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Calor entre mis piernas

Capítulo 7 7

Palabras:1675    |    Actualizado en: 03/12/2024

on

árboles e

a o que todo es perfecto, pero siendo honesta, prefiero llorar en mi casa c

mesas rara vez llegaban juntas, lo poco usual eran una o dos al mismo tiempo, tenías un tiempo en el servicio,

re ellas, mesas desde 15 hasta 2 personas conformando la reserva y to

Camila a mi lado que se apresur

os siempre comienzan a una hora exacta, así que las reservas se citan para las 9:00 pm siempre –

el escaso aliento que me queda y q

mi cintura dejando en c

me han dejado mal parada mi primera noche de

lte, creo que estoy bien –. Po

me está provocando jaqueca, la gente está entretenida, lo cual me permite tomar un leve momento en donde no

rande y fuera de for

nombre no solo no me gusta, sino que con el ton

e, su postura en la escalera parece relajada cua

os del pantalón, la postura despreocupada, la capucha aun

, al menos hasta que avanza apoyándose en el barandal, mismo que l

rle eso del respeto

a mesa 41 continúa llamándote sin que lo notes, como una NOVATA – resalta eso último mientra

ario señalativo, y por mucho que me moleste admitirlo, es cierto, así

falsa que puedo dar mientras avanzo a la mesa

chas propinas hoy,

poder pasar entre las filas de mesas haciendo malabares con los

alir de este lugar, pero una sola cosa me intriga. De todos los que han entrado, de todos los que es

e, simplemente no puedo sacármelo de la mente. Quiero saber quién es él, y solo por ello vuelvo a repasar el salón mientras

icos altos pasar por mi lado. Según tengo entendido el más alto de ellos es el bart

i lado con rumbo arriba, y no puedo evitar

¿qué no tiene otra cosa que hacer que es

isa, o el reto que se le distingue en la mirada. No lo sé, pero al no ser por el hecho de que mi trasero necesita de su sudadera, ya lo estaría mandando

rajos se cr

intento hacerlo, porque su cara di

ta hacia donde yo miraba, notando obviamente quién es el causante –. No

o tanto como puedo mi enojo, al menos lo int

graciosa curiosidad ya que él nos mira con atención, y algo me dice que disfruta ser el motivo de la charla mientras recoge

, se les da por naturalidad a pesar de que su carácter fue

murmurar por lo bajo, pero su sonrisa aclara que me ha escuch

a la bandeja alejándose, y no niego que la

cubiertos llevándolos a la mesa de apoyo en donde desbrazo todo mientras las personas p

en donde los clientes me advierten que deje el resto. En mi opinión, una miseria de propina,

er y su amiga se levantan y

cuenta. Camila deshace el delantal de su cintura entrando a la barra, sin preocupación alguna lev

nte asombrada, porque yo solo deseo

aún más, es mucha, mucha teta fuera de esa blusa tengo que admitir, pero me guardo la opini

ambiente diferente, las puertas se abren y la larga fila de p

el cierre de la chaqueta desabotonándola, sacando la capucha mientras su pecho queda expuesto, y al

, los condenad

ersona más estúpida justo ahora, claro que

visto es la cajera a estas horas –. No olvides traerla mañana – advierte con la mayor tranquilidad mi

o, era él, el chi

sudadera que aún permanece en mi cintura, y un pensamiento me

etalle me está provocando

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