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Capítulo 5
De vuelta a la familia Bennet
Palabras:1513    |    Actualizado en:17/03/2022

"¿Qué pasa, Viola? ¿Te has olvidado de mí porque no me has visto en mucho tiempo?", preguntó Rachel.

Al escucharla, Viola Lyons tragó saliva nerviosamente. Por alguna razón, sintió frío en todo el cuerpo.

"Se...señorita Rachel, bue...buenos días. No sabía que había regresado", tartamudeó la mujer.

Rachel dio un paso hacia adelante. "Así es. Ya regresé y, esta vez, he vuelto para quedarme. Ve a preparar mi dormitorio, por favor", le ordenó ella.

Bajando la mirada, Viola frunció los labios sin saber qué responder. '¿Su dormitorio?', se preguntó la empleada para sus adentros. Rachel ya no tenía una habitación propia en esa casa. Alice había ocupado su antiguo dormitorio.

Sin embargo, Viola no pudo decirle eso en voz alta. En el pasado, si algo similar hubiera sucedido, ella no habría dudado en decírselo. Pero, ahora, Rachel parecía haber cambiado mucho, pues se había convertido en una mujer muy aterradora. Por eso, Viola le tenía tanto miedo que hasta le costaba respirar frente a ella.

"¿Hay alguien en casa ahora?", preguntó Rachel. Enseguida, miró a su alrededor y vio que el diseño del jardín frente a la casa no había cambiado en los dos últimos años. Todo seguía igual que antes.

"Su padre y su esposa están aquí, y también la señorita Alice", respondió Viola.

"¡Genial! Eso me va a ahorrar el esfuerzo de ir a buscarlos", dijo Rachel, mientras pasaba por el porche hacia al interior de la casa.

Dentro de la sala de estar, Alice estaba jugando con un collar de diamantes que tenía alrededor de su cuello.

"Mamá, ¿cuál me queda mejor? ¿Este o el otro?", preguntó la joven.

"Niña tonta, el otro es más caro. Si vas a asistir al banquete del señor Sullivan, deberías usar algo que se vea más ostentoso", le respondió su madre. De pronto, la mujer de mediana edad agarró el collar que estaba en la mesa de centro, el cual parecía más caro pues tenía incrustaciones de zafiros, y suavemente lo puso alrededor del cuello de su hija.

Alice miró el collar de zafiros y tocó la reluciente gema central. Al ver lo hermoso que lucía en su cuello, ella no pudo evitar sonreír.

De pronto, bajó la mano y caminó hacia el otro extremo del sofá. Se sentó junto a un hombre de mediana edad y lo agarró del brazo.

"¡Papá, mira! Se ve hermoso, ¿no lo crees?", preguntó Alice, mientras parpadeaba con sus hermosos ojos.

Jack Jenkins miró a su hija y acarició su cabello. "Mi hija es la mujer más hermosa del mundo. No importa qué uses, ¡siempre te verás preciosa!", exclamó el hombre.

Al escuchar esas palabras, Alice puso una sonrisa cálida en su rostro. "Si mi mamá te escucha decir que soy la mujer más hermosa del mundo, se pondrá celosa", bromeó la joven.

De pronto, Caroline Jenkins intervino: "¿Por qué estaría celosa, niña tonta? Disfrutas burlándote de mí, ¿no?".

Sonriendo, Jack tomó la mano de su esposa y se rio entre dientes. "Para mí, tú y tu madre son las mujeres más hermosas en el mundo", agregó él.

En respuesta, Alice se apoyó en su hombro y le sonrió. En cambio, Caroline solo bajó la cabeza porque se sentía un poco tímida al escuchar sus halagos.

Todo iba bien hasta que repentinamente se escucharon unos largos aplausos.

La felicidad en sus rostros se disipó en el aire cuando vieron quién estaba parada en la puerta.

