Calor entre mis piernas
on
árboles e
a o que todo es perfecto, pero siendo honesta, prefiero llorar en mi casa c
mesas rara vez llegaban juntas, lo poco usual eran una o dos al mismo tiempo, tenÃas un tiempo en el servicio,
re ellas, mesas desde 15 hasta 2 personas conformando la reserva y to
Camila a mi lado que se apresur
os siempre comienzan a una hora exacta, asà que las reservas se citan para las 9:00 pm siempre –
el escaso aliento que me queda y q
mi cintura dejando en c
me han dejado mal parada mi primera noche de
lte, creo que estoy bien –. Po
me está provocando jaqueca, la gente está entretenida, lo cual me permite tomar un leve momento en donde no
rande y fuera de for
nombre no solo no me gusta, sino que con el ton
e, su postura en la escalera parece relajada cua
os del pantalón, la postura despreocupada, la capucha aun
, al menos hasta que avanza apoyándose en el barandal, mismo que l
rle eso del respeto
a mesa 41 continúa llamándote sin que lo notes, como una NOVATA – resalta eso último mientra
ario señalativo, y por mucho que me moleste admitirlo, es cierto, asÃ
falsa que puedo dar mientras avanzo a la mesa
chas propinas hoy,
poder pasar entre las filas de mesas haciendo malabares con los
alir de este lugar, pero una sola cosa me intriga. De todos los que han entrado, de todos los que es
e, simplemente no puedo sacármelo de la mente. Quiero saber quién es él, y solo por ello vuelvo a repasar el salón mientras
icos altos pasar por mi lado. Según tengo entendido el más alto de ellos es el bart
i lado con rumbo arriba, y no puedo evitar
¿qué no tiene otra cosa que hacer que es
isa, o el reto que se le distingue en la mirada. No lo sé, pero al no ser por el hecho de que mi trasero necesita de su sudadera, ya lo estarÃa mandando
rajos se cr
intento hacerlo, porque su cara di
ta hacia donde yo miraba, notando obviamente quién es el causante –. No
o tanto como puedo mi enojo, al menos lo int
graciosa curiosidad ya que él nos mira con atención, y algo me dice que disfruta ser el motivo de la charla mientras recoge
, se les da por naturalidad a pesar de que su carácter fue
murmurar por lo bajo, pero su sonrisa aclara que me ha escuch
a la bandeja alejándose, y no niego que la
cubiertos llevándolos a la mesa de apoyo en donde desbrazo todo mientras las personas p
en donde los clientes me advierten que deje el resto. En mi opinión, una miseria de propina,
er y su amiga se levantan y
cuenta. Camila deshace el delantal de su cintura entrando a la barra, sin preocupación alguna lev
nte asombrada, porque yo solo deseo
aún más, es mucha, mucha teta fuera de esa blusa tengo que admitir, pero me guardo la opini
ambiente diferente, las puertas se abren y la larga fila de p
el cierre de la chaqueta desabotonándola, sacando la capucha mientras su pecho queda expuesto, y al
, los condenad
ersona más estúpida justo ahora, claro que
visto es la cajera a estas horas –. No olvides traerla mañana – advierte con la mayor tranquilidad mi
o, era él, el chi
sudadera que aún permanece en mi cintura, y un pensamiento me
etalle me está provocando