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Capítulo 5
Su mayor arrepentimiento
Palabras:733    |    Actualizado en:10/01/2023

Marina se quedó boquiabierta cuando vio el acuerdo de divorcio.

Una vez que volvió en sí, preguntó: "Entonces, ¿Loraine realmente quiere el divorcio?".

De repente a la chica se le ocurrió algo y, con el rostro ensombrecido le preguntó a su hermano:

"Marco, ¿crees que esa mujer puede querer quedarse con la mitad de tus bienes? No puedes dejar que eso suceda. ¡No firmes esos documentos!".

Sentimientos encontrados se arremolinaron en la mente de Marco después de que leyera el acuerdo de divorcio.

"Al contrario. Loraine no quiere nada de mí", murmuró el hombre.

"¿Eh? ¡Eso es imposible!", contestó Marina al mismo tiempo que le arrebataba el documento a su hermano.

La chica no podía creer lo que estaba viendo... Una de las cláusulas estipulaba claramente que Loraine estaba dispuesta a renunciar cualquier patrimonio o compensación.

Además, el acuerdo ya había sido firmado por Loraine.

Una vez que Marina asimiló lo que había leído, la noticia le pareció fantástica.

"¡Eso es genial, Marco! Como no tienes que darle ni un centavo, debes divorciarte lo antes posible. ¡Así podrás casarte con Keely!".

La idea de deshacerse de Loraine alegró el corazón de Marina, y no podía esperar verla desolada y perdida tras el divorcio. La chica estaba tan inmersa en su ensueño que no notó que el rostro de su hermano se había tornado sombrío.

"¡Cállate! ¡Fuera de aquí!".

Al segundo siguiente, Marco le ordenó a Carl: "Sácala. Y dile al departamento de seguridad que no le pueden permitir la entrada a la empresa sin mi autorización".

Abriendo los ojos como platos, Marina espetó: "¡Marco! ¿Por qué haces esto? ¡Soy tu hermana!".

Para consternación de la chica, este no le prestó atención.

Después de que Marina fuera echada de la empresa, la oficina de Marco volvió a estar en silencio. Sin embargo, su cabeza estaba hecha un lío. Se sintió muy deprimido mientras pensaba en Loraine.

Unos minutos después, el hombre tomó su celular y marcó el número de su esposa.

Después de algunos tonos, por fin recibió respuesta.

"¿Por qué no contestaste a mis llamadas?", preguntó Marco molesto.

"Seguramente ya recibiste el acuerdo de divorcio, ¿verdad?", preguntó una voz femenina con indiferencia al otro lado de la línea.

"¿Es eso lo único que quieres decirme?", preguntó el hombre.

"Sí, eso es todo. Simplemente firma el documento, para que ambos podamos volver a ser libres".

La voz de Loraine no mostraba ninguna emoción, lo cual fue la gota que colmó el vaso. "¿Quién era ese tipo que vino a buscarte al hospital? ¿Es él la razón por la que quieres divorciarte de mí?", gritó Marco.

"No tienes ningún derecho a interrogarme. No deberías molestarte en preocuparte por lo que hago con otros hombres. Mejor ve a buscar a tu Keely", contestó Loraine en tono sarcástico.

Marco se quedó sin palabras, pues fue él quien primero dudó de la sinceridad de su esposa en el asunto relacionado con Keely.

"Loraine, ¿por qué estás haciendo todo esto? Te dije que te compensaría por lo que Keely hizo".

Después de soltar una risita burlona, la mujer contestó:

"Te lo diré por última vez; no quiero tu dinero. Solo dame el divorcio. ¡Firma los documentos ya!".

Marco estaba tan molesto por la terquedad de Loraine que apretó su celular con tanta fuerza que casi lo rompió.

Ninguna mujer se había atrevido a enfrentarse a él ni a rechazarlo. Loraine, por su parte, estaba tratándolo como si fuera un trapo del que se quería deshacer cuanto antes. ¡Vaya insolencia!

"Ya que tanto insistes, haré lo que me pediste. Solo espero que no te arrepientas después".

"No te preocupes, Marco. Te aseguro que no me arrepentiré. De hecho, lo que más lamento es haberme casado contigo", pronunció Loraine con sorna.

Acto seguido, colgó.

En un ataque de resentimiento, Marco firmó el acuerdo de divorcio.

A partir de entonces, el proceso de divorcio siguió su cauce.

Al principio, el hombre creyó que Loraine suspendería el proceso en algún momento. Pero, para su sorpresa, todo transcurrió sin problemas.

Una vez que el trámite concluyó, Marco no volvió a escuchar ninguna noticia de Loraine. Fue como si la tierra se la hubiera tragado.

