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Vendida a la Bratva: La Traición de Mi Esposo

Vendida a la Bratva: La Traición de Mi Esposo

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Capítulo 1 

Palabras:1192    |    Actualizado en: 29/12/2025

y nuev

ue mi esposo, Damián, entregó mi vida a un cártel riva

riciando el vientre de seis meses de embarazo de ella en mi propio funeral. No pa

iado. En lugar de eso, protegió a Lucía. Creyó sus mentiras de

pilla familiar hasta que mi espalda quedó hecha jirones. Luego, me arrastró al techo y me arro

sabía que era ella quien vendía secretos a Los Valdés.

teniendo el collar de diamantes de los De la Garza, rogán

detrás de mí: el sicario que recibió una bala por mí

mantes, lueg

ey -susurré-. E

ítu

y nuev

sde que mi esposo entregó mi vida a un cártel riv

e la hacienda de los De la Garza para encontrarlo acariciand

es contra el pavimento mojado. Me paré al borde de la multitud de luto, un fa

naturalmente. No había

gida a la perfección. Y Damián Ferrer, el hombre al que había jurado amar hasta mi último aliento, parecía so

sticos, debería estar pudriéndome en una zan

so. Arde más que el mezcal de Los Val

lo cortara una cuchilla. El silencio que descendió sobre el ce

do, se abrieron de par en par. La sangre se le fue del rostro tan rápido

e a su estómago, protegiendo el bulto que no debería exi

No fue un saludo. Fue

era áspera, destrozada por meses d

miné hacia la Suburban blindada que me esperaba, dej

Damián se sentó frente a mí, mirándom

s de que pudiera hacer contacto. Se e

jo finalmente, con la voz ronca-

s en la penumbra. Diez dedos. Con cicatrices,

o desprovisto de calidez-. No revisaste

nada.

r mi santuario. Ahora, el aire estaba cargad

ma de

d separado. Estaba de pie junto a la chimenea, con las manos acunando su estómago

z temblando-. Nosotro

irada a s

ica una cantidad significat

Protegiéndola. Siempre protegiéndola-. Encontramos consuelo el uno

peté-. Tiene seis meses. Yo

observando cómo la com

cto del duelo. Es pro

diez grados. Damián miró a Lucía. Ella palidec

mismo -le dije a ella-.

escritorio y lev

ndo? -preguntó Da

Tienes una opción, Damián. El heredero o

scapar un so

¡No puedo

ó a su lado

para! Es

on una ternura que no me había mostrado en años-. Has

el momento en que pisé suelo mexicano. Los golpeé sobre la mesa de

gí-. Separació

ió. La conmoción se evaporó, reemplazada por esa frial

cía jadeando en el sofá,

e, los rasgó por la mi

n retumbar peligroso-. Y eres la seño

nfeti de pap

opiedad, Sofía

Lucía, tomándo

pital. No salgas d

la puerta cerrándose c

a ella.

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Vendida a la Bratva: La Traición de Mi Esposo
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“Noventa y nueve días. Ese era exactamente el tiempo que había pasado desde que mi esposo, Damián, entregó mi vida a un cártel rival solo para salvar a su amante de un ataque de pánico. Entré en los terrenos de la hacienda de los De la Garza solo para encontrarlo acariciando el vientre de seis meses de embarazo de ella en mi propio funeral. No parecía un viudo afligido; parecía un hombre que finalmente había enterrado su error. Cuando revelé que estaba viva, Damián no cayó de rodillas aliviado. En lugar de eso, protegió a Lucía. Creyó sus mentiras de que yo estaba loca, de que era una amenaza para su "heredero". Para demostrarle su lealtad, se quedó de brazos cruzados mientras mi padre me azotaba en la capilla familiar hasta que mi espalda quedó hecha jirones. Luego, me arrastró al techo y me arrojó a una alberca helada, viéndome ahogar simplemente porque Lucía afirmó que la había empujado. Él no sabía que Lucía estaba fingiendo el embarazo. No sabía que era ella quien vendía secretos a Los Valdés. Destrozó a su leal esposa para proteger a una traidora. Ahora, seis meses después, está de pie bajo la lluvia sosteniendo el collar de diamantes de los De la Garza, rogándome que vuelva a casa. Cree que puede comprar el perdón. Pero no ve al hombre que está de pie en las sombras detrás de mí: el sicario que recibió una bala por mí cuando Damián estaba ocupado rompiéndome los huesos. Miré los diamantes, luego a mi esposo. -No quiero un Rey -susurré-. Elegí al soldado.”
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