ier Bravo, el primer amor de Catalina Herrera. El hombre que
liendo con los ojos hinchados y una mirada distante. Poco después, comenzó a lleg
enzó a cambiar, l
ayudando a Ángel con su tarea. Ángel, que rara vez sonreía, incluso para mí, se estaba riendo. Una risa genuina y desinhibida que me retor
a familia, mi mundo cuidadosamente construid
os, peleamos como extraños. El
. Estamos casadas. ¿Por qué estás tan celosa? Es solo un colega, aquí po
Comenzó a resentir mi discip
-se quejaba, sus ojos llenos de ac
cortaron más profundo
n rostro contraído por la ira-. ¡Él me com
irregular. La sangre brotó, espesa y oscura, manchando el blanco inmaculado del p
de Ángel. Todavía recordaba su deseo, susu
r una familia para siempre,
a torció mis labi
ridos a los bordes, y la arrojé al bote de basura rebosante. Aterrizó
vibró. Una notificación de mensaje
/0/20999/coverorgin.jpg?v=5e26b77f9e1505408efaa48dfcf180cc&imageMogr2/format/webp)
/0/19692/coverorgin.jpg?v=f6eda1faa4f18ab56345f3158cb0bf99&imageMogr2/format/webp)
/0/20878/coverorgin.jpg?v=7a0d5e12f67889c4c353ae0a4f0e4bfb&imageMogr2/format/webp)
/0/16208/coverorgin.jpg?v=c1be4cb207738d56bb6b2af3932e6c33&imageMogr2/format/webp)
/0/21911/coverorgin.jpg?v=fc9bf1b295b01fea60e11421dfc08a6a&imageMogr2/format/webp)
/0/16022/coverorgin.jpg?v=758e7af8ec8e8a8876ee0c11c2564c4e&imageMogr2/format/webp)
/0/21621/coverbig.jpg?v=e34036852c522e86d484b6332c68ee06&imageMogr2/format/webp)