Dadas las circunstancias, el hombre decidió seguir con su vida. Sin embargo, de vez en cuando pensaba en ella, lo cual le desagradaba mucho. Se recordó a sí mismo que no debía malgastar el tiempo en pensamientos relacionados con ella.

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1 Capítulo 1 La ama de casa2 Capítulo 2 Pedirle el divorcio3 Capítulo 3 Volver a casa4 Capítulo 4 El acuerdo de divorcio5 Capítulo 5 Su mayor arrepentimiento6 Capítulo 6 Empezar de nuevo7 Capítulo 7 Cuánto tiempo sin verte8 Capítulo 8 Número bloqueado9 Capítulo 9 La propuesta de una cita a ciegas10 Capítulo 10 Una lección11 Capítulo 11 Humillación12 Capítulo 12 Una guerra de palabras13 Capítulo 13 Descubrir la verdad14 Capítulo 14 Acoso sexual15 Capítulo 15 Una aparición repentina16 Capítulo 16 La pelea de la expareja17 Capítulo 17 Confrontación inesperada18 Capítulo 18 El ayudante secreto19 Capítulo 19 La colega mandona20 Capítulo 20 La elegida21 Capítulo 21 La nueva directora22 Capítulo 22 La fiesta de empresa23 Capítulo 23 Actuación convincente24 Capítulo 24 La mayor humillación25 Capítulo 25 Otra treta26 Capítulo 26 Evidencia27 Capítulo 27 Competencia28 Capítulo 28 Motivación29 Capítulo 29 No lo creo30 Capítulo 30 Renuncia31 Capítulo 31 El ganador del proyecto32 Capítulo 32 Relajarse en el bar33 Capítulo 33 El argumento34 Capítulo 34 La apuesta35 Capítulo 35 La carrera de autos36 Capítulo 36 Ganar37 Capítulo 37 La conjetura de Laura38 Capítulo 38 La carta del abogado39 Capítulo 39 La verdad40 Capítulo 40 Declaración41 Capítulo 41 Suceso inesperado42 Capítulo 42 Firma del contrato43 Capítulo 43 Causar problemas44 Capítulo 44 Echarla45 Capítulo 45 Una disculpa46 Capítulo 46 Ponerle las cosas difíciles47 Capítulo 47 Modifica el plan48 Capítulo 48 Exponiendo la verdad en público49 Capítulo 49 Operación fallida50 Capítulo 50 ¿Por qué Marco hizo eso 51 Capítulo 51 Una llamada extraña52 Capítulo 52 Un nuevo problema53 Capítulo 53 Esto no ha terminado54 Capítulo 54 La esperanza de los Powell55 Capítulo 55 Justicia para mi hijo56 Capítulo 56 Pedir dinero prestado57 Capítulo 57 Un encuentro inesperado58 Capítulo 58 El supuesto sugar daddy59 Capítulo 59 Trucos sucios60 Capítulo 60 Celos61 Capítulo 61 Dale una lección62 Capítulo 62 Embriagarse63 Capítulo 63 Escándalos64 Capítulo 64 El contraataque65 Capítulo 65 El propagador de rumores66 Capítulo 66 No te incumbe67 Capítulo 67 El plan de Keely68 Capítulo 68 ¿Qué hice 69 Capítulo 69 La persona equivocada70 Capítulo 70 ¿Puedes concederme este baile 71 Capítulo 71 Déjame ayudarte72 Capítulo 72 Reflexión73 Capítulo 73 Esfuerzos desperdiciados74 Capítulo 74 Regalos75 Capítulo 75 Subasta de caridad76 Capítulo 76 Una ridícula oferta77 Capítulo 77 Mujer rencorosa78 Capítulo 78 La subasta79 Capítulo 79 Una pintura falsa80 Capítulo 80 La imitación era más costosa81 Capítulo 81 El donante de la pintura82 Capítulo 82 Comportamiento infantil83 Capítulo 83 El mundo es tan pequeño84 Capítulo 84 ¿Se preocupa por Loraine 85 Capítulo 85 Me desharé de él por ti86 Capítulo 86 Autolesión87 Capítulo 87 La mentira de Keely88 Capítulo 88 Su prometida89 Capítulo 89 Estafadora90 Capítulo 90 La ambición de Florence91 Capítulo 91 La visita de Liza92 Capítulo 92 Otros regalos93 Capítulo 93 Regalos de Wesley94 Capítulo 94 Chismes sobre Loraine95 Capítulo 95 Lecciones de romance96 Capítulo 96 Triángulo amoroso97 Capítulo 97 Protesta98 Capítulo 98 La caída de Eliza99 Capítulo 99 Un golpe certero100 Capítulo 100 El señor T