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Lazos

Capítulo 3 La damnificada

Palabras:2315    |    Actualizado en: 27/03/2023

ros, mientras viajaba en el tren, a su lado izquierdo la custodiaba Heather. No había escapatoria, a la primera intención de huida, él le cortaría el cuello. Observó de reojo los rasgos de aqu

ro joven? ¿Cuál sería el motivo que una a

joven de cabellos dorados como el sol que ahora mismo entraba p

aciendo un sacrificio enorme para no largarse a llorar

nerle la mirada quizás alguno, y señalarle mediante ellas que algo andaba mal con

s observó su perfecto semblante y no tardó en preguntarse el

bre que Heather acuchilló habrá llegado a dar el mensaje? ¿Seguirá con vida? El tren se ha par

más, creo que a la Srta. Le gustaría más ser escoltada por un co

eplicó beligerante mientras bajaba

apellido hacía tiempo atrás, cuando su padre le comentaba de pequeña que una vez que crecieran tendrían que aspirar a familias como los Woodgate o los Collingwood. Pero tiempo después de

cuestran jovencitas'' se r

eguntó al verse encaminada ha

nde, mientras posaba su mano un poco más arriba de su cintura. Gladys intenta quitarle la

aber pedido ayuda mediante señas, porque su existencia pasó a ser total o parcialmente eclipsada con la presencia de los dos jóvenes allí presentes, que ahora mismo la escoltaban a la berlina más

gys no notaba en un muchacho desde hacía tiempo. Éste le recordó a su hermana Esme, y por un mome

todas las miradas inocentes de las señoritas de la estación, qui

la joven Gladys mientras observaba de reojo a s

dys. Ninguna de esas jóve

volverse a la situación actual. -Disculpe. -consiguió

Desea eso? Desde luego que Ud. Podría ser de mi interés, aunque en este caso estudiand

lla. Su rostro se tiñó de algo que ja

lgo muy tierno de su parte,

o que quieren? ¿Dinero? -comentó asidua. -Si es dinero lo que desean, mi fa

s. Ésta vez con una mirada más solemne, como si hubiese cambiado de per

illa

o. Queremos al con

con eso'' p

no tiene sentido. ¡Solo déjeme ir! -insistió ella. Heath

bserva la situación mientras se traga un poco de sali

ecesario. Gladys reniega con la cabeza lentamente con gesto dócil. -Eso espero. Gladys, no tengo miedo de matarla. Su vida me da lo mismo que la vida del cochero que apuñaló Heather

rige una seña a Heather, y éste, le retira

tiende, Srta. Gladys? -Gladys vuelve a asentir con la cabeza. -Y por favor, hable. No m

ción. Se preguntó si el joven Woodgate, Carlisle, estaría enfadado. Quizás después de su desaparición previa al compromiso, los Woodgate podrían estar muy enfadados por perder a la esposa para su único heredero. Pero desde luego eso no era un problema. Carlisle era muy apuesto, podría

l joven Heather. Gladys sofocada tras una bar

más. -dijo seseante. Howard baja y rodea la

urró. -Pero manténganse calma

ys, pero Howard ya le estaba abr

darla a bajar. Gladys se seca las lágrimas con una

ruceros más grandes de la época, el crucero con el que se volvió de América. No tardó en reconocer el puerto en

Heather, en quien ahora era el que más parecía darle confi

n crucero. No hace falta agradecér

da a viajar en cruceros desde pequeña, cuando comenzó a ir a América con su padre. Consciente de que no estaban tan lejo

arcos suelen ser muy acogedores. -agregó Howard mientras entrecruz

cos? -preg

ciones como único heredero vivo de

ecía para sus adentros nuevamente Gladys mientras era escoltada al crucero próximo y despedía su última oportunidad de escapar al

baile, con dibujos pintados y detallados quizás por algún pintor de la época. Los retratos de personas que no conocía. Se preguntó si serían algunos Collingwood. Suelos de mármol p

o sin pasaje

personal. -respondió Howard

n maneja

uego no se hará ver. -dice Howard, mientras la toma de la

e Gladys. Sumisa, asintió con la

hacho de los ojos pardos apresura a guiar a Gladys por los pasillos. -No tema, es

us costados, se preguntó si estarían trancadas. Inspeccionó durante el trajín cad

dole que entre. Una vez dentro, Glady

anas ehh.