Rachel estaba ahí, inclinando la cabeza ante ellos de forma sarcástica. "¡Qué familia tan feliz! Estoy demasiado conmovida por esta escena. ¿Usted, qué piensa, señor Torres?", preguntó ella.

De camino a la casa, Andy se había enterado de que Rachel había estado sufriendo durante los últimos años. Al principio, él creía que, incluso después de la muerte de Elisa, Rachel estaba teniendo una vida cómoda porque se había convertido en la señora de una familia rica después de haberse casado con Victor, un magnate de los negocios. Sin embargo, nada era como parecía.

Andy se llenó de rabia al ver lo felices que estaban Jack y su nueva familia. Pero solo se quedó allí de pie, mirándolos con una expresión de indignación y enojo.

"¡Rachel! ¿Qué estás haciendo aquí?", le increpó Alice, quien fue la primera en reaccionar.

Después de reírse de ella, Rachel la ignoró, caminó hacia el sofá y se sentó.

Mientras tanto, Andy sí escuchó la pregunta de Alice. Entonces, siguió a Rachel, se paró detrás de ella e intervino:

"Señorita Jenkins, esta es la casa de la señorita Bennet. Si ella quiere regresar, tiene permitido hacerlo cuando quiera".

"¿Y tú quién te crees que eres? ¿Acaso estaba hablando contigo?", lo regañó Alice y lo fulminó con la mirada.

Cortésmente, Andy le respondió: "Soy su abogado personal".

Alice resopló con desdén. "Todo el mundo dice ser abogado en estos días. Rachel, ahora que Victor te ha echado de su casa y no tienes adónde ir, ¿crees que puedes volver a vivir aquí solo porque contrataste a un abogado? ¡De ningún modo! ¡Vete de aquí! ¡No eres bienvenida en esta casa!", le ordenó la joven.

Luego de decir eso, Alice se paró y trató de agarrar el brazo de Rachel con la intención de arrastrarla hasta afuera.

Pero, para su sorpresa, Rachel no solo logró esquivarla, sino que además le arranchó tranquilamente el collar de zafiros que tenía puesto, aunque ahora estaba manchado de sangre.

En ese instante, Alice tuvo una sensación de escozor detrás del cuello, lo que la hizo lanzar un quejido de dolor, pero solo se dio cuenta del ataque cuando se limpió la sangre con su mano.

"¿Cómo te atreves?", gritó Alice, pues estaba perdiendo los estribos. De inmediato, trató de golpear a Rachel, pero esta ya había previsto lo que Alice estaba planeando. Justo antes de que su mano pudiera alcanzar su rostro, Rachel la sujetó de la muñeca y le dio una patada en la rodilla, dejándola caer en el suelo.

Tras haber caído de rodillas abruptamente, Alice gimió de dolor.

"¡Hija!", gritó Caroline y rápidamente fue a su lado para ayudarla a levantarse. Nunca imaginó que la desgraciada de Rachel se fuera a atrever a pegarle a Alice.

Rachel solo se quedó mirando el collar en su mano. "Si mal no recuerdo, se supone que este collar es mío, ¿no es verdad?", preguntó ella.

Con una cara pálida, Alice apretó los dientes y trató de recuperar el collar. "¡Eso es mío!", le reclamó.

Sin embargo, Rachel la esquivó nuevamente y se recostó en el sofá. "Este collar vale al menos varios millones de dólares. Alice, ¿no me dijiste que no tenías dinero ni para comprarte un vestido que valía solo diez mil dólares? Incluso me manipulaste para que yo te lo comprara, ¿ya lo olvidaste? ¿Cuándo te volviste tan rica como para tener un collar tan caro como este?", la cuestionó Rachel.

Esa declaración hizo que la cara de Alice se pusiera horriblemente pálida. "¡Ese no es asunto tuyo! ¡Ese collar es mío! ¡Devuélvemelo o llamaré a la policía para que te arresten por robo!", exclamó la joven.

