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Lazos de Sangre y Corse

Capítulo 4 4. La Partitura de los Nervios

Palabras:892    |    Actualizado en: 16/01/2026

tensión en la habitación solo se intensificó. El aire, que antes estaba cargad

n cerca del ventanal. Él se dejó llevar, sintiéndose pesado

a atender sus heridas. Al retirar los restos de la manta, la vista de su torso-cubierto de cicatrices antigu

ntras pasaba la esponja por un

s de Eleanor, firmes pero increíblemente delicados, era un contr

voz aún resonando en un barítono profundo-. Pero su t

n emanaba de su piel. Alistair extendió una mano y, con una delicadeza inusual para la bestia que había sido horas antes, apartó un mec

en sus labios-. Pero ahora, lo único que deseo es entender cómo es posible

la base de su garganta que Alistair pudo sentir bajo su pulgar. -La ciencia requiere fuego para purificar los

l espacio entre ellos estaba a punto de desapa

ó el aire. Era una marcha fúnebr

re que había sido vulnerable desapareció, dejando a un depredador en a

pie. El intruso levantó la vista, revelando una máscara de porcelana blanca que brillaba bajo la luz grisá

con un tintineo metálico y, al atraparla, hizo una reveren

madera crujió-. Es la Cacería de Hierro. Mercenarios que trabajan para quienes

ero cuando puso una mano en su hombro para calmarlo, Alistair se

él, cerrando los

e? ¿Es la l

. todo -Alistair jade

a permanecer consciente durante la transformación, el suero ha

dose en los cimientos... oigo el aceite ardiendo en las lámparas de la calle a dos m

ámbar ni grises. Eran plateada

o-. Veo el calor de tu cuerpo como una aureola dorada. Tu corazón... suena como un tambor

aban como brasas. -El suero no detuvo la transformación, Eleanor. La ha fusionado conmigo. No soy un homb

nal a pesar de que sus manos temblaban, tom

sentidos del lobo en su forma humana. El límite entre las especies se ha borrado. El verdadero peligro ya n

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