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99 Veces de Traición: No te Perdonaré más

Capítulo 1 

Palabras:374    |    Actualizado en: 23/06/2025

el 99 veces, y 99

engaño, lo confrontaba con el corazón roto, y él c

ene sentido, Isabella!

e él, le suplicaba que bajara, le prometía que todo estaría bien. Lo hacía por él,

idad número 100

adora pasajera. Fue con Valeria, una cantante

ió Mateo en nuestro salón, con los ojos brilla

tuyo, Isabella, tu flamenc

Mi arte, mi alma, mi vida e

ferrándome a su brazo como tantas ve

ecio. "Eres tan dram

e un empujó

ecio. Perdí el equilibrio, mi pie giró en un á

eco resonó e

o, que me subió por toda la

ustó la chaqueta y se fue,

yeso pesado, el médico me dio la noticia con

ja. Lo siento, señorita, pero nunca más

carrera, mi identidad, mi alma. La bailaora Isabella había

fin, se hartó

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99 Veces de Traición: No te Perdonaré más
99 Veces de Traición: No te Perdonaré más
“Fui Isabella, una bailaora de flamenco aclamada. Perdoné a mi esposo Mateo 99 veces por sus infidelidades, siempre corriendo tras él cuando amenazaba con saltar de un puente. La prensa me apodó "La Santa de los Cuernos". Pero la infidelidad número 100 fue diferente. Mateo me anunció que una cantante de reggaeton era su nueva "musa definitiva", tachando mi flamenco de "arte moribundo". Enfurecido, me empujó violentamente, rompiéndome el tobillo y destrozando mi carrera profesional para siempre. En el hospital, la sentencia fue cruel: no volvería a bailar. Mi identidad como bailaora murió. Mateo, simplemente, me abandonó en el suelo. La humillación pública fue total: me reemplazó con su amante al frente de mi tablao y ambos destruyeron mi legado con su vulgar "Flamencotón". ¿Cómo pude vivir en esa farsa? La "santa" finalmente se hartó. Cuando Mateo intentó su patética táctica de chantaje con un falso suicidio, creyendo que volvería, no sentí ni miedo ni compasión. La última chispa de todo lo que fuimos se extinguió, revelando una indiferencia absoluta. Con una calma gélida, le entregué los papeles del divorcio ya firmados, sellando su sentencia. Con esa libertad y la indemnización, abrí mi "Escuela de Flamenco Isabella", renaciendo. Él, en cambio, se sumergió en la ruina. Hoy, mi verdadera victoria no es el odio, sino la más pura indiferencia.”
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