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Capítulo 4
Sin lugar a donde ir
Palabras:738    |    Actualizado en:17/10/2022

Adeline cerró los ojos por un momento.

Brendan no tenía que preocuparse por su regreso porque ella no volvería, ella no se permitiría hacerlo, incluso si eso significara su propia muerte.

Al volver a abrir los ojos, apretó los dientes y se fue sin mirar atrás.

Ante la puerta cerrada, Brendan tensó la mandíbula y entrecerró los ojos.

En los últimos años, los Dawson habían dependido del apoyo de los Clemons para sobrevivir, y teniendo eso en consideración, él no creía que Adeline de veras se atrevería a divorciarse de él, por lo que no se tomó sus palabras en serio.

En ese momento, Tiffany lo llamó, y con voz suave y dulce, preguntó:

"Brendan, ¿estás en casa?".

"Sí", soltó él casi en un gruñido.

Pese a eso, ella se sintió atraída por esa voz sexi suya, y empezó a pensar que su esposo había muerto y ahora ella no tenía a nadie en quien apoyarse por el resto de su vida.

Ahora Brendan era el único heredero de los Clemons... Además, ella solía gustarle, de modo que todo lo que necesitaba hacer era ganarse su corazón de nuevo.

No obstante, debía ser paciente.

De pronto le dijo con voz tímida: "Vi que Addie se veía triste cuando se fue. Ella debe habernos malinterpretado. Tranquilo, yo le explicaré todo mañana. Tú trabajas duro todos los días y también me cuidas, así que debes estar muy cansado. No quiero que tú y tu esposa peleen por mi culpa".

Ella hizo todo lo posible por consolar a Brendan.

Dado que siempre había tenido muchos admiradores, había aprendido la forma en la que pensaban la mayoría de los hombres.

Ellos necesitaban el apoyo y la dulzura de las mujeres, y solo brindándoles esas cosas una se podría ganar poco a poco el corazón de uno.

Sin saber muy bien por qué, Brendan se molestó mucho cuando pensó en que Adeline lo había abandonado. Pasado un rato, le respondió a Tiffany: "No tienes que preocuparte por mi relación con Adeline, solo cuídate de ti misma".

Ella no esperaba que él le dijera esas cosas, y tras rechinar un tanto los dientes, le dijo: "No quiero malos entendidos, Brendan, y no puedo evitar preocuparme por ti. Eso es todo".

"Oye, estoy ocupado justo ahora; te llamo después". Y sin ninguna otra explicación, colgó.

Tiffany sostuvo el celular a la oreja hasta que oyó el tono, y la molestia que sintió se manifestó automáticamente en sus ojos. En el pasado, Brendan era obediente con ella cuando estaban juntos y nunca le había hablado así.

Ella había pasado unos pocos años viviendo en el extranjero, y cuando regresó esta vez, sintió claramente que había una brecha entre ellos.

Habían pasado tres años desde que Brendan y Adeline se casaron. ¿Podría ser que él realmente se hubiese enamorado de ella?

Tiffany estaba un poco confundida y molesta por sus propias especulaciones. Brendan era el mejor hombre que había conocido y a él le gustaba, por lo cual ella debía ganarse su corazón.

No bien Adeline salió de la casa, empezó a llover de nuevo, y caminó bajo la lluvia sin rumbo hasta que dejó de llover. Los hilos de agua de lluvia se deslizaban ahora de las hojas.

No fue hasta que Adeline salió de la propiedad de Brendan que se dio cuenta de que no tenía adónde ir.

¿Debería volver con los Dawson?

No. Ella ya no pertenecía allí. Esa ya no era su hogar.

De repente, se dio cuenta de lo patética que había sido durante años. Ella no tenía nada a su nombre, ni logros, ni bienes, ni nada. No era de extrañar que no le gustara a Brendan.

Una vez que logró calmarse, llamó a su mejor amiga, Myah Brooks.

Media hora más tarde, Adeline se encontraba de pie en la puerta de la casa de esta. En pijama, Myah abrió la puerta y metió a Adeline.

Como había llovido durante mucho tiempo, la chica sintió un poco de frío cuando abrió la puerta, y enseguida cuestionó sorprendida: "Addie, ¿qué haces arrastrando tus maletas bajo la lluvia? ¿Brendan te volvió a hacer algo malo?".

Ellas dos se conocían desde hacía muchos años, por lo que Myah sabía todo lo que estaba pasando entre Adeline y Brendan.

Ya que había caminado por mucho rato, Adeline estaba agotada. "Déjame descansar un poco primero. Te explicaré todo más tarde".

De hecho lucía fatigada y desanimada.

