprende
on una pequeña sonris
–. Evito el tirón que me p
da la vuelta mientras toma la siguiente silla y
falta de educación y buen cará
lado y comienzo a hacer lo mÃo ya habiendo s
oy solo somos ch
oz por una más afeminada haciendo burla d
uficientemente alto para que escuch
ganas de lanzar a la call
pareciendo, y verdaderamente Camila no mentÃa, aquà todos caen de golpe y juntos co
perando ser atendidos primero, dan ganas de decirles que som
mano izquierda hay un gramajo, unas fritas, y una pizzeta con panceta, la derecha c
del espectáculo me permite llegar a la barra, y todo el amor más puro me brota
e mundo? – La rubia hace a un lado la cab
voz gruesa que en burla acompaña sus palabras como un hombre rudo
nto de maravilla, pero el gusto me dura poco cuando la 35 co
lista y la sonrisa más falsa del mundo bien
propina ya colocada sobre la barra declaran que la noche se ha terminado oficialm
os por la escalera anuncian primero de quién se tr
trasero dándole una nalgada para terminar. El gesto no digo que me alarme, pero es evidente que la confianza
–. Coloca el plato sobre la mesa y las
pa viendo los pedacitos
omemos. Con apuro introduzco el manjar en mi boca y se deshace llevándome a un punto de é
i boca aún ll
dy eleva sus cejas poblada
demencia metiéndome
o con derecho, hijos, p
vitable, era un hecho, asà que me apeg
del bocado con naturalidad, no soy muy especÃfica, pero tengo el cuidado de verm
a de desilusión se le marca –. Soy un bue
o dos noches con él ya lo he visto h
señalo con la cuchara untada en chocolate. El esc
–. Camila le frota la
y las demás se apresuran a apagar las luces que quedan estando listas para irnos –. Pero pue
tú –. Gail es implacable, y aunque se hace el
el marte –. Me despido viendo que mi bondi pasa en 5 –. Descansen – les di
ciera a acompañarme y viera el edificio, ciertame
sta vez sentarme, aunque el gusto me dura poc
l móvil me vibra, me detengo un momento observándolo, porque, ¿
ueñes de mi
e un número para nada identificado, pero
je mientras el corazón se me acelera desbocado
s – murmuro sin atreve