Secretos en el Ático
as de
l de la anticipación antes del desastre. Sobre el mármol frío del lavabo, un pequeño objeto de plástico blanco con
iti
edían. Se sentó en el suelo del baño, con la espalda apoyada contra los azulejos fríos, y cerró los ojos. En su mente, como una película que se negaba a detenerse, se repetían los fragmentos d
ian -susurró, con
e poder. Recordó sus palabras exactas en una entrevista que ella misma había analizado por seguridad: "La herencia
que no podía permitirse. Como profesional de la seguridad, su primera reacción fu
tambalearse. Su principal cliente, una multinacional de transporte, acababa de declarar la quiebra tras un escándalo de fraude masivo. Con ellos, se iba el 80% de los
-se dijo a sí misma,
la cara con agua helada. Tenía ahorros, pero no los suficientes para enfrentar un emba
cían aunque eso significara vaciar su cuenta personal. Para el mediodía, Sofía Valenti, la Jefa de Seguridad que
o para perfiles de alto nivel. Una vacante resaltaba
guridad Corporativa
igencia, protección ejecutiva y gestión de cris
uro médico de cobertura total para ejecutivos, un salario de seis cifras y, lo más importante, la posición estrat
de encaje y las luces tenues del ático. "Para él, solo fui un cuerpo
en Tel Aviv: un sistema de compresión biomecánica diseñado para que los agentes encubiertos pudieran ocultar equipo bajo la ropa si
urmuró mientras empezaba a redactar su currículum, omitiendo cualquier det
dustries no encontraría a nadie mejor. Lo que no sabía era si su corazón sería capaz de r
davía plano, y sintió un escalofrío. El juego había comenzado. Ella ya no solo protegía activ