Bajo el Dominio del Alfa
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na Ferrer se ajustó el saco gris, una prenda dos tallas más grande que había comprado en una tienda de saldos,
desde la puerta-. Ya deberías estar cambiándote. Hoy es la gala del vigésimo
acones que no podía pagar y la mirada de desprecio de personas que
. Solo necesito enviar
rá allí. Casi nunca asiste a estos eventos, pero hoy e
hombre de facciones afiladas, ojos oscuros como el azabache y una presencia que parecía consumir el oxígeno de cualquier habitación. Para ella, él
ulgor del oro y el cristal. Valentina llevaba el uniforme de servicio: una blusa blanca impecable y una falda negra a
e repetía. Tres horas
a que los vellos de su nuca se erizaran. Los invitados no eran solo empresarios; había algo en la forma en que al
titud se detuvo. Las puertas prin
ontenegr
vestía un traje a medida color carbón que acentuaba sus hombros anchos. Su rostro era una máscara d
eran de un café oscuro profundo, destellaron en un
eramente. Un aroma dulce, como vainilla silvestre mezclada con tierra mojada tras
alcalde que intentaba saludarlo. Sus ojos se fijaron directamente
hó, pero que hizo que el lobo en su interior rugiera
sonido del cristal rompiéndose fue el inicio