Venganza bajo el Altar
años
era un hombre de manos grandes y ojos que siempre parecían estar calculando la resistencia de un arco o la
infinitesimal en un plano-, el puente no es más que una tram
que ella creció. Hasta
mistad" hacia su mejor ingeniero. Arthur era un hombre que llenaba la habitación con su presencia, un sol negro que atraía a todos a
do intuir por la forma en que su padre empezó a perder el sueño- f
una noche, encontrándolo en el estudio a las tres de la mañ
que están llegando a la obra... no son los que yo pedí. He firmado las órdenes de
rthur. Él l
isa amarga que Mil
que estaba alucinando
puerta de los Sokolov. En el despacho de Andréi, plantadas con una precisión quirúrgica, aparecieron cuentas bancarias en paraísos fiscales a
stificó con lágrimas falsas en los ojos, lamentando có
adaran a la prisión de máxima seguridad. Estaba detrás del cristal, c
ia te consuma, pero no dejes que la verdad muera. Hay una llave... en el cajón d
ca se habría rendido sin luchar por su nombre. Lo habían silenciado porque Andréi Sokolov fin
na beca bajo un apellido materno lejano. Aprendió a bajar la cabeza, a hablar en voz baja y a ser tan indispensabl
sen
. Julian seguía allí, observándola con esa paciencia
su padre y la arrogancia de Arthur en el estrado. Si casarse con Julian era el precio para entrar en e
ian, recuerda que he pasado tres años estudiando cada grieta de esta empresa. Sé dónde están
entitud deliberada, le retiró un mechón de cabello de la cara. Su toque fu
rtir de mañana, tu vida de asistente gris termina. El mundo va a
sobre el papel sonó, para sus oídos, como el cier