El fuego despues del silencio
en la parada
e la gente que pasa sin verme. Nadie sabe que dentro mío todo se está desordenando.
dónde v
mi corazón dicta, aunque la c
ribí. No avisé. No pedí permiso. Por prime
mer colecti
o el n
nto el r
o quien se sube a un destino que no
os. Esquinas olvidadas. Y, poco a poco, algo en mi cue
el aire me go
y me sacude un tem
rrio don
a sin permiso. El corazón me late en la garganta. Todo huele a pasad
ue iba a t
a era
llevándome directo hacia la plaza
lescencia sentada en esos bancos. Veo mis manos temblar como aquella tar
n much
omos lo
omo si necesitara una dosis de su c
a la
un poco perdida... hasta
do se
do des
se vuelv
é
re. Pero es él. Y mi cuerpo lo sab
sa- como si jamás me hubiera soltado. Como si la vida
on una sonrisa a
s
hacer o
misma. Apenas se cierra la puerta, su mirada cambia. Ya no hay
ham
s
os durante años latiend
n sus brazo
me
r deb
empo no hubiera pasado, como si la vida no nos
ra. Como quien regresa herido, cansado, ham
y urgente: nos desnudamos despacio, pieza por pieza, como si
a llegamos
admite espera. El mundo queda afuera. La razón se apaga. Solo qued
recordaran cada rincón de mi piel. Yo también lo toco, lo reconozco, lo
busc
ncont
rend
dad que habíamos callado demasiado tiempo. No hay palabras. No hacen falta. Todo se dice en e
do. Toda la pasión contenida durante años explotó sin culpa. Y llegamos al cl
piración mezclada con la mía. El sudor. El
on certeza, como una heri
hombre al que mi cuerpo y mi a