nte, así que no será necesario que salga. Si necesita algo, solo golpeé la puerta.

ue esta es l

ro por el contrario, el baño no tenía ni espejos. Descartó la idea tras ver que la habitación ha

. Se recostó mirando hacía el techo, y se preguntó si su padre la estaría viendo desde donde esté. Le rezó, y le encomendó a él, encontrar la

ábado. 1:15 am.

lamenta por ser pobre...-explicaba un hombre mientras t

bre? -contestó entre risas su compañe

s, que luego se les obliga a casarse con tipos de nuestra edad solo por apariencia. -contaba el hombre mientras dejaba de

eriódico para leer la noticia y entender de qué hablaba su borracho compañero, entonces, leyó en

fam

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Lazos
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“Gladys Hamilton regresa al Reino Unido después de haber terminado sus estudios en América. Por supuesto, no regresó porque quisiera, sino porque a Gladys se le ha asignado el deber que a todas las muchachas de su edad se les destinaba en 1873; casarse por conveniencia. Gladys no se plantó frente a la decisión, después de todo es lo que se espera de ella, y ella siempre ha sido una señorita ejemplar para la sociedad, y Carlisle Woodgate parece ser un buen postor, generoso, atractivo, de elegancia arrolladora y su familia está dispuesta a unir dinastías. Todo parece ir bien, hasta que Gladys es secuestrada por Howard Collingwood, un asesino que mata a sangre fría. Gladys se verá envuelta en una historia de amor y odio con su propio secuestrador, mientras su hermana menor Esme Hamilton, sin noticias de ella, se ve en la espera del mismo destino que aconteció a su hermana antes de haber sido arrebatada; casarse con Carlisle. Pero al parecer unir a los Hamilton y a los Woodgate no está nada fácil, Victoria Browning está dispuesta a pelear por su amante Carlisle, y a ser ella quien se merezca el lugar que tanto ha anhelado desde la primera vez que se acostaron. Una historia de amor en tiempos difíciles, de matrimonios por conveniencias, de intereses jerárquicos, de seguir tradiciones y mantener el linaje, que entre sabanas, muchas veces se perdía. Localizada en la época victoriana.”
1 Capítulo 1 El conde misterioso2 Capítulo 2 El compromiso3 Capítulo 3 La damnificada4 Capítulo 4 Desilusión5 Capítulo 5 Celebración6 Capítulo 6 Declive7 Capítulo 7 Caos (parte uno)8 Capítulo 8 Caos (parte dos)9 Capítulo 9 Reencuentro10 Capítulo 10 Rivales11 Capítulo 11 Retazos12 Capítulo 12 El mayordomo13 Capítulo 13 La nueva pareja14 Capítulo 14 Falsas cortesías15 Capítulo 15 Diablo hecho lord16 Capítulo 16 ¿Quién es el malvado lord 17 Capítulo 17 ¡El sí!18 Capítulo 18 ¿El pretendiente exacto 19 Capítulo 19 Respuestas20 Capítulo 20 ¿Confiar o no 21 Capítulo 21 Patán con título de noble22 Capítulo 22 A sus ojos...Solo Carlisle23 Capítulo 23 ¿Ángel o monstruo 24 Capítulo 24 Vacío25 Capítulo 25 Deber ser26 Capítulo 26 El corazón roto de Carlisle Woodgate27 Capítulo 27 La aparición del conde28 Capítulo 28 Amor de a dos29 Capítulo 29 Monstruos que no son monstruos30 Capítulo 30 Rosas rojas31 Capítulo 31 El regreso de las Hamiltons32 Capítulo 32 ¿Dónde está Howard 33 Capítulo 33 El amo y su sirviente34 Capítulo 34 Las apuestas hechas35 Capítulo 35 ¿Quien es Howard Collingwood 36 Capítulo 36 El enfrentamiento37 Capítulo 37 Adiós Carlisle38 Capítulo 38 El gran final