El Comendador Mendoza Obras Completas Tomo VII
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e continuo, todavía suelo ir de vez en cuando á Villabermeja y á otro
ve en Villabermeja ya
del Doctor
entretenimiento; pero al cabo, conociendo que yo no lo había hecho á mal hacer, me perdonó la falta de sigilo. Es más: D. Juan aplaudió la idea
do, durante la noche, por los desvanes de la casa solariega
mismo que lo han negado durante el día. Resulta, pues, que, á pesar de que vivimos ya en la edad de la razón y se supone que la de la fe ha pasado, no hay mujer bermejina que se aventure á subir á los desvanes de la casa de los Mendozas sin bajar gritando y afirmando á veces que ha visto al Comendador, y apenas hay hombre que suba solo á dichos desvanes sin hacer un grande esfuerzo de voluntad para vencer ó disi
ndador en el infierno, ora en el purgatorio,
í, mil confusas patra?as. En Villabermeja se conoce que hirió más la imaginación popular por su modo de ser y de pensar q
ree que el Comendador
Yo contaré á V. lo que
tó entonces lo que sab
o más que ponerlo
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