El fuego despues del silencio
vuelta se m
in ver nada. Tenía todavía su olor pegado a la piel, su calor en los muslos, su respiración mezc
pen
nali
sen
asa, como si cada paso me alejara de algo que todavía no quería sol
staba en
án d
no estuviera sola. El agua de la ducha cayó sobre mi cuerpo con una fue
los
seguí
b
ma
a mirado cuando apoyó s
con jabón. No pude. El deseo no se va con agua calie
talla. Julián seguía dormido. De espaldas a mí. Su respiración
a su lado
che no
dormí en
había culpa todavía. Había una sensación más desconcertante: una especie
del amanecer cuando
s
un re
una f
a
ía. La luz era tibia, irreal. No hablábamos. No hacía falta.
. Me desnudó sin desvestirme. Me poseyó sin apuro, sin culpa, sin tiempo.
n encuen
prolon
alma hubiera entendido antes que la razó
rté a
ián ya no estaba. El lado de la cam
staba. El corazón me latía rápido. Tení
ular sin sa
estaba ah
má
é co
mecimiento rec
después de u
tamb
a breve
no fue sol
lado entre nosotros sin que ning
encontrado en
ugar donde ya no existían par
a aprendido a