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Lazos

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Autor: foyichan
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Capítulo 1 El conde misterioso

Palabras:2694    |    Actualizado en: 27/03/2023

r el que todos morían, y muchos morirían en el intento. Claro ese no era el caso de Victoria Browning, la joven castaña que se encontraba al fi

a la ciudad, y se rumoreaba, por boca de algunos de la servidumbre, que el viaje tuviese un regre

za? -se acercó dicien

rowning mientras le recibía el gesto y caminaban al centro del salón. Carlisle comienza los prim

él gesto y se diera cuenta que ahí la única pareja que debería anunciarse esa noche era la de ellos. Pero no sucedió. Las personas solo entendían que Carlisle

ás hasta me podrían responder el porqué de que ayer hemo

señorita Hamilton sería una buen

ena esposa para un Woodgate. -instó Victoria. Carlisle le da un últi

alrededor una mirada encantadora, como si en los últimos cinco minutos no hubiese sido rechazada en medi

archó a América a estudiar, después de que su padre se diera por exiliado a causa de una enfermedad y terminalmente muerto, dejandole todas sus riquezas a su mujer y a sus dos únicas hijas. Claro que Gladys había vuelto, y aunque su cor

in, que no podía evitar dar unos brincos de felicidad, al sentir en su interior, el notición que se avecinaba. Erin era toda una romántica, y d

inó a decir Erin mientras terminaba los

iremos a una cena de compromiso y quizás hablemos un poco con los Woodgate. Ahora m

un Woodgate. -felicitó Esme. Gladys se

mientras le extiende una mano y la ayuda a levan

amilton y Woodgate. Pero algo se avecinaba, y no era una venganza de parte de Victoria Browning, lo que se avecinaba iba

seria que llamas existencia -.sugería el joven Howard mientras su mayordomo, de un

uchilla en la garganta, mientras observaba a aquél verdugo de ojos celestes y cabello dorado que buscaba respuestas. Casi ha

ita que mi mayordomo de más presión? -dice mientras le dirige una mirada cómplice a su mayord

desesperación. Heather aleja un poco el cuchillo de su yugular, para dejarl

has optado por ensuciar las manos de tres mujeres indefensas? -el cuchillo vuelve a presionarse, la presión vuelve al cuerpo del hombre

¡Su familia no está en

rda el cuchillo -¿Ves que mientras más cooperas más rápido te irás? Ahora explíca

Si él desaparecía las deudas que tenía desaparecían. Y si él no desaparecía, lo mataban-explic

oward sentado con las piernas cruzadas frente al homb

arecer -atinó a

de la silla y comienza a dirigirse al único destino obvio que resolvería

las jovencitas querían ser ellas, rubias, jóvenes, y frescas. Lejanas a cualquier rumor vulgar que habría entonces de comprometer a cualquiera. Pero a ellas no. Porque las Hamilton eran dignas de s

a a las Hamilton, de hecho, habían sido amigas antes de que Gladys se marchara a estudiar

sonrisa a su vieja amiga mientras saluda

ervidumbre, pero se rumorea que solo has vuelto p

a la recién llegada Gladys. Victoria sabía que no podría hacer que Carlisle la eligiera a ella antes que a Gladys, pero sabía que podría ejercer algún tipo de poder, como

invitar a bailar a lo que sería a pa

se dirigen al centro del salón. Gladys mientras tanto observa de reojo a su madre, la única que le queda, mirándola con orgull

r compromiso. Gladys pensó que no habrá de entender el chiste. Después de todo, ella se había

maravillas de usted.

digo. -con

oportunidad de conocerno

decir. Dejaron de bailar y el joven Carlisle volvió a desaparecerse entre el gentío. Gladys volvió a tomar

mantener su relación secreta con Victoria. Claro que no se lo admitiría. Victoria divagaba con el día y la hora en la que ellos se casarían. Y quizás eso nunca iba a pasar, porque desde luego una Browning no estaba tan bien vista como una Hamilton, aunque ambas fuesen ricas. Carlisle rechazaba la idea de casarse con Victoria, pero su relación siempre había sido a

tu compromiso? -le pregunta llegando a la escena Victoria. Él sonríe al

a de tu vida? -pregunta Carlisle, interesado en porqué Victoria pese

Yo también pertenezco a la alta sociedad. Y que es una

ignifica, y se alegra, porque para ella no había nada que la hiciera sentir mejor más que el hecho de saber que su hom

