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Venganza bajo el Altar

Capítulo 5 La Gala de los Buitres

Palabras:1104    |    Actualizado en: 05/02/2026

l lugar se sentía como un campo de ejecución. Julian no le había mentido: l

única misión hoy es sonreír, apretar mi mano y no dejar que nadie vea a la asistente que solías s

ote asimétrico que revelaba su piel pálida. No llevaba más joyas que el enorme diamante de compromiso que Juli

do-. Preocúpate por tus socios. Algunos de ellos conocieron a mi padre. Voy a disfr

razo protector por la cintura de Mila, pegándola a su costado. El contacto fue eléctrico; a través de la fina seda del

de las

pocresía perfectamente ensayada. Arthur Vane ya estaba allí

dores. Era Marcus Reed, el antiguo socio de Andréi Sokolov, el hombre que le dio la espalda a su

a sonrisa que no

prometida. Mila, Marcus es uno d

pero su máscara no flaqueó. Exten

eo que mi padre lo mencionó una vez... antes de que su memo

ción de segundo. Julian apretó la cintura de Mi

adre, querida? -preguntó Ma

dos -respondió Mila, manteniendo la mirada

rime

licitaciones, Mila vio su oportunidad. Marcus Reed siempre llevaba encima una unidad cifrada con

or -susurró M

acia el área VIP de los fumadores, donde Marcus había dejado su maletín bajo la

ble", Mila se acercó. En su bolso llevaba un dispositivo de clonaci

uerza que temía que alguien lo

40%..

o de maquillaj

. Era Graham, el primo de Julian, el "buitre" que Julian más temía. Grah

a, recuperando su tono gélido-. El aire aquí den

ella, acorralándola con

crees que vas a entrar en esta familia y quedarte con la parte que

rdó el dispositivo en su bolso y se enfrentó a Graham, reduciend

si yo fuera tú, empezaría a preocuparme menos por mi herencia y m

su lado, rozando su hombro con

reso a

oche, el silencio en el coche era distinto. Ya no eran dos ex

erró la puerta y se aflojó la

preguntó, su voz ro

de su bolso y lo dejó

ños. Si lo que dices es cierto, aquí están las pruebas

fijos en Mila. Estaba despeinada, con los labios algo

rcándose a ella-. Me di cuenta p

Estaba demasiado ocupad

ón que no era parte del contrato. Él extendió la mano y le quitó el collar de diaman

ó él, bajando la voz hasta que fue solo un aliento con

-dijo ella, aunque su resp

barbilla, obligándola a mirarlo-.

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