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Deseos Perversos

Capítulo 5 5

Palabras:1422    |    Actualizado en: 03/12/2024

ando la llave del pequeño cuartito que utilizamos como sanitario y para guardar nue

omas? – Me mira ha

ostenible ya que la última vez que decidió que estaba

odo quedó en u

or todos los medios evitar que termine la tan atroz idea que vaga por su cabeza –. El soldad

ganas de sacar de mis oídos esa oración, me echar

o con los más esquicitos postres de la mejor y más lujosa dulcería en

ma saliendo de su presencia antes de que la mate por solo proponerlo, ese id

ía mutilar

ntentando acortar el tiempo que me queda en este sitio. Me adentro a la pequeña habitación que alberga mis

hasta mis rodillas y tanto detesto. Me lavo el rostro sacándome el sudor de un largo jornal. Mis ojos se ven c

a brisa es fresca y para nada me quiero enfermar. No hay dine

n lado de la pared, los brazos cruzados haciendo que sus fuertes músculos se marquen por encima de la camisa, sus

Su apodo no parece hacerle gracia, mientras que a mí me divierte,

sí que casi le creo, al menos justo antes de que aparezca e

da como para tomármelo –. Buen inicio de conversación, lo cual me judería si su op

contengo a duras penas y sin ánimos de seguir haciéndolo termino por soltar la más estrepitosa carcajada llamado a

s que trabajada me impresiona, o el hecho de que me vale gorro su mirada que no se apartó de mí p

o observándolo como si no me causara ganas de cortarle los

dando un paso al frente, acercándose todavía má

ngo un amplio espejo en casa, y la humedad de mis dedos cuando me toco confirma que soy lo suficiente

en una clara amenaza que es hecha con una

nada – ¿Por qué? – Pareciera que iniciáramos un juego, en el que

Involuntariamente trago en seco –. Y para una niñata como tú, e

puesta de mi vagina ante ello ... Es cierto que hace mucho nadie visit

gustando este juego, sobre todo porque algo muy caliente aparece en su mirada, algo q

nto y diversión acercándose a mi oído con lentitud –. ¿Te recuerda a cuando tu ex te r

cuerpo se congela comprendiendo lo que acabo de decir –. Buenas noches, soldadito –. Me aparto sonde

ime que no repetiste lo de la violación otra vez? – me ruega, pero mi sonrisa delata mis maldades –. Tienes que de

cosas, y no saben qué hacer cuando se enfrentan a situaciones como esas. El soldadito me observa desde lo alt

l tema –. Si hace algo que no quieras, cuélgalo

ar como un buen hombre, si tan solo supiera que quien me preocupa rea

e buena, esa mujer es una ninfómana, lo

lo haga, me alejo sacando las llaves del auto metiéndome en el justo a tiempo para ver por el retrovisor como Heily le dice que lo he jodid

turreo encendiendo la radio mientras pongo l

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