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Lazos

Capítulo 9 Reencuentro

Palabras:2649    |    Actualizado en: 27/03/2023

, se le daba los más sentidos pésames de parte de la alta aristocracia a Elizabeth Hamilton, que se encontraba c

riódicos se aconsejaba sumo cuidado, que ninguna mansión estaba segura, y que ninguna familia podía contar con plena seguridad, si la mansión de los Woodgate había sido irrumpida, nadie estaba a salvo. Se alertaba entonces, que dos hombres cuyos rostros no eran más que bocetos, estaban en la ciudad y la v

d cansado de escuchar el insistente lloriqueo d

-exclamó ella entre so

a Esme. Le extiende la mano con gesto cortés par

insistió -.

rimeo, no está en mis planes -acudió a decir Howard mientras baja de la berlina -. Ad

uí?! -suscitó Esm

podría ser cortés y permitirse ser escoltada p

la acompaña por el puerto. Ingenua, ni siquiera se molesta en ver de reojo si hay alguien allí para ayu

eguntas. ¿Sería todo esto robado? Habría de ser imposible que estos dos jóvenes, con tan solo un poco más de su edad pudiesen tener tanta riqueza, y cuanto menos ser dueños de semejant

e alegraba sentir el tacto de su hermana al abrazarla, y más después de haber sentido el tacto de un hombre al violarla la misma noche en la que la trajeron a la fuerza a un navío con destino incierto. Tantas cosas habían pasado, de pronto, se sintió frágil y pequeña, sin fuerzas para seguir luchando. La presión de todo el tiempo sin Gladys comenzó a verterse en lágrimas que no cesa

-le susurraba Gladys al oído mientras le

tés viva. Pensé lo peo

me ha pasado desde que me se

brazo y comienza a secarse las

da m

an estos tipos, pero he tenido suert

dando vacaciones Gladys. No

mejillas y la acerca a su cara mientras la mira fijamente -. Esc

ente? -rep

. Solo será hasta que descubramos como escapar. P

ntes de que pudiera modular palabr

-se oyó al otro l

e pronto, el más joven de sus secuestradores, Heather, se hace presente en la ha

tra fiesta -vocifer

a fiesta de bienvenida

que es lo que busca su lord, pero

as deben estar vestidas para esta noche. Por lo que solo le pue

e una mueca de

nosotras -contes

mundo, comenzaba a sentirse una brisa fresca que traía consigo el agua una vez el barco comenzaba a adentrarse sobre el alta mar. Glady

color rojo rubí y un escote en forma de corazón. Muy osado para la ocasión, pero ella no se permitió pensar en

o irá -

cisas -agregó Heather d

Lo recompensaré. Lo prometo. Solo

selo. Él ha sido

-insistió ella mientras seguía bloqueando la puerta -Déjeme hablar con

os, ni mucho menos a su amo. La toma del brazo con fuerza y la lleva al salón principal, e

-exclamó

e divisar que Heather solo ha

a una. Que descara

enga mi hermana. Puedo

se acerca lentamente. Puede divisar que He

mirándole el brazo a Gladys.

mi amo. ¿M

se de haber venido sola. Howard pasa los dedos sobre el brazo de Gladys, aún enrojecido por la presión de la mano de Heather, seguidamente comienza a recorrer lentamente con sus dedos el brazo izquierdo de

enido sola, S

llaron a un cochero. Ella no e

-instó mirándo

quier cosa para no hacerla

osa? -murmuró

ción rozándole el cuello, lo que comenzó a erizarle la piel. Incluso le comienza a la

.-sos

e riéndose a carcajadas. Gl

sted ni con su hermana -explicó entre risas

irme afortuna

aunque eso sería muy inapropiado visto y consideran

rme con usted! -es

tras camina a recoger su copa de vino que había dejado en un borde de r

nos tienes aquí en con

s han obligado a casarse con el hijo del conde Woodgate?

eber. Para es

hermana

ana? -susci

Usted ha intentado protegerla de mí, pe

que h

casar con, quien si no me equivoco, era pr

i madre hubiese negociado con Esme de

la alta sociedad puede s

ho de su secuestro? Claro que Gladys no había tenido siempre una buena relación con su madre, desde pequeña había viajado con su padre mientras que su madre se quedaba en casa haciendo los quehaceres. E incluso hace dos semanas atrás hubiese justificado los actos de su inape

sufrimiento y de tener la razón. Se llevó la mano a la cara y con el dedo índice se secó las lágrimas, como si se estuviese sacando algo que le habría

e esta piez

ntendida mientras gimotea.

