Deseos Perversos
na piel impecable y blanca que hace resaltar mucho más el color de su cabello, la barba crecida de unos dÃas, algo extraño si
eily me devuelve la observació
trecierre los ojos acusándome de mentirosa mientras me doy
ración, suave, pero grita mas
falta de educación sobrecargada de arrogancia c
ndome nuevamente a la barra. No soy la única a la que le a molestado su tono. Heily lo deja en claro con un gesto muy particular en e
ndo su atención ahora que frente a él solo queda colocad
ndome por completo, culminando con una media sonrisa que deja en claro la burla o e
que digas – resta importancia como si mi reclamo a su falta de cortesÃa se l
e bien que en un lugar como este ningún trago llevarÃa el costo de doscientos dólares, por lo que asumo su gesto como
bserva mi gesto confiado al sostener los dos billetes
pero sigo siendo pobre,
lÃquido baje fuera del embace, únicamente cayendo sobre la madera de la
da palabra saliendo de mis labios cargadas de pr
as su espalda tocando su hombro con la constancia suficiente como para detener lo que fuera que estuviera pensando hacer, mientras yo insisto con la mirada clavada en la suya que intente llev
cuartel, ni somos sus soldados – advierto aún sin sacarle l
asiados profundos, y sÃ, intimidante
en la espalda con fuerza y la reciente en un gesto acompañado de un gr
a la contraria su pedido, Heily deja caer tres piedras de hielo en ca
s bien parece muy complacido, y no es para menos. Heily es una mujer preciosa, cabello castaño, ondulaciones naturales en toda su cabellera, ojos que resaltan con un tono café intenso, labios esculpidos
era vomitar, no lo niego, y aunque me arrepienta de decir esto, e
algo de la barra justo cuando
igo Max –. Lo señala y me hace chiste, ya que apostarÃa mi calzón más sano a que ama que mencionen su nombre comple
ga a presenciar los deseos sexuales de mi prima, p
er mesas antes de estar cerca de
que tiene en frente y para quien deja caer con coqueterÃa su cabello cuyas puntas rozan sus senos llen
tipo parece tener aguante, y no es que lo esté mirando, solo lo vigilo por si la
traÃa –. Le decÃa a Owen que llegaron en un buen momento, esos tipos ya tenÃan que irse –. Heily intenta hacerme ent
sus hombres – le recuerdo ganándome una m
recibir la culpa –. Serán buenos soldados, pero el ejércit
parece agudizárseles a algunos con tanta testosterona – capta la indirecta, ya que ladea
burla al mirarlo, y a este no le hace gracia que se preste