Deseos Perversos
e queda para probar una vez más, lentamente intento encenderlo rezánd
e volteo atinando una patada a la puerta que en nada ayuda al problema, pero al meno
ay, dejemos en claro, y consigo marcar el número
s remolcar el vehÃculo hasta el
nos ganas de vivir que iguana en carretera para decirme semejante estupidez y solo porque es
r – consigo decir entre dientes maldiciend
ue mi plan de descansar se ha ido al demonio. Queda en claro que eso será
el asiento y me dejo caer procurando no hacer una escena de rabieta. Me contengo lo más que puedo viendo el tiempo pasar, mientras las personas entra
al saber que me descargaré la ira con el idiota de su conductor, asà que
de mierda – confirmo viendo cómo s
un rayo de sol que ilumina el dÃa, solo que la cara de disgust
oder creer lo que observan mis ojos, prefe
recimiento –. Llamé a un servicio de grúas y vendrán en media hora, lo dejarán en el taller que quieras – anuncia e
– me prometo a nada de tener un colap
onas del mundo tenÃ
Owen colocándolas en el auto, es que el soldadito parece tan feliz como yo, o
o, asà que nos ofrecimos para traerte –. El pobre tipo parece servicial, y no comprende q
ca dejando en claro que de po
ado por su comentario, pero a él no
n semejante calor –. Es como
que ver con su amigo, me pregunto, ¿cómo es que llega
riga hon
e la conversación que ahora me intriga aún más, ya que Heily
trás no me impide ver su gesto despreocupado, lo que me hace aún más gracia, su naturalidad tan rel
a nuestro conductor volteando los ojos con fastidio, y no dejo pasar la tentación de molestarlo u
sas sin escrúpulos – gr
avo, pero no dejo que me afecte y en cambio sonrÃo sabiend
bres son
starlo y a Owen eso lo entretiene, porque
rece que él pretende lo mismo, ninguno dice nada, procurando ignorar que el otro
do la cabeza, me lo dice mi intuición, y el hecho del sonoro beso que le pega a Owen en los labios en cuanto se baja y solo por un instante el soldado y yo volvemos a trope
no me malinterpreten, el chico parece bueno, pe
s que lucen como novios a nada de arrancarse l
dor del cuello del chico y ella no hace ademan de detenerme –.
añante no se le ve entusiasmado por tal amabilidad cuando apoya su cuerpo a un costado del vehÃculo colocán
justificación para atajar lo que está a punto de ocurrir –. No vas a invitarlos a
efutarme aumentando mis
–. Señalo al soldado que solo mantie
ala como si eso fuera sufi
o de manera efusiva ya que la intuición