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Amor de cristal

Capítulo 7 La carta

Palabras:1878    |    Actualizado en: 18/12/2023

anas después del desayuno, paseábamos en el jardín para después disfrutar de un buen picnic en el jardín y para finalizar nuestro día, después de la cena, dis

lo que él no sabía era que yo reconocía la tinta azul con la que sellaban esas cartas, era frustrante ver esa correspondencia cada fin de mes y darme cuenta que a pesar de nuestros esfuerzos, nuestras deudas nunca

irió mi padre, supuse que más que una sugerencia era un pretexto para h

uedarme aquí es igual de agradable que afuera-exprese mientras

aludió con cierto tono de ironía en su voz, se estaba burlando de m

. Con el viejo abre cartas de mi abuelo atravesó el sobre de pa

erán p

su visita-soltó mi padr

estaba enfada. Mi padre era demasiado indulgente con ellas, no

ara el reino una gran alegría, pero para mi familia, era diferente.Significaba para mi padre gastos que no había contempl

igerar el peso de las preocupaciones que debían estar formulándose en su cabeza, pe

siquiera sepamos su nombre, mientras menos hable

y pensé que lo mejor sería dejarlo solo. Di

o hacia mí, y una carta sobre su mano- es una carta de lady

e salíamos adelante gracias a su sabiduría y a sus sacrificios, al menos yo lo comprendía y quería q

noticia, salir no me apetecía del todo, disfrutar de lo que me gust

umes que descansaban sobre mi pequeño tocador. Pocas veces los utilizaba y po

cibió con un sonrisa. Se encamino diligentemente a

ma, donde precisamente esa ventana me ofr

ige algo

ar un sentimiento de inquietud, como

a confirmar, aunque ella, con lo bien que m

ostumbrada a tomar el té con su madre y hermana

le di el benef

té y un bocadillo, no parece

especial para mí. Fue entonces que recordé la carta que me habia dado mi padre, lady Shwarz me habia escrito, algo verdaderamente insólito y

los ojos cerrados ya que la amiga de mi madre solía aromatizar sus cartas con un agradable perfume de gardenias que m

erida

eños y deseos, tal vez debas creer que soy una hipócrita por ignorar todo eso, no te culpo si me odias y sé q

egres por el anunció de la familia real. Tu madre y hermana, son el ejemplo perfecto de lo que trato de explicarte, les ha a

difícil de creer, tu madre ha sido la figura materna de la cual yo carecí, pero a pesar de mis intentos no pud

quí es donde te suplico que comprendas la situación a la que has de enfrentarte, porque tu mi apreciada Helena er

detenidamente que harás a partir de este momento y te pido que cualqui

cto, Lady Kat

to, aun sumida en mis pensamientos, pero pensara en lo que pe

z preocupada al mismo tiempo que sentí una

que me recordó a él. Era un terrible castigo

contrar consuelo en ese campo verde que me fascinaba para ya n

ncuent

sofocándome- puedes regresar la comida a la cocina, debo bajar y

pero... ¿Se e

l rastro que habia d

nsideraba a Melanie más que una sirvienta de la casa, habia cosas que no podía contarle directamente porqu

, al encontrarme sola me invadió el miedo y el recuerdo del rey se volvió para mí,

bia visto tantas veces al entrar y salir de ahí, pero nunca me habia detenido a observar los detalles sobre el marco. Me quede ahí al menos un minuto, las manos me te

entrarme no pude contener el llanto y él, por obvias ra

a?-cuestionó alarma

, quizás dudaba en si debía leer el contenido. La tomo y devoró cada palabra escrita ahí como si su vida dependiera de ello. Al

r-logre decir-no

presó tomándome

e una confusi

acidad del contenido y si lo que dice aquí es cierto, debemos esperar un mandato oficial para

ro en esta ocasión fue diferente, él no parecía estar seguro de lo que decía y yo comencé a sospecha

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Amor de cristal
Amor de cristal
“Helena Hamilton es una chica tierna e inteligente. Sin embargo odia la vida social a la que está sujeta por ser hija de un conde. Aprender a tocar instrumentos musicales, hablar otros idiomas, asistir a bailes es la tortura de cada día. La llegada de una carta puede empeorar su situación, el rey busca esposa y la elegida puede ser su hermana, Jane. Ella es más hermosa, más refinada y educada, sin embargo el rey tiene en mente otros planes. Él busca una mujer que sea digna de ocupar el puesto de una buena reina que sea capaz de sonreír con sinceridad en vez de una sonrisa forzada. Helena es elegida, pero con su nuevo título puede sacar a la luz las envidias, resentimientos y nuevos enemigos. Poco a poco comienza a sentir algo por el hombre que duerme con ella, pero tiene miedo de rebelar sus emociones sabiendo que su matrimonio fue arreglado y que ninguno de los dos sentía algo el uno por el otro.”
1 Capítulo 1 Prefacio2 Capítulo 2 El comienzo3 Capítulo 3 Decepción4 Capítulo 4 El rey5 Capítulo 5 La elegida6 Capítulo 6 Crimen7 Capítulo 7 La carta8 Capítulo 8 El compromiso9 Capítulo 9 Intranquilidad10 Capítulo 10 Quiebra11 Capítulo 11 Decisión12 Capítulo 12 Aflicción13 Capítulo 13 El incidente14 Capítulo 14 Comportamiento15 Capítulo 15 Regalo16 Capítulo 16 Celebración17 Capítulo 17 Teatro18 Capítulo 18 Instrucciones19 Capítulo 19 Partida20 Capítulo 20 Protocolo21 Capítulo 21 La boda22 Capítulo 22 Guerra23 Capítulo 23 La primera noche24 Capítulo 24 Realidad25 Capítulo 25 Acuerdo26 Capítulo 26 Cromenia27 Capítulo 27 Alfiler28 Capítulo 28 Respeto29 Capítulo 29 Deseo30 Capítulo 30 El zar31 Capítulo 31 Bromas32 Capítulo 32 Ramera33 Capítulo 33 Motivo34 Capítulo 34 Relación35 Capítulo 35 La frontera36 Capítulo 36 Ataque37 Capítulo 37 Complicidad38 Capítulo 38 Preocupación39 Capítulo 39 Promesa40 Capítulo 40 Declaración41 Capítulo 41 Noticia42 Capítulo 42 Pena43 Capítulo 43 Epílogo