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Prisionera entre tus brazos

Prisionera entre tus brazos

Lea Faes

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Capítulo

Dicen que el tiempo lo cambia todo, pero ¿un corazón dañado puede volver a amar? Solemos pensar que en algún lugar del mundo existe nuestra alma gemela, el ideal de hombre o mujer que necesitamos a nuestro lado, sin saber que un alma gemela es aquella que nos llevará a cruzar nuestros propios límites, la que nos pondrá fuera de nuestra zona de confort, la que quizá nos deje un gran aprendizaje y luego se marche. Ella es una gentil chica engañada por su hermana, obligada a casarse con un hombre que no la ama y que se encargará de hacerla sufrir de la peor manera, él es un hombre engañado que no cree en el amor, esta chica llegó para obligarlo a cruzar sus límites, ha mostrar lo peor de su personalidad, no sabe si la castiga por lo que cree que ella hizo o por lo que otra mujer le ha hecho a él, el destino los ha unido, pero ese mismo destino también los podría separar.

Capítulo 1
Ella es mi prometida

Bruno no podía creer lo que estaba viendo, la mujer de su vida se encontraba frente a él del brazo de su hermano, pensó que quizá era una mala broma que el destino le estaba jugando.

—¿Qué está pasando aquí?. —Preguntó completamente desconcertado.

Gritó desesperado, esperando que aquello fuera una pesadilla —¿qué es todo esto?

Su hermano al verlo se acercó sonriente sin saber lo que estaba pasando. —Para Dante era una completa sorpresa ver ahí a su hermano, les había dicho que no podría asistir.

—Hermano, por fin has vuelto. —Dijo con una gran sonrisa, acercándose a él para abrazarlo.

La chica lo miró desconcertada, no podía creer que él se encontrara ahí, por su cara pasaron miles de colores y después se quedó completamente pálida.

—Bruno, no es lo que crees, deja que te explique. —No podía creer que estaba frente a ella, jamás creyó verlo ahí.

—¿Qué demonios vas a explicarme? Que mientras te esperaba en Italia para casarnos, estas aquí comprometiéndote con mi hermano.

La tomó por el brazo de muy mala manera, la chica empezó a llorar desconsoladamente.

Dante se volvió hacia él para empujarlo, estaba completamente furioso.

—¿Qué diablos te pasa hermano, como te atreves a tratar así a mi prometida?

René su padre se acercó de inmediato, tomándolos a los dos del brazo y llevándolos a su despacho.

—Es que acaso no se dan cuenta de que están dando un espectáculo, es claro que aquí hay un malentendido.

Dante volteó a verlo con profundo odio, no entendía lo que en realidad pasaba, Bruno no sabía como decirlo, era su hermano pequeño y lo que menos quería era dañarlo.

—¿Qué carajo te pasa, porqué actúas de esta forma? —Preguntó intentando encontrar una razón lógica a todo aquello.

—Tú prometida es mi prometida -le soltó sin más —lo ha sido por los últimos seis meses.

Dante palidecio al escuchar aquello, no podía creerlo, su mundo perfecto se acaba de derrumbar debido a las palabras de su hermano.

Bruno le mostró los vídeos e imágenes de sus dos últimos años al lado de Shelsy, años que resultan ser los mismos que llevaba con Dante, tomó el celular de Bruno para ver aquellas fotos, Shelsy se veía muy feliz junto a él.

La bella y escultural modelo Shelsy Cavalli Shiviello se acababa de burlar de los hermanos Leone de la peor manera.

Dante salió furioso del despacho, su padre intentó detenerlo sin conseguirlo.

—Eres una cualquiera Shelsy ¿Cómo pudiste hacerme esto? yo te amo. —Le grito, mientras intentaba contener las lágrimas que se le escapaban.

La tomó del brazo para sacarla a rastras de la fiesta, sin importar que los invitados los estaban viendo.

—Dante puedo explicarlo, yo no sabía que Bruno es tu hermano, tu eres Dante Leone y él es Bruno Vitalli, te juro que pensaba terminar con él cuanto antes. —La chica intentó justificarse.

—Lárgate, no eres más que basura, pobre de ti donde vuelvas a acercarte a alguno de nosotros, te quiero lejos de nuestra vida y de nuestra familia, de lo contrario te haré pagar lo que nos has hecho.

Dante gritaba furioso en medio de los presentes, lo que pensó sería el día más feliz de su vida, resultó ser el más triste.

