La rosa y el asesino
el evento de caridad aparecía ante ella. Los disparos, los gritos, el sonido de los cristales rompiéndose,
, sí, pero la manera en que lo había hecho, como si fuera una rutina, como si fuera u
ba él, dormido en la habitación contigua, aparentemente indiferente a todo lo que estaba en juego. O tal vez lo
por la tensión y el cansancio, Valeria se levantó. Caminó sigilosamente hacia la ventana y, al asomarse, vio e
ía estacionado, y dos figuras de pie vigilaban la entrada del edifici
e no me da
dose con los ojos de Alexander, que ya
son ellos? -pregunt
sus pasos firmes, y mir
dirige no es alguien con quien quieras tratar. Pero
vamos
te, comenzó a preparar su equipo. Se acercó a la mesa donde había dejado u
uedes quedarte atrás. Ellos saben más de ti de lo que piensas. Están siguiendo cada uno de tus mov
aleria, sin poder ocultar
Ese artículo que publicaste no solo tocó la corrupción dentro del gobierno, tocó algo mucho más os
ones. La idea de que su vida pudiera ser destruida por
decir con "alg
le puso una mano en el hombro, una acción que, aunque parecía
ún. Pero lo haré, te lo prometo. Solo confía en
desesperada. Como si él también supier
a, sintiendo una mezcla de desc
i se estuviera preguntando si debía decirle la verdad o segu
anear nuestro siguiente movimiento. Pero prim
uzando su mente. No tenía más opción. No podía quedarse
í? -preguntó, con u
arte. -Alexander la observó por un momento más-. Si el
e sus palabras. No había marcha atrás. Si
có sobre sus hombros, sintiendo el frío en la piel
ables ni preguntes más. So
en silencio, como si el día esperara el próximo movimiento. Pero Valeria sabía que, fuera lo que fuera, nad
enía un aliado, aunque no pudiera confiar completamente en él. Y esa, q