El Lamento De Mi Alma Perdida

El Lamento De Mi Alma Perdida

Livia

5.0
calificaciones
2K
Vistas
23
Capítulo

Odiaba a mi hermano Gabriel. Me culpaba por la muerte de nuestros padres y me trataba como basura. Mi prima Ximena, a quien él adoraba, me hacía la vida un infierno en secreto. Cuando por fin encontré el amor y el valor para enfrentarlo y escapar de esa casa, un coche me atropelló y morí. Ahora, como un fantasma, lo veo consumirse por la culpa. "¡Renata! ¿Dónde demonios te has metido ahora, mocosa insolente?", gritaba, sin saber que yo flotaba a su lado. Él no tenía idea de que su preciada Ximena era la víbora que me había atormentado durante años, ni que su indiferencia me había empujado a la tumba. Pero la muerte no fue el final. Fue el comienzo de mi venganza. Ahora, atrapada entre dos mundos, observo cómo la verdad sale a la luz, destruyendo todo lo que él creía saber y arrastrándolo a una locura de la que no podrá escapar.

El Lamento De Mi Alma Perdida Capítulo 1

Odiaba a mi hermano Gabriel. Me culpaba por la muerte de nuestros padres y me trataba como basura. Mi prima Ximena, a quien él adoraba, me hacía la vida un infierno en secreto.

Cuando por fin encontré el amor y el valor para enfrentarlo y escapar de esa casa, un coche me atropelló y morí.

Ahora, como un fantasma, lo veo consumirse por la culpa.

"¡Renata! ¿Dónde demonios te has metido ahora, mocosa insolente?", gritaba, sin saber que yo flotaba a su lado.

Él no tenía idea de que su preciada Ximena era la víbora que me había atormentado durante años, ni que su indiferencia me había empujado a la tumba.

Pero la muerte no fue el final. Fue el comienzo de mi venganza.

Ahora, atrapada entre dos mundos, observo cómo la verdad sale a la luz, destruyendo todo lo que él creía saber y arrastrándolo a una locura de la que no podrá escapar.

Capítulo 1

Renata POV:

Lo odiaba. Odiaba a Gabriel, mi propio hermano, con una intensidad que quemaba mi alma hasta mucho después de que mi cuerpo hubiera dejado de existir. ¿Por qué, Gabriel? ¿Por qué nunca pudiste verme? ¿Por qué el odio era lo único que tenías para ofrecerme?

Su voz resonaba en mi memoria, fría como el hielo de un invierno eterno. "No sé de qué hablas, Renata. Siempre fuiste un problema. Un peso." Cada palabra era una bofetada. Cada vez. Anoche, el destino decidió que mi sufrimiento había durado demasiado. Una luz cegadora. El chirrido de unos neumáticos. Y luego, nada.

Mi vida se apagó en un instante. Un impacto brutal, seco, que me arrancó de la existencia. Pero yo lo veía. Ahora, él se arrastraba por la casa, una sombra de lo que fue. Su mente, antes tan aguda, ahora era un laberinto de culpa y arrepentimiento. Se había vuelto loco, poco a poco. Loco por mí.

La muerte. Paradójicamente, la muerte me trajo una paz que la vida jamás me concedió. Fue como quitarme un peso de siglos de encima. Tenía dieciocho años. Dieciocho años de respirar un aire que siempre me pareció enrarecido, sucio. Ahora, por fin, era libre.

El golpe me lanzó por los aires. Sentí un dolor punzante, como mil agujas atravesándome, pero fue fugaz. Un breve estallido de sensaciones antes de la oscuridad. Agradecí que fuera rápido. Agradecí no haber tenido tiempo de sentir el miedo paralizante, de luchar por una vida que no quería.

Mi cuerpo. Bueno, lo que quedaba de él. Estaba destrozado, irreconocible en algunos lugares. Una muñeca de trapo rota en el asfalto. Pero yo no era mi cuerpo. Yo era una brisa fría, un susurro invisible que flotaba sobre la escena. Podía verlo todo, sentirlo todo, pero ya nada me afectaba físicamente.

La gente se agolpaba. Sus rostros eran un lienzo de horror y piedad. Murmullos de "Qué tragedia", "Tan joven", "Pobre criatura". Lágrimas sinceras, al menos esas sí lo eran. Mi nueva forma, esta alma errante, siguió a mi cuerpo inerte. Floté junto a la ambulancia, observando cómo mi envoltorio mortal era tratado con una delicadeza que nunca conocí en vida.

En el hospital, las luces eran blancas y frías. Manos expertas examinaron lo que quedaba de mí. Susurros médicos, términos que ya no importaban. Después, el destino final de todos los cuerpos: la morgue. Una sala aún más fría, con más luces blancas. Fui depositada en una de esas gavetas metálicas.

Unos minutos después, una enfermera y un médico revisaron mi ropa destrozada. Buscaban algo, una pista, un nombre. No encontraron nada. Ni cartera, ni identificación, ni teléfono. Era una incógnita, incluso en la muerte. La enfermera suspiró. "Qué lástima. Tan joven, y mira qué cara tan bonita tenía antes del impacto."

