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SENTENCIA DE LUNA

Capítulo 4 SOMBRAS Y LUNA

Palabras:892    |    Actualizado en: 05/10/2025

do po

re o a miedo, sino porque su esencia era distinta. Era luna quebrada, fuego contenido, rabia dormida. Ell

stigo era el exilio, pero esa noche entendí que aún quedaba algo pendiente. Ella era la

. Su cuerpo gritaba agotamiento, pero su alma no cedía. No se lamentaba, no imploraba, no se rendía. Y entonces sup

a, su dignidad incluso bajo el barro y el desprecio. La Luna no se

rpo inmóvil, mi respiración apenas un susurro. Quería verla. Quería que me viera. Y cuando alzó el rostro, cuando nues

egro de pelaje oscuro como la medianoche, con ojos plateados que br

u enemigo. E

Mi voluntad era más fuerte que el silencio mismo. Ella no huyó. Se

-preguntó sin u

hocico. Mi voz vibraba en el aire, como si brot

eló. Incluso el vi

no estás lista pa

ojos rojos. Un gruñido salvaje. Un lobo renegado, distinto a los demás, grande, torcido, hambrie

stos para el combate, aunque el

o me

prueba. Def

? ¡Son

-le solté sin emoción, solo verdad-. La justicia

lo

mer zarpazo le cruzó el pecho. El dolor la hizo gritar, pero no la detuvo. Rugió.

idos. Un combate brutal

l suelo. Ella gritó, no por terror, sino por el estallido de t

despertara en su interior. Gritó con una rabia tan ancestral que estremeció los árboles

a estalló desde su pecho. El lobo q

os huyeron. Y por primera

ero sin temor. Su pierna sangraba. Sus manos temblaban. Pero ella no cayó. Me sostuv

Porque si tú sabes quién soy

seguir ocu

io. Pasé de lobo a hombre. Alto. Firme. Ci

llamo

é quier

verla romper la estructura que a mí me arrancó el futuro. Pero eso no se lo mostraría-. Pe

o. No por rendic

a a romper el mu

placiera. Sino porque al

ces ven

viento volvió a sopl

pió la noche. Las ramas vibraron. Las hoj

tábamo

del pasado...

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SENTENCIA DE LUNA
SENTENCIA DE LUNA
“SENTENCIA DE LUNA Fue Desterrada de su manada .Traicionada por su pareja destinada y condenada sin pruebas. Nayara lo perdió todo en una sola noche. Acusada de un crimen atroz, fue juzgada sin piedad y desterrada como una asesina. La manada la repudió. Su compañero destinado, Gael, no la protegió. Bajo el mandato de Lidia, la Luna Madre, su nombre fue borrado, su existencia reducida a un recuerdo maldito. Pero mientras ellos la olvidaban, ella sobrevivía. Crecieron en su piel las cicatrices del abandono, en su alma la furia de la injusticia. Y con el tiempo, comprendió la verdad: su caída fue orquestada. Sus enemigos no querían solo desterrarla, querían destruirla. En el exilio, Nayara encontró respuestas. No fue la primera en ser traicionada, ni será la última. Khael, el legítimo Alfa de la manada, también fue condenado por la misma mentira, por la misma mujer que los engañó a todos. La verdad quedó enterrada bajo hechizos y engaños, pero ellos han regresado para desenterrarla... y hacer pagar a quienes los condenaron. La justicia no es suficiente. La venganza es su derecho. Cuando la luna ilumine su regreso, no habrá súplica que la detenga, ni lazos que la retengan. La manada pagará su deuda de sangre. Gael enfrentará el peso de su traición. Y cuando todo arda bajo el juicio de la loba que una vez desterraron, Nayara decidirá si queda algo por lo que luchar... o si destruirá todo a su paso. Porque esta vez, ella dicta la sentencia.”