. No nos van a

ntro. Ella sabe lo que hace. Sabe que aunque sea Carlisle Woodgate, no se resistiría jamás a Victoria. Carlisle la sigue

ve aturdida por tantos rostros que no conoce preguntándole por su vida. Se pregunta para sus adentros si e

e susurra su madre -.Dentro de un momento anunciaremos tu comp

ón, demostrándose el amor que se tienen de la única manera que encontraron hacerlo en un cuarto de limpieza. Gladys husmea y busca e

acercándose al q

a pasos atrás queriendo devolverse al salón, porque que un hombre desconocido estuviese en el baño de su cuarto no debería significarle alg

, que no queremos que la fiesta se acabe -dice Howard, mientras comienza a insp

-le contesta el joven que apu

da boquiabierta hasta que es arrojada por la ventana, y para su suerte, atrapa

tones de salida. De pronto consigue divisar una persona cerca. Es el que cuida los caballos y los carruajes; Silv

por favor!

oíste. No lo mat

o s

, pero que viva para

el cuchillo que apuntaba a su garganta se ausentó unos segundos, lo suficien

ién debía aparecer? ¿Su padre? ¿Acaso este loco maniático que la había secuestrado no sabía que su padre había muerto? ¿Que buscaban de ellos? ¿Dinero? Observó, con miedo, m

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“Gladys Hamilton regresa al Reino Unido después de haber terminado sus estudios en América. Por supuesto, no regresó porque quisiera, sino porque a Gladys se le ha asignado el deber que a todas las muchachas de su edad se les destinaba en 1873; casarse por conveniencia. Gladys no se plantó frente a la decisión, después de todo es lo que se espera de ella, y ella siempre ha sido una señorita ejemplar para la sociedad, y Carlisle Woodgate parece ser un buen postor, generoso, atractivo, de elegancia arrolladora y su familia está dispuesta a unir dinastías. Todo parece ir bien, hasta que Gladys es secuestrada por Howard Collingwood, un asesino que mata a sangre fría. Gladys se verá envuelta en una historia de amor y odio con su propio secuestrador, mientras su hermana menor Esme Hamilton, sin noticias de ella, se ve en la espera del mismo destino que aconteció a su hermana antes de haber sido arrebatada; casarse con Carlisle. Pero al parecer unir a los Hamilton y a los Woodgate no está nada fácil, Victoria Browning está dispuesta a pelear por su amante Carlisle, y a ser ella quien se merezca el lugar que tanto ha anhelado desde la primera vez que se acostaron. Una historia de amor en tiempos difíciles, de matrimonios por conveniencias, de intereses jerárquicos, de seguir tradiciones y mantener el linaje, que entre sabanas, muchas veces se perdía. Localizada en la época victoriana.”
1 Capítulo 1 El conde misterioso2 Capítulo 2 El compromiso3 Capítulo 3 La damnificada4 Capítulo 4 Desilusión5 Capítulo 5 Celebración6 Capítulo 6 Declive7 Capítulo 7 Caos (parte uno)8 Capítulo 8 Caos (parte dos)9 Capítulo 9 Reencuentro10 Capítulo 10 Rivales11 Capítulo 11 Retazos12 Capítulo 12 El mayordomo13 Capítulo 13 La nueva pareja14 Capítulo 14 Falsas cortesías15 Capítulo 15 Diablo hecho lord16 Capítulo 16 ¿Quién es el malvado lord 17 Capítulo 17 ¡El sí!18 Capítulo 18 ¿El pretendiente exacto 19 Capítulo 19 Respuestas20 Capítulo 20 ¿Confiar o no 21 Capítulo 21 Patán con título de noble22 Capítulo 22 A sus ojos...Solo Carlisle23 Capítulo 23 ¿Ángel o monstruo 24 Capítulo 24 Vacío25 Capítulo 25 Deber ser26 Capítulo 26 El corazón roto de Carlisle Woodgate27 Capítulo 27 La aparición del conde28 Capítulo 28 Amor de a dos29 Capítulo 29 Monstruos que no son monstruos30 Capítulo 30 Rosas rojas31 Capítulo 31 El regreso de las Hamiltons32 Capítulo 32 ¿Dónde está Howard 33 Capítulo 33 El amo y su sirviente34 Capítulo 34 Las apuestas hechas35 Capítulo 35 ¿Quien es Howard Collingwood 36 Capítulo 36 El enfrentamiento37 Capítulo 37 Adiós Carlisle38 Capítulo 38 El gran final