Deseos Perversos
joda, pero permanece en su pose de tipo duro al que no le afecta nada –. Aunque de ser asÃ, algunos soldaditos no portarÃan el uniforme
con sus rangos, yo ya llevaba uniforme, pero me reservo el dato –. Mientras pasas tus dÃas en este lugar, tranquila, practicando tu educació
e agradecer a tipos como tú por su servicio – p
da alguna mi opinión no le hizo gracia, y su apodo a mà menos luego de ac
e puedes imagina
co las consecuencias de la guerra demasiado
cual no rechazo y lo bebo de golpe como camionera sedienta –. Bien, ustedes dos no se agradan, queda claro eso – puntualiza al ver qu
cidas – argumenta tomando la botella d
diotas –. Ya está, lo he di
a que converses – me recu
balbuceo tomando el poco autocontrol
cer para no atinarle un puñetazo, pero eso él lo disfruta, tanto que quiero tomar sus pelotas para machucarlas, pero me contengo, y en camb
co las disculpas más mal dadas del planeta mientras él se apresura a minimiza
erra a filo y fuego, p
avor y repito lo dicho, el chico cada vez e cae mejor, Heily se limita a reÃr mi
uilo que hacÃa unas horas donde el cao reinaba acá. Debo admitir que desde que llegaron, los soldados se están medi
sto termine y me marche a casa, asà que en el tiempo restante procuro ignorar al energúmen
s de una vez en medio y termino haciéndome una improvisada coleta alta que me queda del culo, pero me resuel
rtuosa, siento que vivo en el infierno, ya que mi maldito turno no term
ra que no me tiren los pedidos, es irritante, como si no tuviera nada mejor que hacer que verme lid
endo al fin entrar por ella a nuestros remplazos. Nick y Jessy, mis pobres
y solo por un segundo elevo la mirada notando que el soldadito está viendo todo, y no sé por qué eso me da satisfacción, o algo parecido –.
n toda mi vida –. Tomo el paño colocándolo dentro de su mano com
de un tipo que tirado en el suelo intenta alcanzarla –. Recuérdame ren
SonrÃo con la pura maldad latiendo entre mis labios recibie
e – murmura lo suficientemente
a la calenturienta de mi prima que no parece
ck acierta y solo susp
na promiscua, no es que la critique, pero no ando endulzando las cosas. Sus garches siempre son romances hasta que se da cuenta que el tipo es un idiota, lo deja, ll
–. Señala lo que es evidente para todos dedicándol
sco –
ni un minuto más en este asqueroso lugar
sa hoy –. No puedo decir que la no
mirada que le dedica ignoránd