La Heredera Oculta
o de su apartamento, su mente llena de pensamientos que la arrastraban de un lado a otro. No podía dejar de pensar en Leonardo y
aba jugando con uno de sus juguetes, ajeno a todo lo que estaba ocurriendo. Valeria sintió un
n poder, con recursos, con una capacidad de manipular a todos a su alrededor. Y ella... ella solo tenía su
apaz de vivir lejos de la oscuridad de los Montenegro, construir una vida tranquila y, sobre
ró con desconfianza, sabiendo que no podía ignorar lo que estaba p
¿
onó al otro lado,
Leonardo está haciendo todo
aleria dio un s
¿Cómo s
hondo antes
e quede de brazos cruzados. Está haciendo todo lo necesario
ómo había llegado tan lejos? ¿Cómo había podido pa
er? -preguntó,
silencio un
nardo viene por Emiliano, no lo hará con suavidad. Puede qu
La idea de que Leonardo estuviera tramand
toque -dijo Valeria,
si quisiera advertir
er un combate sucio, Valeria. Los Montenegro juegan de manera
mples magnates. Eran una familia que se había hecho un nombre a base de influencias, de poder, y
osa-. Haré todo lo que esté a mi alcance. Per
ncio por un momento, y l
olo de un hombre. Estamos hablando de un imperio. Y aunque la batalla es difí
ventana. Sabía que la noche sería larga, pero no tenía otra opción que luch
contaba. Después de dejar a Emiliano en la guardería, se dirigió a su trabajo, pero la sensación de estar consta
e un imperio." Y eso era cierto. Leonardo no era solo un hombre que había regresado por su hijo. Era un magnate, una figura imponente que hab
enerse enfocada, pero su mente no dejaba de volve
enfrentar. Sabía que las respuestas no llegarían fácil, que tendría que tomar decisiones difíciles, pero
a su auto, recibió un mensaje que la
estigar sobre ti en todas partes. Él sabe
¿Cómo podía saber tanto? ¿Y por qué
y a no ceder ante la desesperación. No importaba lo que Leonardo estuv
e dirigió a su auto. La b