El médico asintió con tristeza. "Parece menor de edad. Pobre de su familia, si es que la tiene. El dolor que sentirán..." Ah, sí. La ironía. Mi cartera, mi teléfono, todo lo que me conectaba con el mundo, había desaparecido la noche anterior. Robado. Qué conveniente para mi hermano. Mi identificación, mis tarjetas, incluso el poco dinero que tenía. Y mi teléfono, el único medio para contactar con Daniela y Tristán.

El robo ocurrió justo después de la última gran pelea con Gabriel. ¿Coincidencia? Ya no creía en ellas. La verdad es que no recuerdo todo lo que llevaba. Mi mente estaba hecha un desastre esa noche. Dolor, rabia, y la desesperación de escapar. La enfermera, una mujer de mediana edad con ojos cansados, me limpió con delicadeza. Vi una lágrima silenciosa rodar por su mejilla. Una lágrima por una desconocida. Algo que Gabriel nunca me dio.

Me pregunté qué expresión tendría Gabriel cuando se enterara. ¿Horror? ¿Sorpresa? ¿O quizás una extraña sensación de alivio? Mi alma, ahora libre, quería respuestas. ¿Cuánto tardaría en venir por mí? ¿O simplemente me dejaría pudrirme en este frío cajón, olvidado, como siempre?

Seguir leyendo

Quizás también le guste

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

SoulCharger
5.0

Llevaba tres años siendo la sombra de Don César, el hombre más poderoso del país, viviendo en una jaula de mármol donde mi único papel era ser la esposa perfecta y sumisa. Aquella noche era nuestro tercer aniversario de bodas; había preparado su cena favorita y lo esperaba con la esperanza de que, por una vez, me viera de verdad. Sin embargo, la realidad me golpeó con una notificación en el móvil: César estaba en el hospital con Rubí, su eterno "amor de infancia", dándole el consuelo que a mí me negaba. Cuando llegó a casa horas después, ni siquiera miró las velas consumidas; simplemente me llamó "marcador de posición" y me recordó que yo solo estaba allí para cuidar su imagen corporativa mientras Rubí se recuperaba para ocupar mi lugar. Soporté sus desprecios mientras él me trataba como a una sirvienta inútil, ignorando que yo había renunciado a mi carrera para ser su paz. Mi propia madre me enviaba mensajes exigiéndome que fuera "útil" para los negocios, tratándome como una moneda de cambio en una familia que solo valoraba el poder y me consideraba una decepción sin educación. Me invadió una furia fría al darme cuenta de que nadie en esa mansión conocía mi verdadero rostro. César no tenía idea de que su "esposa aburrida" era en realidad "El Oráculo", la genio médica que había revolucionado la ciencia a los dieciséis años y que movía los hilos de fortunas globales desde su portátil. ¿Cómo pudo ser tan ciego para despreciar al diamante que tenía en casa por una piedra falsa como Rubí? Esa noche, la mujer que mendigaba amor murió. Firmé los papeles del divorcio, tiré mi anillo de medio millón de dólares a la basura y decidí que era hora de que el mundo conociera al verdadero Oráculo. César pensaba que me estaba desechando, pero pronto descubriría que al echarme de su vida, acababa de perder a la única persona capaz de salvar su imperio de la ruina total.

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

Lyn.
5.0

-¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? -Sí. Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola. Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído. Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo. -Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí. Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba. -Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca. -Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro
El Lamento De Mi Alma Perdida El Lamento De Mi Alma Perdida Livia Romance
“Odiaba a mi hermano Gabriel. Me culpaba por la muerte de nuestros padres y me trataba como basura. Mi prima Ximena, a quien él adoraba, me hacía la vida un infierno en secreto. Cuando por fin encontré el amor y el valor para enfrentarlo y escapar de esa casa, un coche me atropelló y morí. Ahora, como un fantasma, lo veo consumirse por la culpa. "¡Renata! ¿Dónde demonios te has metido ahora, mocosa insolente?", gritaba, sin saber que yo flotaba a su lado. Él no tenía idea de que su preciada Ximena era la víbora que me había atormentado durante años, ni que su indiferencia me había empujado a la tumba. Pero la muerte no fue el final. Fue el comienzo de mi venganza. Ahora, atrapada entre dos mundos, observo cómo la verdad sale a la luz, destruyendo todo lo que él creía saber y arrastrándolo a una locura de la que no podrá escapar.”
1

Capítulo 1

11/12/2025

2

Capítulo 2

11/12/2025

3

Capítulo 3

11/12/2025

4

Capítulo 4

11/12/2025

5

Capítulo 5

11/12/2025

6

Capítulo 6

11/12/2025

7

Capítulo 7

11/12/2025

8

Capítulo 8

11/12/2025

9

Capítulo 9

11/12/2025

10

Capítulo 10

11/12/2025

11

Capítulo 11

11/12/2025

12

Capítulo 12

11/12/2025

13

Capítulo 13

11/12/2025

14

Capítulo 14

11/12/2025

15

Capítulo 15

11/12/2025

16

Capítulo 16

11/12/2025

17

Capítulo 17

11/12/2025

18

Capítulo 18

11/12/2025

19

Capítulo 19

11/12/2025

20

Capítulo 20

11/12/2025

21

Capítulo 21

11/12/2025

22

Capítulo 22

11/12/2025

23

Capítulo 23

11/12/2025