Deseos Perversos
ando la llave del pequeño cuartito que utilizamos como sanitario y para guardar nue
omas? – Me mira ha
ostenible ya que la última vez que decidió que estaba
odo quedó en u
or todos los medios evitar que termine la tan atroz idea que vaga por su cabeza –. El soldad
ganas de sacar de mis oÃdos esa oración, me echar
o con los más esquicitos postres de la mejor y más lujosa dulcerÃa en
ma saliendo de su presencia antes de que la mate por solo proponerlo, ese id
Ãa mutilar
ntentando acortar el tiempo que me queda en este sitio. Me adentro a la pequeña habitación que alberga mis
hasta mis rodillas y tanto detesto. Me lavo el rostro sacándome el sudor de un largo jornal. Mis ojos se ven c
a brisa es fresca y para nada me quiero enfermar. No hay dine
n lado de la pared, los brazos cruzados haciendo que sus fuertes músculos se marquen por encima de la camisa, sus
Su apodo no parece hacerle gracia, mientras que a mà me divierte,
sà que casi le creo, al menos justo antes de que aparezca e
da como para tomármelo –. Buen inicio de conversación, lo cual me juderÃa si su op
contengo a duras penas y sin ánimos de seguir haciéndolo termino por soltar la más estrepitosa carcajada llamado a
s que trabajada me impresiona, o el hecho de que me vale gorro su mirada que no se apartó de mà p
o observándolo como si no me causara ganas de cortarle los
dando un paso al frente, acercándose todavÃa má
ngo un amplio espejo en casa, y la humedad de mis dedos cuando me toco confirma que soy lo suficiente
en una clara amenaza que es hecha con una
nada – ¿Por qué? – Pareciera que iniciáramos un juego, en el que
Involuntariamente trago en seco –. Y para una niñata como tú, e
puesta de mi vagina ante ello ... Es cierto que hace mucho nadie visit
gustando este juego, sobre todo porque algo muy caliente aparece en su mirada, algo q
nto y diversión acercándose a mi oÃdo con lentitud –. ¿Te recuerda a cuando tu ex te r
cuerpo se congela comprendiendo lo que acabo de decir –. Buenas noches, soldadito –. Me aparto sonde
ime que no repetiste lo de la violación otra vez? – me ruega, pero mi sonrisa delata mis maldades –. Tienes que de
cosas, y no saben qué hacer cuando se enfrentan a situaciones como esas. El soldadito me observa desde lo alt
l tema –. Si hace algo que no quieras, cuélgalo
ar como un buen hombre, si tan solo supiera que quien me preocupa rea
e buena, esa mujer es una ninfómana, lo
lo haga, me alejo sacando las llaves del auto metiéndome en el justo a tiempo para ver por el retrovisor como Heily le dice que lo he jodid
turreo encendiendo la radio mientras pongo l