La Heredera Oculta
rrían, se alejaban más de la vida que Valeria había conocido, pero también más cerca de la incertidumbre de lo que les esperaba. La
s de la ciudad. Valeria miraba el paisaje que pasaba rápidamente por la ventana, las montañas y los árboles cubiertos por una
-preguntó Valeria de repente, rompiendo
ambién la asaltaban, pero había una firmeza en sus ojos que no podía negar. Ella también
de podamos estar a salvo por un tiempo, sin que Leonardo nos encuentre. Necesitamos tiempo para planear lo sigu
compañía de Sofía la tranquilizaba, el temor por lo que pudiera sucederle
a salvo -susurró Valeria, como si hablara c
reojo, su expre
calma, actuar con inteligencia. Leonardo tiene el poder, pero nosotros tenemos algo que él no puede contro
ero. La vista de su hijo, tranquilo y ajeno al peligro que los acechaba, hizo que una ola de protectora determinación la envolviera. A
, pasaría desapercibido para los forasteros. Sofía había estado en contacto con algunos conocidos de confianza, y había preparado una cabaña que, aunque humi
eblo. La estructura de madera tenía un aire acogedor, pero también solitario. Era el ti
bía que este sería su nuevo hogar, al menos por un tiempo, pero l
ue al menos tenían un techo bajo el cual resguardarse. Sofía estacionó el
ria hubiera esperado, pero era funcional. Había una pequeña sala de estar, una coc
e sabrá quiénes somos, y por un tiempo, podremo
. La sensación de estar lejos de todo, de respirar un aire
s le agradecía con la mirada-. Gracia
ad, pero sus ojos reflej
ar aquí para ayudarte. Ahora solo necesitamos esperar, pensar
ue pesaban sobre las mujeres adultas. Con su pequeña mochila en la espalda, fue directo hacia
a Valeria, su rostro serio, como si estuviera ana
no podemos confiarnos demasiado en que estamos a salvo solo porque estamos en un pueblo aparta
este lugar no era más que un refugio temporal. La sombra de Leonardo seguía sobre ello
sar. Necesito que Emiliano esté tranquilo y que yo también pueda descansar. Maña
entar no solo era contra Leonardo, sino contra un sistema mucho más grande, lleno de manipulación,
parecía seguro, la amenaza de Leonardo seguía latente. Pero había algo diferente en el aire de esa noche. Algo que Valeria
ia lo observó mientras descansaba, sintiendo una mezcla de amor y tristeza. Haría lo que fuera por p
enía miedo. Sabía que la lucha sería difícil, pero, al menos por
por eso has