“Alguna vez fui la directora ejecutiva de un imperio farmacéutico, pero ahora no soy más que un fantasma en mi propia cocina. Estoy obligada a servir al hombre que me robó la vida. Braulio no solo se quedó con mi empresa y me hizo pasar por loca; se sienta ahí con su amante, Karla, y me obliga a comer sus sobras como si fuera un perro callejero. Envenenaron a mi padre para apoderarse de su legado, manipularon al mundo para que creyeran que yo era inestable y me hicieron fregar los pisos hasta que mis manos quedaron en carne viva y sangrando. Cada día era una actuación de sumisión, un riesgo calculado para proteger a mi hijo pequeño, Leo, de su crueldad. Pensaron que mi silencio era derrota. Creyeron que las drogas me habían convertido en un cascarón vacío, sin saber que llevaba semanas fingiendo tomarlas. Cuando demolieron la casa de mi infancia y profanaron la tumba de mi padre, la última brasa de mi antigua vida se apagó, y una resolución fría y despiadada ocupó su lugar. Esta noche, no solo escaparé con mi hijo. Me llevaré las pruebas de sus asesinatos y fraudes, y no me detendré hasta que su imperio robado se reduzca a cenizas.”