La Heredera Oculta
s de la ventana. La ciudad se extendía ante ella, luminosa, pero en su interior la oscuridad se había instalado con una fuerza imparable. C
a hacía saltar, y ese sentimiento de vulnerabilidad no la dejaba ni un segundo. Había intentado mantener su vida tranquila, alejada
do entre sus manos, ajeno a todo el mundo que giraba a su alrededor. Valeria lo observó con ternura, pero también con una
dejaré -susurró, acaricia
o seguía latente, había algo más fuerte en ella. La protecció
us pensamientos. El nombre de Sofía apareció en l
So
grave, como si hubiera alg
mos que hablar
tó, sintiendo cómo
o a personas de tu círculo cercano, preguntando por ti, por Emiliano. Está
mente, un eco de las amenazas que había estado ignorando hasta ese momento. Había estado esperand
preguntó, tratando
rofundamente an
nardo tiene contactos en todas partes, y si sabe dónde
eño refugio, y sintió como si todo estuviera a punto de desmoronarse. ¿Cómo podía salir cor
ir? -preguntó, s
to, como si estuviera con
actúes rápido. Si te quedas ahí, no creo que pued
zo que su corazón latiera más ráp
uán
y avísame cuando estés lista par
Valeria, apretando e
Luego, sus ojos se dirigieron nuevamente a Emiliano. El niño
iempo. No importaba lo que Leonardo quisiera, ni lo que
io de todo lo que estaba a punto de perder. No podía creer que su vida hubiera llegado a este punto, que un hombre com
e. Tenía que mantener la calma, no solo por ella, s
ar, a su vida anterior, una vida que ahora parecía un sueño lejano. Pero no tenía tiempo p
a dirección. Sin pensarlo, Valeria salió del apartamento y bajó al estacionamien
más de la vida que conocía. Las calles oscuras y desiertas no ayudaban a calmar su ansiedad. Cada vez que veía un coche pasar
lejos de la ciudad. Allí, en una calle tranquila, se encontraba una casa modesta pero a
ofía, al notar la tensión
aunque su mente
mantener esto. Leonardo está más cerca de lo que c
comprensión y dio
oy contigo, Valeria. Lo que sea
nzaba. Sabía que lo peor estaba por venir. Y no solo estaba luchando contra Leonardo. Estaba
día p