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El Latido Final de Sofía

Capítulo 1 

Palabras:741    |    Actualizado en: 08/07/2025

ridad, un chillido agudo que pareció desgarrar el aire y el tiempo,

tante todo fue negro, un silencio pesado que se rompió por

rojas y azules que giraban lentamente. Un dolor punzante me taladraba la sien

eí susurrar, porque de mi

e tocaba la frente, pero estaba consciente. Luego su mir

estás bien?

mí, me atravesó más que cualquier cristal roto. Valeria,

rte en la frente, un hilo de sangre que le corría por la mejilla, pero sus ojos estab

tálico, los paramédicos llegaron, sus voc

dos, dos mujer

la más afectada, posibl

Quise decirles del dolor en mi cabeza, de la náusea que subía por mi gargant

eurocirujano, la voz que imponía resp

escanearon de arriba abajo, una

sguños, estás bien,

que no estaba bien, que el dolor crecía, que una presi

y se arrodilló

Valeria. "Miren la herida, podría tener una fractura de cráneo, una hemorragia. Soy el do

rcó a mí de nuevo, c

su novia...",

andro con impaciencia. "La prioridad es Valer

iaba de mí, cómo las manos que me sostenían se ret

zando a mojarme la cara. El mundo se volvía cada vez más oscuro, los

dole la mano, susurrándole palabras de consuelo. Ni una sola vez miró hacia

o, por instinto, fue a mi vientre, un secreto que planeaba contarle e

, Alejandro, íbam

o pensamient

de ligereza, como si me desprendiera de u

rriba, vi mi cuerpo inerte, con la cabeza ladeada en un ángulo antinatural y una

ombre que amaba y a la mujer que me había traicionado, dejá

vo tipo de conciencia, fría y

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El Latido Final de Sofía
El Latido Final de Sofía
“El chirrido del metal doblándose fue lo último que recordé antes de que el mundo se volviera un borrón de luces y dolor. Abrí los ojos para encontrarme atrapada en el coche, el cráneo palpitante y mi novio, Alejandro, el neurocirujano que amaba, llamando desesperado a mi "mejor amiga", Valeria. "Valeria, ¿estás bien? ¡Valeria!". Su voz, llena de una urgencia que nunca me había dado a mí, me atravesó más que cualquier cristal roto. Logré ver a Valeria, acurrucada, con un corte superficial en la frente, pero con sus ojos abiertos y una mirada de pánico perfectamente actuado. Cuando llegaron los paramédicos, Alejandro, en su arrogancia, apenas me echó un vistazo. "Sofía, solo son rasguños, estás bien, no te muevas mucho". Luego se arrodilló junto a Valeria. "Ella es la que está grave", les dijo a los paramédicos con voz autoritaria. "Miren la herida, podría tener una fractura de cráneo, una hemorragia. Necesita cirugía cerebral urgente, ¡yo la operaré!". Mientras me desangraba, mi cabeza golpeada, con una hemorragia cerebral que él se negó a ver, y el secreto de nuestro bebé latiendo en mi vientre, Alejandro se la llevó al quirófano prioritariamente. Fallecí sola, abandonada, mientras él operaba a Valeria por una herida inexistente. Convertida en un fantasma, fui testigo de su engaño: Valeria no tenía nada, pero la mentira de mi "traición" y de un hijo que no era suyo cegó a Alejandro, forzando un recuerdo deformado de mí. Su luto se convirtió en una grotesca negación, llenando una habitación de bebé para una inocente que él mismo había dejado morir. Mi madre, destrozada, no se rindió. Luchó incansablemente hasta que una cámara de seguridad reveló la verdad: Valeria simuló su herida y provocó el accidente. Alejandro, enfrentado por fin a la brutal realidad, a su propia ceguera y negligencia, vio desmoronarse su mundo. Perdió su licencia, su reputación y la mujer que amaba. Valeria fue condenada, pero la verdadera sentencia recayó en Alejandro: una vida de culpa, remordimiento y el fantasma de un futuro que él destruyó. Después de todo, la verdad, por devastadora que sea, siempre sale a la luz.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10