Recostada en el sofá, Rachel se cruzó de piernas y no dijo nada por un largo momento, solo se quedó mirándolos a los tres en silencio.

Alice estaba asustada por la forma en que los miraba. De repente, se acordó de lo que Rachel le había dicho hacía tres días. '¡Te haré sufrir por lo que me has hecho hoy!', recordó.

"Sabes, los zafiros son piedras preciosas muy raras. Por eso, cada zafiro tiene grabado a láser un número de serie especial. Si dices que este collar es tuyo, debes saber cuál es el número de serie, ¿verdad?", dijo Rachel en un tono burlesco.

Alice se quedó estupefacta. '¿El número de serie? ¿Los zafiros tienen números grabados? ¿Cómo se supone que sé eso?', pensó la joven. Ella acababa de tomar el collar del joyero que Rachel había dejado en casa.

Luciendo un poco culpable, Alice replicó: "¿Quién le presta atención a un estúpido número de serie cuando compra un collar? ¡El número es demasiado largo para recordarlo!".

"Ah, entonces, no lo recuerdas, ¿no?", preguntó Rachel. A ella no parecía importarle lo que Alice le había dicho. Con una sonrisa sarcástica en el rostro, Rachel continuó burlándose de su hermanastra:

"Está bien. Pero, como tú has comprado este collar, debes tener un certificado de tasación, ¿cierto? El número de serie también está escrito ahí. Una vez que venga la policía, simplemente saca el certificado y muéstraselo".

Alice comenzó a entrar en pánico. En un tono vacilante, ella tartamudeó: "Yo...yo...".

"¿Tú qué? ¿Ahora me vas a decir que perdiste el certificado de tasación?", le increpó Rachel. Ella sabía perfectamente que todo era una farsa de Alice, así que continuó: "No importa si has perdido el certificado. Al fin y al cabo, la policía lo investigará".

En ese instante, el rostro de Alice se ensombreció por completo.

Al notar que ella se había quedado en silencio, Rachel hizo una pausa y, segundos después, le preguntó: "¿Qué te pasa? ¿No querías llamar a la policía para arrestarme por robo? Adelante, llámalos".