Gladys, ¿me rechazar

mala gana, mientras él da

bailo muy bien

rte, Srta. G

bién sabía, que el secuestro solo había puesto una pausa a un irrevocable destino. Una vez devueltas a Londres, se verían obligadas a reintegrarse en la alta sociedad, y como tal, en todos

Gladys, que es usted

umor para una fiesta

ted es muy

iende. Digo, jamás lo ent

suponer cosas? Quizás no sea una mujer,

ntros mientras le frunce el ceño y una mueca de hastío, ésta, incr

s un Collingwood. Los con

e que prácticamente las vende en matrimon

hable de mi madre a

prefiere quedarse encerrada en su camarote y pensar que son rehenes de un mal hombre y que son las pobres damiselas en apuros, adelante

s la segun

irme para acusarme de usurpar una identidad, y escucharme, porque no veo de otra manera a menos que quisier

ha secuestrado? Si no tiene ningún plan macabro pa

an con ustedes. Es más, hasta podría

rece en escena y hace u

go noticias

a su sirviente y

lant

ios. Pero el intento ha sido en vano porque no ha podido entender nada. El joven

ando d

tras él y Gladys lo

omento de que usted se

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“Gladys Hamilton regresa al Reino Unido después de haber terminado sus estudios en América. Por supuesto, no regresó porque quisiera, sino porque a Gladys se le ha asignado el deber que a todas las muchachas de su edad se les destinaba en 1873; casarse por conveniencia. Gladys no se plantó frente a la decisión, después de todo es lo que se espera de ella, y ella siempre ha sido una señorita ejemplar para la sociedad, y Carlisle Woodgate parece ser un buen postor, generoso, atractivo, de elegancia arrolladora y su familia está dispuesta a unir dinastías. Todo parece ir bien, hasta que Gladys es secuestrada por Howard Collingwood, un asesino que mata a sangre fría. Gladys se verá envuelta en una historia de amor y odio con su propio secuestrador, mientras su hermana menor Esme Hamilton, sin noticias de ella, se ve en la espera del mismo destino que aconteció a su hermana antes de haber sido arrebatada; casarse con Carlisle. Pero al parecer unir a los Hamilton y a los Woodgate no está nada fácil, Victoria Browning está dispuesta a pelear por su amante Carlisle, y a ser ella quien se merezca el lugar que tanto ha anhelado desde la primera vez que se acostaron. Una historia de amor en tiempos difíciles, de matrimonios por conveniencias, de intereses jerárquicos, de seguir tradiciones y mantener el linaje, que entre sabanas, muchas veces se perdía. Localizada en la época victoriana.”
1 Capítulo 1 El conde misterioso2 Capítulo 2 El compromiso3 Capítulo 3 La damnificada4 Capítulo 4 Desilusión5 Capítulo 5 Celebración6 Capítulo 6 Declive7 Capítulo 7 Caos (parte uno)8 Capítulo 8 Caos (parte dos)9 Capítulo 9 Reencuentro10 Capítulo 10 Rivales11 Capítulo 11 Retazos12 Capítulo 12 El mayordomo13 Capítulo 13 La nueva pareja14 Capítulo 14 Falsas cortesías15 Capítulo 15 Diablo hecho lord16 Capítulo 16 ¿Quién es el malvado lord 17 Capítulo 17 ¡El sí!18 Capítulo 18 ¿El pretendiente exacto 19 Capítulo 19 Respuestas20 Capítulo 20 ¿Confiar o no 21 Capítulo 21 Patán con título de noble22 Capítulo 22 A sus ojos...Solo Carlisle23 Capítulo 23 ¿Ángel o monstruo 24 Capítulo 24 Vacío25 Capítulo 25 Deber ser26 Capítulo 26 El corazón roto de Carlisle Woodgate27 Capítulo 27 La aparición del conde28 Capítulo 28 Amor de a dos29 Capítulo 29 Monstruos que no son monstruos30 Capítulo 30 Rosas rojas31 Capítulo 31 El regreso de las Hamiltons32 Capítulo 32 ¿Dónde está Howard 33 Capítulo 33 El amo y su sirviente34 Capítulo 34 Las apuestas hechas35 Capítulo 35 ¿Quien es Howard Collingwood 36 Capítulo 36 El enfrentamiento37 Capítulo 37 Adiós Carlisle38 Capítulo 38 El gran final