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Cuentos y diálogos

Chapter 7 No.7

Word Count: 2009    |    Released on: 06/12/2017

triunfa en mi alma. Por desgracia o por fortuna me sucede algo de muy singular. Las ciencias me gustan en razón inversa delas verdades que van d

scubra. Una vez la verdad descubierta, bien demostrada y patente, suele dejarme frío. Así, un mancebo galante, cuando va por la calle en pos de un

arezca o se columbre el misterio, y nunca lo bastante para que se explique o se aclare. De esta suerte se excita la curiosidad, se aviva la fantasía y se inventan teorías, dogmas y otras ingeniosidades, que nos entretienen y consuel

leitan, hay una, muy en moda ahora, que es obje

pucheretes y otros cacharros, que suponen los sabios que son de una edad remotísima, que llaman de piedra. Esta prehistoria me divierte menos, y tiene, a mi ver muchísimos menos lances que oirá

a cada sabio! Ya toda la civilización nace de Egipto; ya de los acadies en el centro del Asia; ya viene de la India; ya de un continente que llaman

varios los idiomas: esto es, sobre si los hombres empezaron a dispersarse por el mundo alalos, o digamos, sin habla aún, y en manadas

sobre esta materia, que no son pocos; y mientras más desatinados son, mirada

civilización, como la luz solar, se difundió de Oriente hacia Occidente, estos nuevos libros afirman que se difundió en sentido inverso, de Occidente hacia Oriente. Todo el saber de los magos de Irán y de Caldea, de los brahmanes de las or

o y recuerdo no completo de la ciencia que poseyeron, en el centro del país fértil y hermoso que hoy se llama Francia,

ntos tenían? Tenían todos los conocimientos que hoy poseemos y muchos más que se han ofuscado por medio de fábulas y de otras ni?erías. Así, pues, los arimaspes, que tenían un ojo solo y miraban al cielo, eran los astrónomos de entonces, que ya conocían el telescopio; y la

tó. No es mi propósito exponerle aquí.

iguo, en aquel feraz y riquísimo jardín, en aquel suelo privilegiado, que no en la Mesopotamia o en las orillas del Nilo? Y es la segunda razón, la de que tengo amigos guipuzcoanos, que habrán de

notables sobre la lengua vascuence, echando la zancadilla a los Erros, Larramendis y Astarloas! Algo aprovechará él de las flamant

trado. Eran vascos y hablaban la lengua euskara. La nación y estado más culto e ilustre entre ellos fue la república de los turdetanos, quienes, según testimonio de Estrabon, tuvieron letras y leyes y lindos poemas en verso, que contaban seis mil a?os de antigüedad. Ahora bien, los alfabetos celtibérico y turdetano, que ha reconstruido

sus Antigüedades prehistóricas de Andalucía, de la Cueva de los letreros y de otras cuevas y escondites, algunos de los cuales se hall

ellidan el Laderon, donde cada día se descubren vestig

ra prueba que allí estuvo Favencia, en tiempo de los roma

ora, publicando en 1868 sus Antigüedades, le puso sobre la pista, se ha dado a buscar letreros en Cu

ferido amigo D. Juan Fresco cree haber descifrado estos garrapatos ibéricos primitivos, co

o voy a limitarme a referir una historia que Don Juan Fresco dice haber leído en ciertas inscripciones semejantes a las de la Cueva

o ha querido comunicármela. Haré, pues, la narración con las pausas, explicacione

a egipcio de Pentaur sobre una haza?a de Sesóstris o Ransés II, y que los poemas hallados por nuestro conocido el diplomático Sr. Layard en la biblioteca de Asurbanipal e

lantes, toda cultura viene de éstos, antes de que la hubiera

o de la literatura atlántica parisina, de hará unos ocho mil a?os, ni de la emanació

ultura ibérica indígena había decaído, y Espa?a se veía llena de colonias fenicias y aun griegas. Los de Zazinto habían ya fundado a Sagunto, y hacía más

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