Mi Segunda Oportunidad

Mi Segunda Oportunidad

Qing Gong Zi

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Capítulo

Introducción La música de la gala llenaba el lujoso salón del hotel, y mi esposa, Isabella, se acercó con una copa de champán y una sonrisa perfecta. Sus palabras eran escalofriantemente familiares: las mismas que, en mi vida anterior, iniciaron mi descenso al infierno. En esa vida, bebí alcohol hasta el estupor. Al despertar, fui acusado de golpear a mi propio hijo y arrojarlo por el balcón, un crimen que no cometí pero por el que Isabella lloró ante las cámaras. La opinión pública me condenó, mi padre murió de un infarto al enterarse, y mi madre me repudió en el juicio, llevándome a morir solo y destrozado en prisión. Me pregunté cómo era posible que mi propia esposa, el amor de mi vida, orquestara una traición tan vil que me costaría todo, incluida mi vida. ¿Cómo pudo engañarme de esa manera, y por qué? Pero volví. Con esta segunda oportunidad, esta vez no caería en la trampa. La venganza no se sirve fría; se cocina a fuego lento, y yo acababa de encender el primer fogón.

Introducción

Introducción

La música de la gala llenaba el lujoso salón del hotel, y mi esposa, Isabella, se acercó con una copa de champán y una sonrisa perfecta.

Sus palabras eran escalofriantemente familiares: las mismas que, en mi vida anterior, iniciaron mi descenso al infierno.

En esa vida, bebí alcohol hasta el estupor. Al despertar, fui acusado de golpear a mi propio hijo y arrojarlo por el balcón, un crimen que no cometí pero por el que Isabella lloró ante las cámaras.

La opinión pública me condenó, mi padre murió de un infarto al enterarse, y mi madre me repudió en el juicio, llevándome a morir solo y destrozado en prisión.

Me pregunté cómo era posible que mi propia esposa, el amor de mi vida, orquestara una traición tan vil que me costaría todo, incluida mi vida. ¿Cómo pudo engañarme de esa manera, y por qué?

Pero volví. Con esta segunda oportunidad, esta vez no caería en la trampa. La venganza no se sirve fría; se cocina a fuego lento, y yo acababa de encender el primer fogón.

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