Deseos Perversos
Heily. Somos adultas, pero él nunca deja de preocuparse por nosotras. Supongo que el perd
mayor llegue a casa tan tarde, o tan temprano, según se vea el asunt
haga enojar, lo que me hace observar la entrada es el que ella nunca demora tanto
tras Eimy ya casi termina con el suyo, mi tÃo apenas va por la mitad. La falta de dedos en una de sus manos no lo
por la muerte. En su pecho tatuado aún queda rastros de la carabela con las alas desplegadas, aunque algunas partes quedaron marcadas p
en la mañana –. Emily se levanta de la mesa dejando de lado la servilleta mi
hacia mà susurrando la grave cuestión que lleva a la niña a la
cree que no le conviene, ya que le vio enviar notas de amor a otra chica en el recreo –. No sé si reÃrme o solo mirar al cielo –.
ras eligiendo hombres –. Nos dará muchos problemas cuando crezca –. Todos lo
esta loca –. Señala con el tenedor el lugar por
lpea. No se la hicimos nada fácil, menos cuando abandonamos la esc
aso por su lado envolviendo sus hombros con mi brazo libre –. Piensa e
o que tiene, no es de esos que finge que sus pequeñas son unos a
egunta apenas me detiene mient
ela –. A Eimy no le queda insulina –. Su sonrisa se aprieta apenado, que l
nes, necesita de equipos médicos para dormir, algo que es muy costoso, más aún sin ten
no me anima, pero tampoco me frena –. Vamos cacharra infernal – lo animo y en el cuarto intento
r hacer malabares para regresar con todo lo que necesito. La despensa está casi vacÃa, aún me fal
omento. Necesitamos encontrar alguna forma de obtener ingresos extras, la colegiatura de Eimy es cara, y po
medios para estabilizarla en lo que llegaba la ambulancia. Y no es que le dieran prioridad a una llamada de la escuela pública cuando reciben tantas al dÃa por peleas entre estudiantes. Esa pequeña información que nos dio el ambulanciero nos hi
par de cupones. La ide fue de Eimy, será una endemoniada, pero en el fondo tiene buen corazón y una mente astuta. En sus tiemp
me equivoco los cupones no costearán todo lo que requiero para la próxima quincena
siendo un poco más de 6.98 que tengo que pagar, lo cual es un alivio. Tomo el cambio y con las manos más que llena
dor me recorren la espalda y la fatiga por la falt
amentos está bien cerca, asà que falta muy poco para que pueda llegar a casa y descansar po
o no estaba nada contento, pero tampoco me miró con decepción por ello, creo
poco, al cabo de los meses de estar fuera de la escuela militar, apenas si habÃamos consegui
parecer una mañana dejando sus gavetas vacÃas y a dos adolescentes
él también, no solo por el hecho de que falleciera, sino, que, siendo menores de edad, los de protección nos hubieran llevado, y de seguro
ciertamente no queda mucho luego de que se cobren el medi
or más que lo intento, esta vez no quiere encender –. ¡No jodas