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1 Capítulo 1 Experiencia magnífica2 Capítulo 2 Tres años de matrimonio sin amor3 Capítulo 3 Como lo quieres4 Capítulo 4 Sin lugar a donde ir5 Capítulo 5 El amor no se puede forzar6 Capítulo 6 Vamos a emborracharnos7 Capítulo 7 En el bar8 Capítulo 8 Todo corre por mi cuenta9 Capítulo 9 Cada minuto con él fue una tortura10 Capítulo 10 Mantente alejado de ella11 Capítulo 11 Otro aspecto de ella12 Capítulo 12 Una mujer encantadora13 Capítulo 13 Hablas en serio sobre el divorcio14 Capítulo 14 Estado crítico15 Capítulo 15 No te daré un hijo16 Capítulo 16 No me divorciaré de ti17 Capítulo 17 Un lugar para buscar sensaciones18 Capítulo 18 Su beso19 Capítulo 19 No voy a volver a ese lugar20 Capítulo 20 Estás loco21 Capítulo 21 Una mujer casada es más experimentada para seducir a los hombres22 Capítulo 22 Debe haberse enredado con muchos hombres23 Capítulo 23 Su madre24 Capítulo 24 Cómo te atreves a golpear a mi esposa25 Capítulo 25 Un idiota26 Capítulo 26 No fue tan fácil27 Capítulo 27 Ya no volveré a pisar esta villa28 Capítulo 28 Pagar por lo que acabas de hacer29 Capítulo 29 No eres una puta30 Capítulo 30 Me enfermas31 Capítulo 31 La llama del amor32 Capítulo 32 Discúlpate con ella33 Capítulo 33 Sal con Brendan34 Capítulo 34 Eres demasiado orgulloso35 Capítulo 35 Ningún hombre la rechazaría36 Capítulo 36 La carrera era lo más importante para un hombre37 Capítulo 37 Soy la única señora Clemons38 Capítulo 38 Tú eres el único culpable39 Capítulo 39 Divorcio40 Capítulo 40 Quién es ese anciano41 Capítulo 41 La mujer en las noticias42 Capítulo 42 Asumir la responsabilidad43 Capítulo 43 No podrás casarte con otra mujer44 Capítulo 44 Crisis en la empresa45 Capítulo 45 Dos hombres, una mujer46 Capítulo 46 Estás embarazada47 Capítulo 47 El padre del bebé48 Capítulo 48 Tendré al bebé49 Capítulo 49 Por qué fingir que te importa50 Capítulo 50 La licitación51 Capítulo 51 Solo quiero a Rodger52 Capítulo 52 No la empujé53 Capítulo 53 Todo es por tu culpa54 Capítulo 54 No eres más que una escoria55 Capítulo 55 No estoy interesado56 Capítulo 56 Secuestro múltiple57 Capítulo 57 Bombas de tiempo58 Capítulo 58 Una difícil decisión59 Capítulo 59 Eres una cualquiera60 Capítulo 60 Ella ya no te quiere61 Capítulo 61 Comprométete con tus relaciones62 Capítulo 62 Enamorado63 Capítulo 63 Dime tu precio64 Capítulo 64 No habrá boda65 Capítulo 65 Mantener la distancia66 Capítulo 66 Abortar67 Capítulo 67 Los embarazos68 Capítulo 68 Sal de aquí69 Capítulo 69 Qué es lo que te pasa70 Capítulo 70 Brendan era un idiota71 Capítulo 71 De repente lo entendió72 Capítulo 72 Brendan era impotente73 Capítulo 73 Menos que una bestia74 Capítulo 74 Un intento desesperado75 Capítulo 75 Quería besarla y abrazarla76 Capítulo 76 Creo que es especial77 Capítulo 77 Un hombre aburrido78 Capítulo 78 Él es salvaje por dentro79 Capítulo 79 Desgraciadamente no tenía otra opción80 Capítulo 80 No te hagas la inocente81 Capítulo 81 Un mal tipo como yo82 Capítulo 82 Tener sexo de nuevo83 Capítulo 83 Un hombre diferente84 Capítulo 84 Eran la pareja perfecta85 Capítulo 85 Ella debe de guardar más secretos86 Capítulo 86 Por qué no te mueres87 Capítulo 87 Tiene tanta suerte de casarse conmigo88 Capítulo 88 Déjenla divertirse89 Capítulo 89 No te rindas conmigo90 Capítulo 90 No tienes que hacer esto por mí91 Capítulo 91 Todos mis esfuerzos son en vano92 Capítulo 92 Admitiré la derrota93 Capítulo 93 Dejarlo sin poder hacer nada94 Capítulo 94 Los hombres son astutos95 Capítulo 95 No quiero volver a verte96 Capítulo 96 Tan solo una aventura97 Capítulo 97 La inocencia de Brendan98 Capítulo 98 Ni siquiera puede pasar como su amante99 Capítulo 99 La única esposa del señor Clemons100 Capítulo 100 Celos