icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
closeIcon

Obtenga su bonus en la App

Abrir

Libros de Adulto Joven para Mujeres

Top En curso Completado
El cálculo de un desamor

El cálculo de un desamor

Siempre llegaba a casa de Mateo unos minutos antes de lo acordado para las clases de cálculo. El olor a café recién molido de la cafetería de sus padres era mi consuelo, el aroma de mi infancia y de todas nuestras tardes de estudio. Pero esta vez, al acercarme a su puerta, escuché una risita ahogada que no era la suya, y susurros que delataban una historia muy diferente a las derivadas. Mateo no me estaba esperando para estudiar, sino que estaba enfrascado en otro tipo de "clase" con Valentina, la nueva chica de intercambio. Mi primer pensamiento no fue de celos, sino de puro fastidio. Había un examen importante el lunes, y cada minuto de tutoría, por el que cobraba, era crucial. Cuando la puerta se abrió y Mateo apareció despeinado y rojo, con Valentina sonriendo triunfante detrás de él, la escena fue clara. "¡Sofía! ¿Qué… qué haces aquí?" Valentina me lanzó una sonrisa dulcemente venenosa, como si no acabara de salir de una situación comprometedora. "Hola, Mateo. Llevamos quince minutos de retraso para la clase de cálculo. El tiempo sigue corriendo, ¿sabes?" Esperaban una escena de drama y lágrimas. Pero no les di el gusto. Mientras Mateo balbuceaba y Valentina fruncía el ceño ante mi falta de emoción, una idea se cernía en mi mente. Si ellos ya me habían asignado el papel de la villana en esta historia, al menos me aseguraría de sacarle provecho.
Suya por venganza

Suya por venganza

DISPONIBLE EN AMAZON KINDLE Y TAPA BLANDA 24/ JULIO/2025 Parte 1 Leah Bennet es una joven tímida, guapa, estudiante de élite y protegida hija de un temido policía de Manhattan. Vive una vida ordenada, inocente, y su única amiga es Erika, con quien comparte todo... o casi todo. Una noche, Seth Bennet, su padre, le confiesa que ha matado a Levis Russo, la mano derecha del temido Max Ravello, el capo de la mafia conocido como La Bestia. Leah no alcanza a comprender las consecuencias... hasta que al día siguiente, un coche negro la sigue. Esa misma tarde, desaparece sin dejar rastro. Max Ravello se le conoce por no tener piedad. Secuestra a Leah para enviar un mensaje al hombre que destruyó a su familia criminal. Pero cuando la ve por primera vez, algo en ella lo detiene: su mirada. Su inocencia. Su silencio valiente. Leah le planta cara, incluso temblando de miedo. Él la llama "ángel". Y jura que será suya, de la forma que quiera. Leah, rota y asustada, intenta convencerlo de que la libere. Él le da una opción cruel: o se queda, o su padre muere. Leah acepta quedarse. Cuando Erika, preocupada por la desaparición de su amiga, va a visitar a su hermano Max, descubre que la tiene cautiva. Le suplica que la libere, pero Max promete solo mantenerla encerrada... por ahora. Leah empieza a escribir un diario con sus pensamientos. Y en él, sus deseos. Porque aunque lo detesta, no puede negar que Max despierta cosas que no ha sentido jamás. La tensión entre ellos crece, y en medio del peligro, el deseo se convierte en adicción. En ese infierno de poder, pasión y secretos, ambos descubrirán que la mayor venganza... es enamorarse.
Adiós, Amor Tóxico

Adiós, Amor Tóxico

Mis ojos se abrieron de golpe, un tamborileo frenético resonaba en mis oídos. El techo blanco y liso era dolorosamente familiar, la luz del sol se filtraba con el mismo patrón. Miré mis manos, pálidas pero fuertes, sin rastro de la debilidad que me había consumido hasta el último día. El recuerdo me golpeó: el fracaso en "El Sabor de México", mi sueño hecho cenizas. La sonrisa satisfecha de Isabella Guzmán al recibir el trofeo. Y a su lado, aplaudiendo con devoción fingida, Ricardo Vargas. Ricardo, mi novio, el hombre por el que lo había sacrificado todo. Su llamada desesperada pidiendo un préstamo para "negocios culinarios" que saqué de mis ahorros universitarios y nunca recuperé. Cómo me convenció de cederle mi beca en el extranjero, prometiendo llevarme con él. Le creí, renuncié a mi oportunidad, y él regresó con Isabella. Lo peor: la mentira del accidente de Isabella. "Sofía, mi amor, Isabella tuvo un accidente terrible, tu sangre es compatible, ayúdala". Ciega de amor y estúpida, fui al hospital una y otra vez. Doné sangre hasta que los médicos me advirtieron del riesgo. Me sentía débil, mareada, pero Ricardo decía que era una heroína. Todo para que el día del concurso, apenas pudiera sostener un cuchillo, mis manos temblaban, mi mente nublada. Fracasé. Y Ricardo e Isabella triunfaron. Morí de una complicación médica, sola y olvidada, mientras ellos vivían la vida que me robaron. Pero ahora… estaba aquí. En mi cuarto. Viva. Y fuerte. Abrí los ojos para encontrarme en un pasado que creía perdido, con la oportunidad de escribir un nuevo futuro, pero esta vez, bajo mis propias reglas.