icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Renacer para su amor salvaje

Capítulo 4 

Palabras:781    |    Actualizado en: 19/08/2025

miendo el momento al máximo-. Solo bajaba por un

na ternura que me erizó la piel. La levantó sua

e que obligarme a seguir mirando, a grabar cada detalle en mi memoria. Esto era com

como si fuera un tesoro pr

-Luego hizo una pausa, una extraña idea se le ocurrió-. Unos amigos tienen una reunión esta noche en

ía que eran "aburridas para mí", llenas de jerga que no entendería. La verdad era que mantenía sus dos mundos

hasta dónde podía llevar el acto de

joven. Mi padre era distante y mi abuelo en Monterrey, aunque poderoso, estaba envejeciendo. Había construido mi propia vida, mi

voz uniforme-.

oportunidad de verlos operar en público, de reunir más pr

sorprendido, l

muy generoso de

tenía ni idea. El hombre cuyo nombre era sinónimo de genio despiadado pensaba que estaba jug

de las conversaciones y el tintineo de las copas. Los amigos de Eduardo, una mezcla de prod

pareja del momento! -gritó uno

o puedo esperar a la boda del siglo! -agregó ot

os sabían a ceniza en mi boca

ones del mercado de valores. Entonces, uno de los amigos de Eduardo, un homb

reguntó con una sonrisa torpe-. Eduardo, p

sonrojó l

mana de Ame

cos se abrieron

é que eras hija

r, Marcos continuó torpemente

rez... ¿No anduvieron tú y Eduardo en el

ilencio. La charla ca

jeno a to

trato, Eduardo? ¿Estás obteniendo lo mejor de ambos mun

o blanco. Le lanzó a Marcos

borracho. Dalia y yo solo somos

e había estado presumiendo en nuestra casa hací

taban puestos en mí, esperando mi reacción. Esperaban que

voz tranquila y clara, cortand

s suyos-. Nunca me dijiste que tú y Dalia tenían un pasad

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Renacer para su amor salvaje
Renacer para su amor salvaje
“El día de mi boda, la pantalla gigante del salón debía mostrar un video romántico de mi prometido y yo. En su lugar, proyectó un video sórdido, un deepfake de mí con otro hombre. Mi prometido, el célebre magnate tecnológico Eduardo Kuri, me señaló frente a toda la alta sociedad de la Ciudad de México. -Amelia Montenegro, eres una vergüenza. Mi propio padre dio un paso al frente, no para defenderme, sino para condenarme. Me repudió públicamente, anunciando que tenía otra hija, más bondadosa, que tomaría el lugar que me correspondía. Hizo un gesto hacia un lado, y mi media hermana ilegítima, Dalia Ramírez, apareció, con un aire inocente y frágil. Traicionada por los dos hombres que más amaba, huí del salón, consumida por la humillación. Al salir corriendo a la calle, un coche me arrolló con una fuerza espantosa. Mientras moría, floté sobre mi propio cuerpo destrozado. Vi cómo Eduardo y Dalia se abrazaban, su misión cumplida. Pero entonces lo vi a él. Joaquín Elizondo, un invitado a la boda, cayó de rodillas a mi lado, su rostro desfigurado por un dolor primitivo, animal. Abrí los ojos de nuevo. Estaba de vuelta en mi penthouse, apenas unos días antes de la boda que se suponía que sería mi fin.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 1011 Capítulo 1112 Capítulo 1213 Capítulo 1314 Capítulo 1415 Capítulo 1516 Capítulo 1617 Capítulo 1718 Capítulo 1819 Capítulo 19