Ex Novio
todos. En la finca vinícola, el comedor parecía un santuario donde el lujo y la tradición se entrelazan, y yo, la recién llegada, la pr
altaba sus ojos claros, esos mismos que eran capaces de destellar encanto y, a la vez, un frío absoluto. L
amente la cabeza-. Espero que
cosa. Había algo en él que me irritaba, como una so
s disimulados. La conversación giraba en torno a temas triviales: el clima, la última cosech
ble. Cuando sus ojos se posaban en mí, sentía una mezcla confusa de atracción y frustración. Su mirada era tan fría como una c
o noté: un leve temblor en sus manos, una sombra fugaz en su rostro, un instante donde sus labi
y ese nudo incómodo en el estómago. Algo en esa respuesta me
a mirada cómplice, como si tamb
estos se volvían más rígidos cada vez que alguien mencionaba su pasado.
s primos, pero justo cuando alcancé a ver la imagen, alguien la retiró rápidamente. Sentí una
pasillo. Su presencia, fuerte y silenciosa, llenó el espacio. Me
surró con voz grave-. Aquí todos guardamos heridas que
si intoxicante. Pero también sentí ese miedo incómodo, como si al ace
s olvidadas, imágenes difusas, palabras que ahora cobran otro sentido. Sabía que estaba entran
retroceder. No cuando el dinero
parecía haberse pegado a las paredes de la finca. Cerré la puerta detrás de mí y me dejé caer en la silla frente a la ventana. Af
secretos estaba tan desesperado por ocultar? Quise gritar, exigir respuestas; pero, en vez de eso, me mordí
l, con esa sonrisa que disim
on ese tono que mezclaba
ntí sin co
i mente seguía atrapada en la imagen que apenas pude ver: una fotografía de niño, escondida y retirada apre
í, pero había un muro invisible entre nosotros. Y luego estaba Nicolo, el hermano mayor, con e
aredes parecían susurrar secretos, y yo estaba determina
a. Pero también sabía que, con cada mentira, cada mirada, cada
nada era lo que parecía
ara aprovecharlo. P