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Deseos Perversos

Capítulo 3 3

Palabras:1327    |    Actualizado en: 03/12/2024

na piel impecable y blanca que hace resaltar mucho más el color de su cabello, la barba crecida de unos días, algo extraño si

eily me devuelve la observació

trecierre los ojos acusándome de mentirosa mientras me doy

ración, suave, pero grita mas

falta de educación sobrecargada de arrogancia c

ndome nuevamente a la barra. No soy la única a la que le a molestado su tono. Heily lo deja en claro con un gesto muy particular en e

ndo su atención ahora que frente a él solo queda colocad

ndome por completo, culminando con una media sonrisa que deja en claro la burla o e

que digas – resta importancia como si mi reclamo a su falta de cortesía se l

e bien que en un lugar como este ningún trago llevaría el costo de doscientos dólares, por lo que asumo su gesto como

bserva mi gesto confiado al sostener los dos billetes

pero sigo siendo pobre,

líquido baje fuera del embace, únicamente cayendo sobre la madera de la

da palabra saliendo de mis labios cargadas de pr

as su espalda tocando su hombro con la constancia suficiente como para detener lo que fuera que estuviera pensando hacer, mientras yo insisto con la mirada clavada en la suya que intente llev

cuartel, ni somos sus soldados – advierto aún sin sacarle l

asiados profundos, y sí, intimidante

en la espalda con fuerza y la reciente en un gesto acompañado de un gr

a la contraria su pedido, Heily deja caer tres piedras de hielo en ca

s bien parece muy complacido, y no es para menos. Heily es una mujer preciosa, cabello castaño, ondulaciones naturales en toda su cabellera, ojos que resaltan con un tono café intenso, labios esculpidos

era vomitar, no lo niego, y aunque me arrepienta de decir esto, e

algo de la barra justo cuando

igo Max –. Lo señala y me hace chiste, ya que apostaría mi calzón más sano a que ama que mencionen su nombre comple

ga a presenciar los deseos sexuales de mi prima, p

er mesas antes de estar cerca de

que tiene en frente y para quien deja caer con coquetería su cabello cuyas puntas rozan sus senos llen

tipo parece tener aguante, y no es que lo esté mirando, solo lo vigilo por si la

traía –. Le decía a Owen que llegaron en un buen momento, esos tipos ya tenían que irse –. Heily intenta hacerme ent

sus hombres – le recuerdo ganándome una m

recibir la culpa –. Serán buenos soldados, pero el ejércit

parece agudizárseles a algunos con tanta testosterona – capta la indirecta, ya que ladea

burla al mirarlo, y a este no le hace gracia que se preste

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