—Ya fue suficiente espectáculo ¿Qué esperan para largarse? todos fuera de aquí. —Grito a los presentes, los invitados se retiraron rápidamente, al ver todo aquello cuchicheaban entre ellos.

Su madre se acercó para abrazarlo, no podía creer lo que estaba pasando, era muy difícil para ella ver sufrir a su hijo, esa maldita arpía los había hecho sufrir a todos.

Los hermanos desde pequeños eran muy unidos, hasta que Bruno se marchó a Italia a hacer un master en arquitectura bioclimática, Dante se quedó en Nueva York para terminar su carrera al igual en arquitectura, su padre Rene Leone era un famoso arquitecto reconocido en el país, Bruno decidió usar el apellido de su madre, Vitelli, pues quería abrirse camino por el mismo, en cambio Dante usaba el apellido de su padre, sabía que eso le abriría las puertas en el mundo de la arquitectura.

Un año había pasado desde que descubrieron el engaño de Shelsy, Dante se volvió promiscuo, todo un playboy, su carácter no había cambiado, seguía siendo el mismo bromista de siempre, pero las mujeres dejaron de tener valor alguno para él, pensaba que solo servían para dos cosas, para la cama y para fastidiar.

Bruno se concentró en el trabajo, no existía otra cosa para él fuera de eso, solo trabajo y familia, se había vuelto de mal carácter, demasiado autoritario, quizá hasta amargado, por ser el mayor, su padre insistió que fuera él quien tomara el control de las empresas, convirtiéndose en el CEO del corporativo Art Bio Leone, del cual Dante era el vicepresidente.

Su padre decidió dejar las empresas en sus manos, para así poder viajar con su esposa Mara Vitelli, quien a pesar de no ser la verdadera madre de Bruno, había actuado como tal desde que era pequeño, de su verdadera madre sólo conservaba algunos malos recuerdos, abandono a su padre dejándolo con él, sin importarle que siendo un niño de tan solo cuatro años necesitaba de ella, solo esperaba no volver a verla nunca más.

Era fin de semana y su amigo Brando Brown celebraría su cumpleaños, haría una fiesta en su mansión, no pudo negarse, Bruno odiaba las fiestas, pero no podía fallarle, eran amigos de toda la vida.

Después de convivir un rato, el barman le envió una bebida, sintió que tenía un sabor algo extraño, pensó que quizá era porque no estaba acostumbrado a tomar cócteles, minutos después, su cuerpo empezó a sudar copiosamente, sentía la boca completamente seca, decidió retirarse a descansar, esperaba sentirse bien pronto.

—Brando, no me siento del todo bien ¿podrías prestarme una habitación para descansar? —Preguntó mientras se abanicaba con su mano.

—Por supuesto amigo, no tienes ni que pedirlo, sube puedes ocupar la habitación en la que ya te has quedado. —Brando se dio cuenta que Bruno no estaba bien, algo pasaba, quizá había bebido demasiado.

Bruno subió a la habitación, dejando la luz apagada, tenía una terrible jaqueca y un calor insoportable, algo no estaba bien, su cuerpo estaba reaccionando de manera extraña, decidió darse una ducha con agua helada.

Aún con la luz apagada, se sentó en el sillón a un lado de la cama, de repente escucho voces y alguien entró en la habitación, después se dio cuenta de que cerraron con llave la puerta.

—¿Qué demonios está sucediendo? –Se preguntó extrañado.

De pronto sintió el exquisito aroma de una chica, intentó pero no pudo resistirse, lo que sea que había tomado lo estaba torturando, se levantó, tomó por el brazo a la chica y la aventó sobre la cama —si este es tu juego, pues vamos a jugar los dos— la chica se resistía y lloraba, él no entendía para qué lo hacía, estaba seguro que ella había puesto algún tipo de droga en su bebida.

No pudo contenerse, disfrutó de su pequeño cuerpo, hermoso y frágil, a pesar de no estar en sus cinco sentidos pudo notar que era su primera vez, trató de controlar sus impulsos en lo posible, aún así sabía que se estaba comportando como un canalla, pero si eso es lo que la chica quería, eso era lo que obtenía..

Nicole no podía creer que su hermana Sondra insistiera en que la acompañara a una fiesta, le extrañó que lo hiciera, ella no era de acudir a fiestas y su hermana no era de invitarla, por eso no pudo negarse cuando se lo pidió.

