Venganza bajo el Altar
años
intada de gris. Ella era una mujer de risa fácil y manos siempre manchadas de
-le decía ella, mientras pintaba en el invernadero trasero-. Son la única cos
ella era un error de cálculo de su hijo, una distracción que estaba suavizando al
ortinas de terciopelo del salón prin
a de su progenitor-. Ella no es una de tus piezas
rtante como una guillotina-. Si ella es un obstáculo para tu grandez
en blanco. El abuelo Arthur empezó a "gestionar" su agenda: le prohibió ver a sus amigos, controló sus l
cordaba haber visto a su madre correr hacia el coche bajo una lluvia t
por ti, lo prometo! -le gr
or la empresa Vane. Julian vio a su padre hundirse en el alcohol hasta morir de tristeza un año después, pero nunca olvidó l
do que ni siquiera él mismo podía encontrarlas. Se convirtió en el nieto perfecto, el heredero despi
sen
herida hubiera quemado sus dedos. Sus ojos grises, que por un segundo habían mousando como un objeto para conseguir mis acciones. Y quiero que siga creyéndolo. Si él sospecha q
Julian no era ideológico como el suyo; era personal.
rdando la clave del reloj que Julian men
ensó la
para todo. Para él es un trofeo. Para mí, es el r
traños, unidos por la pérdida y el deseo de ver
thur estará desayunando en la terraza. No quiero que seas sumisa, Mila. Él odia la sumisión, le
so del anillo invisible que y
os ensayando cómo mirar a ese hombre a
rle la espalda para mirar por el ventanal
casa, si no eres el depredador, termi