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1 Capítulo 1 Renacimiento y divorcio2 Capítulo 2 Alice le había hecho pasar un mal rato3 Capítulo 3 Te perseguiré para siempre4 Capítulo 4 Testamento5 Capítulo 5 De vuelta a la familia Bennet6 Capítulo 6 Llamar a la policía7 Capítulo 7 Allanamiento de morada8 Capítulo 8 Rachel es la dueña de la villa9 Capítulo 9 Secuestrada por intrusos10 Capítulo 10 Cambiar de parejas es divertido11 Capítulo 11 Te vas a arrepentir de esto12 Capítulo 12 Justicia para el señor Guzman13 Capítulo 13 Arrodíllate y pide perdón14 Capítulo 14 Casi sin servidumbre15 Capítulo 15 De rica a endeudada16 Capítulo 16 La caída del Grupo Bennet17 Capítulo 17 Una deuda de 9,99 millones de dólares18 Capítulo 18 La última salida19 Capítulo 19 La provocación de Alice20 Capítulo 20 Lo que no te pertenece jamás podrá ser tuyo21 Capítulo 21 Proteger a la familia Bennet y al Grupo Bennet22 Capítulo 22 Emboscada en el estacionamiento subterráneo23 Capítulo 23 Un trato para comprar el Grupo Bennet24 Capítulo 24 ¿Cómo podría haberme casado contigo si no hubiese sido una puta 25 Capítulo 25 La condición de Victor26 Capítulo 26 El extraño director de proyectos27 Capítulo 27 King of Hearts28 Capítulo 28 El lacayo de Shelia29 Capítulo 29 Nunca he dudado de ti30 Capítulo 30 ¿Por qué no puedes confiar en mí por una vez 31 Capítulo 31 La verdad32 Capítulo 32 Cumple lo prometido33 Capítulo 33 La entrevista34 Capítulo 34 La máxima puntuación35 Capítulo 35 Solo fue cuestión de suerte36 Capítulo 36 Pagarás el precio37 Capítulo 37 La elección es mía38 Capítulo 38 El archivo y la intimidación39 Capítulo 39 Vergüenza y preocupación40 Capítulo 40 Abby estaba siendo obligada a arrodillarse y disculparse41 Capítulo 41 Si siempre das pasos atrás, estarás al borde del abismo42 Capítulo 42 Rachel contraataca43 Capítulo 43 Una disculpa44 Capítulo 44 El pequeño secreto de Alice fue expuesto45 Capítulo 45 No eres más que una puta46 Capítulo 46 No finjas ser una mujer inocente y recatada47 Capítulo 47 ¿Estás embarazada 48 Capítulo 48 Rachel estaba enferma49 Capítulo 49 Cuatro semanas de embarazo50 Capítulo 50 La hospitalidad de Rachel51 Capítulo 51 La vi hoy52 Capítulo 52 El bebé se queda53 Capítulo 53 Quiero quedarme con el bebé54 Capítulo 54 Ivy fue despedida55 Capítulo 55 Un examen físico con dos meses de anticipación56 Capítulo 56 El viaje y la fiesta de cumpleaños57 Capítulo 57 ¿Quiénes más estarán en la fiesta 58 Capítulo 58 Quieres que lo seduzca, ¿no es así 59 Capítulo 59 Soy la exesposa de Victor60 Capítulo 60 El hombre que quería ser el nuevo acompañante de Rachel61 Capítulo 61 Bailar con él62 Capítulo 62 Pruébame y verás si me atrevo o no63 Capítulo 63 Comportamiento infantil64 Capítulo 64 El plan de Caroline65 Capítulo 65 Defender a Abby66 Capítulo 66 Mi papá quiere verme67 Capítulo 67 Traficantes en la habitación 120668 Capítulo 68 Arteria femoral69 Capítulo 69 Está embarazada70 Capítulo 70 ¿Cómo te atreves 71 Capítulo 71 Que se vaya al mismo lugar a donde se fue su bebé72 Capítulo 72 Confinamiento en el hospital73 Capítulo 73 De vuelta al Jardín Sue74 Capítulo 74 Gracias a ti, pequeño bebé75 Capítulo 75 Victor había decidido quedarse con el bebé76 Capítulo 76 No puedes irte si no comes77 Capítulo 77 El contrato78 Capítulo 78 Firma del acuerdo, pero con tres condiciones79 Capítulo 79 Solo estoy aquí para el espectáculo80 Capítulo 80 La zorra que sedujo al esposo de otra81 Capítulo 81 Cuando llegó la esposa legal82 Capítulo 82 Victor, deberías agradecerme83 Capítulo 83 La reputación de Alice se arruinó84 Capítulo 84 No somos un blanco fácil85 Capítulo 85 La visita de Jack86 Capítulo 86 La deuda87 Capítulo 87 Arrodillarse ante la tumba para disculparse88 Capítulo 88 El insulto de la criada89 Capítulo 89 La madre del sucesor del Grupo Sullivan90 Capítulo 90 Lukas dejó Jardín Sue91 Capítulo 91 Atrapada comiendo en secreto92 Capítulo 92 La amenaza de Victor93 Capítulo 93 El regreso de Roger94 Capítulo 94 El secreto de Clara95 Capítulo 95 Roger amaba a Rachel96 Capítulo 96 Una mujer embarazada no debería enfermarse97 Capítulo 97 Los hermanos Jimenez98 Capítulo 98 Un hombre impasible que busca a alguien bajo la lluvia99 Capítulo 99 La calumnia de Olivia100 Capítulo 100 Robo en Jardín Sue