Llegaron a la fiesta , después de convivir un rato con su hermana y sus amigos, un mesero que pasaba por accidente tiró una bebida sobre su vestido.

—¿Nicole qué le ha pasado a tu vestido? — exclamó alterada su hermana —Es mejor que subamos para que te cambies, Brando ha dispuesto una habitación para nosotras, nuestras cosas ya se encuentran ahí.

—Está bien Sondra, subiré a cambiarme. —Siempre hacia lo que su hermana pedía.

Subieron a la habitación, al llegar Sondra simplemente la empujó dentro y cerró con llave, no entendía qué pretendía al encerrarla, la habitación se encontraba a oscuras, buscó el interruptor para encender la luz, pero de pronto sintió que unos fuertes brazos la jalaron y la empujaron sobre la cama.

Escuchó la voz ronca de un chico —si este es tu juego, pues vamos a jugar los dos— el hombre aquel de un solo tirón rompió su vestido, no podía creer que eso le estuviera pasando ella, trató de gritar pero él cubrió su boca con la mano, ella no aceptaba que así fuera su primera vez.

Él besó desesperadamente su cuello, sus grandes manos recorrían su cuerpo, ella solo temblaba, sintió un dolor terrible cuando invadió su cuerpo, solo quería despertar de esa pesadilla, ese hombre destruyó su sueño de llegar virgen al altar, no sabía si podría superarlo.

Shelsy subió a buscar a Bruno, esperaba que no se llegara a enterar de que ella le pagó al barman para que pusiera afrodisiaco en su bebida, entró en la habitación que se encontraba a oscuras, de pronto sintió que la jalaban hacia la cama, siempre había querido estar con Bruno cuando eran novios, pero él siempre se negó, quería esperar hasta el matrimonio para que fuera una noche especial, ella pensaba emborracharlo en la noche de bodas para que no se diera cuenta de que ya había estado con otro, está vez esperaba que con la droga en su sistema no lo notará.

Por la mañana, Bruno despertó sobresaltado, tenía una resaca tremenda, escuchó sollozos a su lado, en ese momento lo recordó todo, esa estúpida chica lo drogó para meterse en su cama, no entendía porqué había decidido dar su primera vez de esa manera.

Nicole no había podido dormir después de lo que sucedió, el miedo la paralizaba, había decidido no salir de la habitación, si alguien se daba cuenta podría pensar que ella busco lo que sucedió, el hombre a su lado se despertó, toda la noche ella le dio la espalda, al voltear noto que la observaba, por fin podía ver el rostro del animal inhumano que la tomó por la fuerza, él la vio claramente enojado, justo cuando iba a decir algo, la puerta se abrió, su hermana Sondra entró en compañía de varios reporteros, Nicole sabía que su hermana no la soportaba, pero no la creyó capaz de hacerle esto.

Bruno furioso por instinto intentó cubrir la cara de la chica con la sábana, sabía que era tarde, los reporteros ya habían tomado varias fotos de ella, corrió de muy mala manera a la pelirroja y a los reporteros.

—¿Que se han creído para invadir así mi privacidad? —Les grito con furia.

El tono que usó para decir esto alertó a los periodistas de que un gran problema se acercaba si no salían de ahí inmediatamente, Sondra salió de la habitación junto con ellos, una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.

Nicole no podía parar de llorar, eso desesperó a Bruno.

—Puedes parar de llorar, ya me canse de tu juego, lo tenías todo muy bien planeado, lo único que faltaría es que te hicieras la víctima, lárgate de inmediato o no respondo.

—Yo no he planeado esto, al igual que tu, no sé lo que ha pasado, creo que mi hermana lo ha planeado.

—LARGATEEEE. —Le gritó completamente fuera de sí, no quería volver a verla.

Leandro fue despertado por los ruidos en la habitación contigua, la luz del día se filtraba por la ventana, se disponía a observar al amor de su vida que yacía entre sus brazos, observó una cabellera rubia, se sentó de inmediato, no sabía que había pasado esa chica claramente no era Nicole.

—¿Quién demonios eres tú? —Preguntó extrañado.

—Lo mismo digo ¿Cómo te atreviste a usurpar el lugar de Bruno? —Reclamo Shelsy furiosa.

Los dos callaron para no ser descubiertos ¿Quién demonios hacía tanto ruido en la otra habitación? No podían creer que se habían equivocado.

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