Ex Novio
absorben el calor del verano y devuelven una humedad casi tangible, que se pegaba a la piel y hacía que la respiración se sintiera pesada. Fue allí donde
ecuada", aunque en realidad solo me importaba que nadie sospechara lo que realmente pensaba. La luz era tenue, solo unos pocos focos a
izo sentir como un intruso en su reino, aunque aún no habíamos cruzado palabra. Tenía la mandíbula apretada y los ojos fijos en un punto indeterminado, pero cuan
y controlada, sin movers
mis labios parecían pegados, sin fuerzas p
conocer cada rincón de est
s ataba sin que ninguno quisiera admitirlo. Noté que sus ojos escudriñaban cada detalle de mí, como
evaba filo-. Aquí hay tradiciones, lealtades y una histore en lo que me metía, que mis intenciones iban mucho más allá de la ilusión de un matrimonio arreglado. Pero su
spués, acercándose un poco-. No todo lo que ves es lo qu
peligrosa dentro de mí: atracción y rechazo, fascinación y temor. Era un hombre que imponía respeto y miedo, un enigma envuel
milia se movía alrededor de él con una mezcla de admiración y precaución. Y en medio de esa red de emociones, me di c
erizaba con cada palabra. Quería saber más, pero también quería protegerme, esconder
erpretar"? -pregunté, poniendo en
risa que no alcanzó a
de hadas ni un negocio limpio. Que tu compromiso con Mar
sombras de los barriles parecí
te, acercándose aún más, casi rozándome c
rar poder, seguridad, dinero, un lugar donde dejar de ser invisible, pero
lencioso, el olor a vino y madera mojada como testigos
que Nicolo me seguía con la mira
vertencia-. Porque en esta casa, todo se paga. Y a veces,
o en un instante. La bodega no era solo un lugar donde almacenar el vino; era
encontrados me consumía: quería huir y quedarme; quería odiarlo y desearlo.
cargado que había dejado atrás. Respiré hondo, intentando calmar el ritmo acelerado de mi corazón, mis manos sudab
nificaba realmente? ¿Qué había pasado con Marco? ¿Qué secretos escondía esa familia
pero todos trabajaban para que todo saliera bien, se movían con cautela, como si un huracán invisible se acercara. Martin
n jefe? -preguntó en voz baja, sin di
sonar despreocupada, aunque una parte de mí quería gritar
sin decir más, tomó
. Esto no es solo una boda; es una partida don
har la boda con Marco para consolidar nuestra posición. Pero también me obligó a pen
a, su voz grave, el modo en que sus palabras habían atravesado mi armadura de sarcasmo. Cerré los oj
llar. No ahora. Tenía